jueves, 9 de diciembre de 2010

De nuevo Restaurante España (Lugo)

Dos menús en temporada de caza; el de hace algo más de un año y el del del pasado octubre del 2010. Pues si, lo he estado guardando hasta ahora; quería probar la comparativa dentro del propio local.
He de destacar de nuevo un buen servicio de sala, atendido por el hermano de Héctor López en esta ocasión y una amplia carta de vinos con precios más que razonables, salvo excepción.
Los menús son demasiado parecidos entre sí; pero se ha de tener en cuenta la enorme RCCP que ofrecen en este restraurante y que el precio del ,menú degustación sigue tan estancado como la mayoría de los sueldos. Buen lugar, el España.

Aperitivo (pondré primero el 2009 y luego el 2010 en todos los casos):

Empanada de conejo (creo recordaaaaar) y crema de patata con lámina de pulpo y espuma de pimentón. Ambos de morirse, ¡que ricos!

Empanada de ternera eco y crema de coliflor con gelatina de moscatel; ninguno tan tan bueno como los del 2009; pero muy ricos, sobre todo la espuma.
No hará falta decir, que los aperitivos son un apartado de lo más completo, en el España.


Carpaccio de ciervo con rúcula, piñones y parmesano. Muestro la foto del 2010; que sólo varía la guarnición de la rúcula. A destacar unos piñones de calidad extra; tengo que informarme donde conseguirlos.

Caramelo de morcilla sobre salsa defrutos del bosque. Rico y divertido; textura crujiente en el exterior y suave en el interior.


Crujiente de perdiz sobre compota de higos; iden del lienzo. La perdiz se aloja en medio de una crema similar a la bechamel.

Ensalada de liebre escabechada, crujiente de jamón y vinagreta de lentejas. Es increible, lo que beneficia la vinagreta de lentejas a un plato, ya de por sí agradable.


Vieira, crema de patata y jamón con cebolla caramenlizada. Aromática a más no poder; no es el mejor plato que probé con vieiras, pero bueno de todos modos.


Juraría que esto era una lubina con almejas. En la imagen apreciaréis que ya me había zampado una almejita y apreciaréis tambien un buen pedazao de pescado convennientemente desespinado y cocinado en su punto.
 

En el 2010 me sirvieron este San Martiño con grelos, que tambien fue un plato de agraciada cantidad, aunque con el punto del pescado se pasaron un pelín. Buen sabor alangostado, típico del San Martiño y buena elección de pescados diferentes a la manida merluza.


No recerdo el tipo de carne que era el principal ingrediente de este estofado; pero sí recuerdo que el sabor rebasaba ampliamente la pinta que ofrece. Plato contundente, para sobrellevar el lluvioso día en el que lo degusté; rico, rico.


En el 2010 no desmerece este fantástico solomillo de ciervo con espuma de castaña, manzana caramelizada, pasas y P. X.
No puede fallar un plato en el que la carne está al punto y me gustan todos los ingredientes.


La crema helada de queso con gelatina de miel y granizado de manzana verde, se sirvió en ambas ocasiones. Gran mezcla de sabores, texturas y temperaturas.


Este postre tambien fue común en ambos menús; el clásico souflé de chocolate con fresa y crema de nata. Mejor la versión del 2009 (la que veis en la imagen); estarían más inspirados, supongo.


Comida rica  y para parar un tren. Sólida propuesta en Lugo y a buen precio. ¡Bo apetito!

sábado, 4 de diciembre de 2010

Alborada, Alborada y Alborada Revisited (A Coruña)

ADEVERTENCIA DE TRIPLE MENÚ, TRIPLE RAUDAL DE IMPRESIONES Y DIVAGACIONES MARCA DANINLAND. ADVIERTO ADEMÁS QUE POCO TIENE QUE VER QUE ME DECIDA A PUBLICAR ESTO, CON QUE HAYAN SIDO GALARDONADOS RECIENTEMENTE CON UNA ESTRELLA DE LA ARCHIFAMOSA GUIA MICUELÍN.
 LEANLO POR PARTES, SI LO PREFIEREN.

