sábado, 4 de diciembre de 2010

Alborada, Alborada y Alborada Revisited (A Coruña)

ADEVERTENCIA DE TRIPLE MENÚ, TRIPLE RAUDAL DE IMPRESIONES Y DIVAGACIONES MARCA DANINLAND. ADVIERTO ADEMÁS QUE POCO TIENE QUE VER QUE ME DECIDA A PUBLICAR ESTO, CON QUE HAYAN SIDO GALARDONADOS RECIENTEMENTE CON UNA ESTRELLA DE LA ARCHIFAMOSA GUIA MICUELÍN.
 LEANLO POR PARTES, SI LO PREFIEREN.

1. Las no excusas y las disculpas del autor.-
Tengo una deuda con este restaurante, una especie de deber ético cuyo incumplimiento me asfixiaba. Me explico; he comido en él unas cuantas veces, tres de ellas con fotos de los platos y dos de esas tres, con  experiencia anotada en el diario y en un post no publicado, primera y la tercera, respectivamente.
¿Que como es posible estar más de un año sin publicar un post al respecto?, ¿acaso no han sido experiencias satisfactorias?...
Pues nada más lejos; han sido experiencias de lo más satisfactorias. Del caos que impera en mi mente, ya he hablado en alguna ocasión, así que válganos el "más vale tarde que nunca" y disfrutad de los platos:

2. Primera reflexión.-
Antes de nada, el hecho de que muchos gastroaficionados contemplen al Alborada como el mejor restaurante de Coruña (ciudad, que Santiago pertenece a la misma provincia) viene dado por un importante factor, que engloba otros muchos factores; la SOLIDEZ.
Solidez en el edificio, proyectado para su función, solidez en el impecable trabajo de sala -cuidad a los camareros, que por muy bien que trabajéis en cocina, sin ellos, no vale de nada-, solidez en una cocina técnica y al servicio de un producto amparado en el mercado y la temporada.

Así que no se si estaremos ante "el mejor" restaurante de A Coruña, pero en lo tocante a alta cocina, en mi opinión posee unos cuatro competidores a lo sumo, que yo haya probado. Aunque poco me importaría a mi esto de que esté mejor o peor considerado, si luego el trato fuese malo, cosa que no me ha sucedido nunca en el Alborada. Daré unas pinceladas sobre esto al final del artículo.

3.Alborada (Menú Cárnico) jueves de septiembre del '09.-
"Espiritu de Galicia", reza el apellido de este imponente y completo restaurante.
Local situado en el paseo marítimo con nombre de exalcalde. Dotado de una espectacular fachada; con un estilo marcadamente contemporáneo; acabados en hormigón, cristal e hierro con su óxido y todo.
Un amplio hall, conduce directamente a la barra, tras la cual se observa una enorme cristalera, que permite ver la actividad en cocina.

La carta de vinos es bastante completa (sin llegar a la exageración), cambiante en cuanto a referencias y denominaciones. Destaca más por su selección, que por su longitud.
Tras darle un repaso, no pude evitar probar el Hacienda de Monasterio '06 (D.O; Ribera del Duero), la verdad que me había hecho con una botella del '05 un año atrás y aún no lo había probado. No me arrepentí, el vino me entusiasmó desde el primer sorbo, sin fisuras deleitó mi paladar de principio a fin.
El servicio del vino en el Alborada es especacular; descorches que merecen la pena ser disfrutados, de mano de un sumiller conocedor de lo que está sirviendo.


La carta de comida ofrece además de un pantagruélico menú degustación-que por aquel entonces rondaba los 65 €- una buena selección de platos con buena parte de los mismos, supeditados al mercado, (sobre todo en el apartado pescados) y a la temporada.
Mi visceral selección de cara al gozo de las carnes, que además me harían disfrutar al máximo del caldo y de las horas que tenía por delante; fue la terrina de foie con P X, polvo de pistacho y compota de mango. Inapelable mezcla de ingredientes de calidad en esta ocasión, que eleva los sentidos. Por recomendación del sumiller, sólo pedí media ración; agreadezco haber seguido dicha recomendación.