1. Las no excusas y las disculpas del autor.-
Tengo una deuda con este restaurante, una especie de deber ético cuyo incumplimiento me asfixiaba. Me explico; he comido en él unas cuantas veces, tres de ellas con fotos de los platos y dos de esas tres, con  experiencia anotada en el diario y en un post no publicado, primera y la tercera, respectivamente.
¿Que como es posible estar más de un año sin publicar un post al respecto?, ¿acaso no han sido experiencias satisfactorias?...
Pues nada más lejos; han sido experiencias de lo más satisfactorias. Del caos que impera en mi mente, ya he hablado en alguna ocasión, así que válganos el "más vale tarde que nunca" y disfrutad de los platos:

2. Primera reflexión.-
Antes de nada, el hecho de que muchos gastroaficionados contemplen al Alborada como el mejor restaurante de Coruña (ciudad, que Santiago pertenece a la misma provincia) viene dado por un importante factor, que engloba otros muchos factores; la SOLIDEZ.
Solidez en el edificio, proyectado para su función, solidez en el impecable trabajo de sala -cuidad a los camareros, que por muy bien que trabajéis en cocina, sin ellos, no vale de nada-, solidez en una cocina técnica y al servicio de un producto amparado en el mercado y la temporada.

Así que no se si estaremos ante "el mejor" restaurante de A Coruña, pero en lo tocante a alta cocina, en mi opinión posee unos cuatro competidores a lo sumo, que yo haya probado. Aunque poco me importaría a mi esto de que esté mejor o peor considerado, si luego el trato fuese malo, cosa que no me ha sucedido nunca en el Alborada. Daré unas pinceladas sobre esto al final del artículo.

3.Alborada (Menú Cárnico) jueves de septiembre del '09.-
"Espiritu de Galicia", reza el apellido de este imponente y completo restaurante.
Local situado en el paseo marítimo con nombre de exalcalde. Dotado de una espectacular fachada; con un estilo marcadamente contemporáneo; acabados en hormigón, cristal e hierro con su óxido y todo.
Un amplio hall, conduce directamente a la barra, tras la cual se observa una enorme cristalera, que permite ver la actividad en cocina.

La carta de vinos es bastante completa (sin llegar a la exageración), cambiante en cuanto a referencias y denominaciones. Destaca más por su selección, que por su longitud.
Tras darle un repaso, no pude evitar probar el Hacienda de Monasterio '06 (D.O; Ribera del Duero), la verdad que me había hecho con una botella del '05 un año atrás y aún no lo había probado. No me arrepentí, el vino me entusiasmó desde el primer sorbo, sin fisuras deleitó mi paladar de principio a fin.
El servicio del vino en el Alborada es especacular; descorches que merecen la pena ser disfrutados, de mano de un sumiller conocedor de lo que está sirviendo.


La carta de comida ofrece además de un pantagruélico menú degustación-que por aquel entonces rondaba los 65 €- una buena selección de platos con buena parte de los mismos, supeditados al mercado, (sobre todo en el apartado pescados) y a la temporada.
Mi visceral selección de cara al gozo de las carnes, que además me harían disfrutar al máximo del caldo y de las horas que tenía por delante; fue la terrina de foie con P X, polvo de pistacho y compota de mango. Inapelable mezcla de ingredientes de calidad en esta ocasión, que eleva los sentidos. Por recomendación del sumiller, sólo pedí media ración; agreadezco haber seguido dicha recomendación.

De segundo y continuando con otro plato frío, me dejé seducir por el steack tartare de buey. Enorme sabor en un tartar que deja destacar al fenomenal producto por encima de su condimentación.
Ambos platos se acompañaron de sendas bandejas de buenas tostas.


Previo al servicio de los anteriormente mencionados platos, llegó a la mesa otro de los apartados que en esta casa es punto fuerte. De ello hablan la versión de la tosta de anchoa con crema de queso y tomate, que es un micropalto agradable, aunque la anchoa era de lo más normal. La brocheta de cigala servía sobre pizarra, una cigala de finísimo rebozado, sobre una exquisita salsa; de inclinarse.
Aún sirvieron un divertimento en forma de sferificación de aceituna; plato bulliniano donde los haya; no le quepa a nadie duda de que lo cambiaría por otra brocheta :-)  .



La conquista final llegó con uno de los mejores postres que tomé en mi vida, el chocolate en cinco texturas (que en realidad son 6).
De sublime presentación, el postre incuia un sorbete, un cake, un buñuelo caliente, el sorbete con leche y todo ello sobre polvo de cacao con chocolate líquido y en viruta.
Una vez probéis esto, los chocolates en texturas de los demás restarurantes os parecerán pecata minuta.