De segundo y continuando con otro plato frío, me dejé seducir por el steack tartare de buey. Enorme sabor en un tartar que deja destacar al fenomenal producto por encima de su condimentación.
Ambos platos se acompañaron de sendas bandejas de buenas tostas.


Previo al servicio de los anteriormente mencionados platos, llegó a la mesa otro de los apartados que en esta casa es punto fuerte. De ello hablan la versión de la tosta de anchoa con crema de queso y tomate, que es un micropalto agradable, aunque la anchoa era de lo más normal. La brocheta de cigala servía sobre pizarra, una cigala de finísimo rebozado, sobre una exquisita salsa; de inclinarse.
Aún sirvieron un divertimento en forma de sferificación de aceituna; plato bulliniano donde los haya; no le quepa a nadie duda de que lo cambiaría por otra brocheta :-)  .



La conquista final llegó con uno de los mejores postres que tomé en mi vida, el chocolate en cinco texturas (que en realidad son 6).
De sublime presentación, el postre incuia un sorbete, un cake, un buñuelo caliente, el sorbete con leche y todo ello sobre polvo de cacao con chocolate líquido y en viruta.
Una vez probéis esto, los chocolates en texturas de los demás restarurantes os parecerán pecata minuta.

Un sobresaliente expresso acompañado de distintos azúcares y unos completos pettit fours para difrutarlo.
Buenas copas, mejor vajilla, lo dicho; S O L I D E Z.

4. Menú  Degustación (como no).

Segunda ocasión y a por todas; no comentaré los platos; sólo diré que para los snaks opté por un video, antes que por tomar 200 fotos de este apartado. Recomiendo pedir este degustación sólo en caso de hambre canina. Ahí os dejo con las paupérrimas imágenes de buenos y grandiosos platos:















5.Alborada Revisited.-

Esta es, hasta el momento, la tercera vez que me dejo caer en mi formato comensal solitario, por el este restaurante; como ya está todo dicho, en anteriores párrafos; vamos al lío.

Acompañé la pitanza de un Gorvia '05, que lucía en carta a buen precio. No os contaré nada nuevo del Gorvia, del que ya he hablado en el post de Maruja Limón y Casa de Comestibles -a sus pies, señores-.
El caso es que en esta ocasión el vino estaba deslombado (palabro seguramente desconocido, pero entendible) probablemente por alguna fisura en su conservación (no a la fuerza en el restaurante), o transporte, que no  le hizo aguantar estos años para ser bebido en esplendor. No achaco esto a una costumbre de la casa; pues exceptuando esta ocasión, el caldo siempre se sirvió en estado pletórico, con el propio servivio espectacular y, al igual que este, perfecto de temperatura.
Tardé en advertir este defecto, más presente en boca que en nariz, hasta la segunda copa. No era para nada un vino imbebible, no me entendáis mal, por que lo cierto es que no quedó ni gota...

El aperitivo de la casa -siempre generoso, declarando intenciones de que se justifique la cuenta y no se abandone la mesa con resquicio de hambre alguno- fue este sabroso plato de guisantes con fino, suave y meloso pilpil, con cocochas de bacalao. Acompañábase de bastante ajo frito, que quizás fuese demasiado presencial, pero que a mi me encanta, o sea que perfecto. Se me está haciendo la boca agua.

Esto es una decena de zamburiñas, sabrosas, perfectas de punto, luciendo la mágica textura que comparten con una vieira bien cocinada; con su cremita de patata, su trufa, caviar, su aceitillo y su esmerado ajardinamiento. ¡Que buen producto!, ¡que rico!.

No me resistí al steack tartare, que no suele faltar en esta casa y que es la crema; con un aliño perfecto sobre el que desaca el sabor a buena carne. Servido con unas estupendas tostas, para derretirse de placer.
Un par de datos técnicos; en esta ocasión no estoy seguro de que fuese cortado a cuchillo -que lo prefiero, pero sin ser, radical al respecto, me gustan ambas preparaciones- destaco también el perfecto punto de humedad que le dan.
Me sirvieron un prepostre a modo de bola extra; lo cual siempre me parece un detalllazo y una filosofía de trabajo y de trato al cliente, que merece la pena destacar, pues habla mucho de si en esa casa, están contentos de verte. Por mi parte esto se suele premiar con buenas propinas (hasta donde puedo, claro) y algo más importante; el regreso y la fidelización.

Este postre, que se me antoja Ruscadellesco, es una bola de oro, con sorbete y coco (o algo así lo llamaron). Es sobre todo un postre ligero, pero muy agradecido, sabroso, sin exceso de dulzor y con suaves y divertidas texuras. TREMENDO, PERO DISCULPAD QUE ME HAYA COMIDO TAMBIEN LA FOTO.

El panna cotta con granizado de naranja sanguinea y helado de ruibarbo, se acompañó de un tokaji de 4 puttonyos.
De nuevo es un postre que me recuerda a los postres de grandes restaurantes estrellados. Por cierto y sin darle más importancia de la que posee; recuerdo haber pensado "¿cuando demonios caerá aquí una estrellita?".
De la bandejita con tres pettit fours que llegaron a mi mesa, he de destacar un arroz con leche servido en chupito, que todavía incitó a un buen repaso con la cucharilla, pese a que estaba a los topes de mi capacidad.

Cuando me sirvieron el primero de los dos cafés, a los que dicho sea de paso, fui invitado, tuve el honor de que el chef Luis Vieira se acercase por mi mesa. Intercambíé impresiones con Luis, que resultó de lo más agradable, dispuesto e informativo.
Me quito el sombrero; larga vida al Alborada.

martes, 30 de noviembre de 2010

A Estación de Cambre -Reprise-

A modo de novedad, voy a publicar una entrada relámpago sobre una comida con un par de familiares en el laureado de Cambre.
Muy buena atención; los mismos profesionales, pero en constante evolución en lo que se refiere a cordialidad y ayuda al cliente.

Comenzamos con una crema de calabaza. Buena, nada del otro mundo y con la seña de identidad que observareis en la imagen. El cebollino picado, dentro de la gota de aceite.

Para tres personas; dos entrantes para compartir, fueron más que suficientes, ayudados del postre.
Un foie mid cuit rotundo; en mi podio de favoritos (adoro esta preparación).
Terrina de foie grass de pato casera con confitura natural de manzana y reducción de mencía.
"Confitura natural de manzana", rivaliza con mi confitura natural de cebolla (parece mentira que cosa tan fina saliese de mis manos); pero yo podría apostar un dedo a que mi confitura no lleva ningún tipo de estabilizante ni texturizante, por que la hice yo. Los platos de nombres largos, es lo que tienen...
Por cierto, la reducción de Mencía, ademas de galleguizar el plato; queda de maravilla.

Las navajas con sofrito de cítricos son un claro ejemplo de preparación de un producto al estilo tradicional; pero con atención extra al punto de cocción y a la condimentación; ambos factores favorecen y enaltecen el producto.


Ya con los principales; mi elección, la paloma torcaz, canelón y habas tiernas; resultó un gran plato que sufrió el peso de una preparación superior (con idéntico producto) en mi memoria reciente; pero que me emocionó en su guarnición. Las habas con un importante toque de ajo y unos canelones de arrodillarse.


Fijaos en las carnes de los otros comensales; el estupendo solomillo y la rotunda pieza de carne roja.




Como ya me había encargado yo de elegir el restaurante; otro fue el responsable de la elección del vino. Resultado; conocí un caldo de lo más goloso de mano de alguien que había tenido una visita a la bodega, de lo más satisfactoria.
BemBibre, D.O. Bierzo a base de Mencía de las bodegas Dominio de Tares.
Finalizo la vianda, con una deliciosa crema de mascarpone con frutra de la pasión acompañado de una copa de tokaji de 5 puttonyos que se encargó de subir la cuenta a 65 € per cápita.

Otra sobremesa:

jueves, 25 de noviembre de 2010

Casa de Comestibles y la inigualable experiencia.

Como me gusta esto de conocer un restaurante tras varias visitas y poder variar el clásico título compuesto por el nombre del restaurante, seguido el lugar geográfico al que pertenece.
Os preguntaréis algunos como se logra, a mi juicio, una experiencia inigualable. Os lo cuento al final.