Un sobresaliente expresso acompañado de distintos azúcares y unos completos pettit fours para difrutarlo.
Buenas copas, mejor vajilla, lo dicho; S O L I D E Z.

4. Menú  Degustación (como no).

Segunda ocasión y a por todas; no comentaré los platos; sólo diré que para los snaks opté por un video, antes que por tomar 200 fotos de este apartado. Recomiendo pedir este degustación sólo en caso de hambre canina. Ahí os dejo con las paupérrimas imágenes de buenos y grandiosos platos:















5.Alborada Revisited.-

Esta es, hasta el momento, la tercera vez que me dejo caer en mi formato comensal solitario, por el este restaurante; como ya está todo dicho, en anteriores párrafos; vamos al lío.

Acompañé la pitanza de un Gorvia '05, que lucía en carta a buen precio. No os contaré nada nuevo del Gorvia, del que ya he hablado en el post de Maruja Limón y Casa de Comestibles -a sus pies, señores-.
El caso es que en esta ocasión el vino estaba deslombado (palabro seguramente desconocido, pero entendible) probablemente por alguna fisura en su conservación (no a la fuerza en el restaurante), o transporte, que no  le hizo aguantar estos años para ser bebido en esplendor. No achaco esto a una costumbre de la casa; pues exceptuando esta ocasión, el caldo siempre se sirvió en estado pletórico, con el propio servivio espectacular y, al igual que este, perfecto de temperatura.
Tardé en advertir este defecto, más presente en boca que en nariz, hasta la segunda copa. No era para nada un vino imbebible, no me entendáis mal, por que lo cierto es que no quedó ni gota...

El aperitivo de la casa -siempre generoso, declarando intenciones de que se justifique la cuenta y no se abandone la mesa con resquicio de hambre alguno- fue este sabroso plato de guisantes con fino, suave y meloso pilpil, con cocochas de bacalao. Acompañábase de bastante ajo frito, que quizás fuese demasiado presencial, pero que a mi me encanta, o sea que perfecto. Se me está haciendo la boca agua.

Esto es una decena de zamburiñas, sabrosas, perfectas de punto, luciendo la mágica textura que comparten con una vieira bien cocinada; con su cremita de patata, su trufa, caviar, su aceitillo y su esmerado ajardinamiento. ¡Que buen producto!, ¡que rico!.

No me resistí al steack tartare, que no suele faltar en esta casa y que es la crema; con un aliño perfecto sobre el que desaca el sabor a buena carne. Servido con unas estupendas tostas, para derretirse de placer.
Un par de datos técnicos; en esta ocasión no estoy seguro de que fuese cortado a cuchillo -que lo prefiero, pero sin ser, radical al respecto, me gustan ambas preparaciones- destaco también el perfecto punto de humedad que le dan.
Me sirvieron un prepostre a modo de bola extra; lo cual siempre me parece un detalllazo y una filosofía de trabajo y de trato al cliente, que merece la pena destacar, pues habla mucho de si en esa casa, están contentos de verte. Por mi parte esto se suele premiar con buenas propinas (hasta donde puedo, claro) y algo más importante; el regreso y la fidelización.

Este postre, que se me antoja Ruscadellesco, es una bola de oro, con sorbete y coco (o algo así lo llamaron). Es sobre todo un postre ligero, pero muy agradecido, sabroso, sin exceso de dulzor y con suaves y divertidas texuras. TREMENDO, PERO DISCULPAD QUE ME HAYA COMIDO TAMBIEN LA FOTO.

El panna cotta con granizado de naranja sanguinea y helado de ruibarbo, se acompañó de un tokaji de 4 puttonyos.
De nuevo es un postre que me recuerda a los postres de grandes restaurantes estrellados. Por cierto y sin darle más importancia de la que posee; recuerdo haber pensado "¿cuando demonios caerá aquí una estrellita?".
De la bandejita con tres pettit fours que llegaron a mi mesa, he de destacar un arroz con leche servido en chupito, que todavía incitó a un buen repaso con la cucharilla, pese a que estaba a los topes de mi capacidad.

Cuando me sirvieron el primero de los dos cafés, a los que dicho sea de paso, fui invitado, tuve el honor de que el chef Luis Vieira se acercase por mi mesa. Intercambíé impresiones con Luis, que resultó de lo más agradable, dispuesto e informativo.
Me quito el sombrero; larga vida al Alborada.

martes, 30 de noviembre de 2010

A Estación de Cambre -Reprise-

A modo de novedad, voy a publicar una entrada relámpago sobre una comida con un par de familiares en el laureado de Cambre.
Muy buena atención; los mismos profesionales, pero en constante evolución en lo que se refiere a cordialidad y ayuda al cliente.

Comenzamos con una crema de calabaza. Buena, nada del otro mundo y con la seña de identidad que observareis en la imagen. El cebollino picado, dentro de la gota de aceite.

Para tres personas; dos entrantes para compartir, fueron más que suficientes, ayudados del postre.
Un foie mid cuit rotundo; en mi podio de favoritos (adoro esta preparación).
Terrina de foie grass de pato casera con confitura natural de manzana y reducción de mencía.
"Confitura natural de manzana", rivaliza con mi confitura natural de cebolla (parece mentira que cosa tan fina saliese de mis manos); pero yo podría apostar un dedo a que mi confitura no lleva ningún tipo de estabilizante ni texturizante, por que la hice yo. Los platos de nombres largos, es lo que tienen...
Por cierto, la reducción de Mencía, ademas de galleguizar el plato; queda de maravilla.

Las navajas con sofrito de cítricos son un claro ejemplo de preparación de un producto al estilo tradicional; pero con atención extra al punto de cocción y a la condimentación; ambos factores favorecen y enaltecen el producto.


Ya con los principales; mi elección, la paloma torcaz, canelón y habas tiernas; resultó un gran plato que sufrió el peso de una preparación superior (con idéntico producto) en mi memoria reciente; pero que me emocionó en su guarnición. Las habas con un importante toque de ajo y unos canelones de arrodillarse.


Fijaos en las carnes de los otros comensales; el estupendo solomillo y la rotunda pieza de carne roja.




Como ya me había encargado yo de elegir el restaurante; otro fue el responsable de la elección del vino. Resultado; conocí un caldo de lo más goloso de mano de alguien que había tenido una visita a la bodega, de lo más satisfactoria.
BemBibre, D.O. Bierzo a base de Mencía de las bodegas Dominio de Tares.
Finalizo la vianda, con una deliciosa crema de mascarpone con frutra de la pasión acompañado de una copa de tokaji de 5 puttonyos que se encargó de subir la cuenta a 65 € per cápita.

Otra sobremesa:

jueves, 25 de noviembre de 2010

Casa de Comestibles y la inigualable experiencia.

Como me gusta esto de conocer un restaurante tras varias visitas y poder variar el clásico título compuesto por el nombre del restaurante, seguido el lugar geográfico al que pertenece.
Os preguntaréis algunos como se logra, a mi juicio, una experiencia inigualable. Os lo cuento al final.

Con el menú que disfruté es noche en CDC (pincha enlace para ver su web), incluyeron los sres. Jordan & Cía una hoja que decía más o menos lo siguiente y sobre la que sólo haré unas anotaciones en cursiva:

MENÚ 07. 10. 10
........................
Aperitivo.

Compuesto de un ceviche de pargo y una infusión de espinas y colas de pescado. El ceviche, de un fino toque cítrico, aunque sin destrozar el producto principal con un exceso de marinado, divirtió mi paladar de lo lindo con una inundación de frescor.



En cuanto a la infusión, ¡que buena bienvenida!; no tenía un servidor todo en su sitio hasta que se bebió ese brebaje y se le quedó el cuerpo listo para el combate.


Inteligente artimaña por parte del cocinero, logrando que mi capacidad tuviese alguna posibilidad de dar cuenta de lo servido a continuación.

 
Ensalada tibia de bacalao y pimiento con garbanzos y su pil pil.

Con una ligera juliana de puerro que animaba esta ensalada brutal. Brutal en cuanto al magnífico bacalao, perfectamente desalado y servido en unas enormes lascas, que se montaban sobre el pimiento y los garbanzos.
¿Queréis un fallo?; pues si se le puede considerar como tal, los garbanzos podrían estar desprovistos de su piel.

Lomo de Besugo de anzuelo con berberechos.


El besugo, pleno de sabor y los berberechos en su punto, sin resecarlos; que no hay cosa más desagradable que toparse en el plato moluscos transformados en chicles masticados.

Los "últimos chipirones con los primeros boletos".

 
Plato autocomentado donde los haya. Con el tremendo sabor de los chipis me quedo yo y nadie más. De aquí se sacan dos raciones, por si lo dudáis.

 
Tartar de ternera gallega con foie escabechado y mostaza trufada. Mira que estaban ricos los platos anteriores;¡¡pero este...!!! Juro que casi no aguanto las lágrimas.

Hay mucha mala publicidad para la carne de ternera; que si es insípida, que si es toda agua... A lo mejor lo que pasa es que se debe utilizar más en preparaciones de este tipo, en las que la textura suave cobra mayor protagonismo.
Soy gran amante del tartar; y este es distinto a todos los que he probado, por su condimentación y acompañamiento de lujo con el foie y la mostaza.

Lomo de cordero en tres cocciones.

Su lomito con pistachos y miel, rosado por dentro.

Su piel del costillar, crujiente, asado lentamente...

Sus huesos convertidos en salsa con toques de cardamomo y pimientas.


Me arrodillaré a besar los pies del maestro que logre hacer delirar mi sangriento y desenfrenado deseo carnal, como lo ha hecho este chef.

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Helado de boletos y galleta de queso de oveja.


Cada vez me gustan más los helados que parten de producto salado y este, a cargo de la Francisco Jet, tan cremoso y con una intensidad de sabor, intensificado (válgame la rebundancia) con la galleta de queso; ya ni os cuento.

 
Crocanti de manzana y almendra con helado de tetilla, ¡Toma postre!
Aparte de la mantequilla de pimentón y el AOVE de bienvenida, hubo piruletas de chocolate blanco con frutos secos, tejas y bombones a modo de pettit fours...

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Panes:

Espelta blanco -neutro, pero sabroso-, Centeno y trigo con semillas -goloso-, Pasas y orejones-más goloso todavía-, Tomate y albahaca -no lo probé, para la próxima ocasión-.

VINOS:

-TEMA APARTE Y QUE SI LEÉIS CON ATENCIÓN OS HABLARÁ DE LA EXCEPCIONAL SELECCIÓN DE VINOS DE LA QUE DISPONEN EN CDC-

VIOGNER 08 Crianza 4,5 meses n barrica de roble y 9 meses en botella.

Uva: Viogner 100% -no la conocía-

Bodegas Pago de Vallegarcia.


HIPPERA 05 Crianza 21 meses en roble francés, 12 en botella

Uvas: Cabernet Sauvigñon, Merlot, Cabernet Franc , Petit Verdot

Bodegas Pago de Vallegarcia


OLIVARES Dulce Monastrel D.O. Jumilla

100% uva Monastrell

Todo esto, maravillosamente apuntado por Esther; que, dicho sea de paso, estuvo perfecta en su papel de cara al comensal. Os pondré un ejemplo de esto que digo:

  • El servicio del vino blanco fue de lo mejor; con la cubitera con agua e hielo y un buen cristal.
  • El tinto se mostró, se abrió en mis narices, para oxigenación y se volivió a guardar en la cava, para que mantuviese su temperatura hasta el momento de servirse en copa, para rematar los boletus. Además, parte de la botella, fue decantada para multidisfrute de la misma.
  • Copas adecuadas, para cada caldo. Creo que con estos tres puntos ya se verá por donde voy.
Destaco de los vinos, la evolución que sufren desde el descorche; es como beber tres vinos dentro de cada botella

Esta exepriencia raya a la mayor altura en mi escala con lo anteriormente contado; pero la oportunidad de poder charlar con Esther y Jose María, es una montaña rusa de emociones e intercambio de opiniones, que sientan cátedra a cada visita. Me reconozco rendido ante el raudal de atenciones que estos enormes profesionales me han dispensado.

He logrado más de lo que contemplaba en mis planes con esta visita.

Sencillamente IMPAGABLE.

Hay quien cree que el único motivo de poder leer estas palabras, es la aspiración a degustaciones gratuitas. Triste gente habita en este basto planeta.
Este menú fue bautizado como el menú 110. Así se llama.