Con el menú que disfruté es noche en CDC (pincha enlace para ver su web), incluyeron los sres. Jordan & Cía una hoja que decía más o menos lo siguiente y sobre la que sólo haré unas anotaciones en cursiva:

MENÚ 07. 10. 10
........................
Aperitivo.

Compuesto de un ceviche de pargo y una infusión de espinas y colas de pescado. El ceviche, de un fino toque cítrico, aunque sin destrozar el producto principal con un exceso de marinado, divirtió mi paladar de lo lindo con una inundación de frescor.



En cuanto a la infusión, ¡que buena bienvenida!; no tenía un servidor todo en su sitio hasta que se bebió ese brebaje y se le quedó el cuerpo listo para el combate.


Inteligente artimaña por parte del cocinero, logrando que mi capacidad tuviese alguna posibilidad de dar cuenta de lo servido a continuación.

 
Ensalada tibia de bacalao y pimiento con garbanzos y su pil pil.

Con una ligera juliana de puerro que animaba esta ensalada brutal. Brutal en cuanto al magnífico bacalao, perfectamente desalado y servido en unas enormes lascas, que se montaban sobre el pimiento y los garbanzos.
¿Queréis un fallo?; pues si se le puede considerar como tal, los garbanzos podrían estar desprovistos de su piel.

Lomo de Besugo de anzuelo con berberechos.


El besugo, pleno de sabor y los berberechos en su punto, sin resecarlos; que no hay cosa más desagradable que toparse en el plato moluscos transformados en chicles masticados.

Los "últimos chipirones con los primeros boletos".

 
Plato autocomentado donde los haya. Con el tremendo sabor de los chipis me quedo yo y nadie más. De aquí se sacan dos raciones, por si lo dudáis.

 
Tartar de ternera gallega con foie escabechado y mostaza trufada. Mira que estaban ricos los platos anteriores;¡¡pero este...!!! Juro que casi no aguanto las lágrimas.

Hay mucha mala publicidad para la carne de ternera; que si es insípida, que si es toda agua... A lo mejor lo que pasa es que se debe utilizar más en preparaciones de este tipo, en las que la textura suave cobra mayor protagonismo.
Soy gran amante del tartar; y este es distinto a todos los que he probado, por su condimentación y acompañamiento de lujo con el foie y la mostaza.

Lomo de cordero en tres cocciones.

Su lomito con pistachos y miel, rosado por dentro.

Su piel del costillar, crujiente, asado lentamente...

Sus huesos convertidos en salsa con toques de cardamomo y pimientas.


Me arrodillaré a besar los pies del maestro que logre hacer delirar mi sangriento y desenfrenado deseo carnal, como lo ha hecho este chef.

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Helado de boletos y galleta de queso de oveja.


Cada vez me gustan más los helados que parten de producto salado y este, a cargo de la Francisco Jet, tan cremoso y con una intensidad de sabor, intensificado (válgame la rebundancia) con la galleta de queso; ya ni os cuento.

 
Crocanti de manzana y almendra con helado de tetilla, ¡Toma postre!
Aparte de la mantequilla de pimentón y el AOVE de bienvenida, hubo piruletas de chocolate blanco con frutos secos, tejas y bombones a modo de pettit fours...

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Panes:

Espelta blanco -neutro, pero sabroso-, Centeno y trigo con semillas -goloso-, Pasas y orejones-más goloso todavía-, Tomate y albahaca -no lo probé, para la próxima ocasión-.

VINOS:

-TEMA APARTE Y QUE SI LEÉIS CON ATENCIÓN OS HABLARÁ DE LA EXCEPCIONAL SELECCIÓN DE VINOS DE LA QUE DISPONEN EN CDC-

VIOGNER 08 Crianza 4,5 meses n barrica de roble y 9 meses en botella.

Uva: Viogner 100% -no la conocía-

Bodegas Pago de Vallegarcia.


HIPPERA 05 Crianza 21 meses en roble francés, 12 en botella

Uvas: Cabernet Sauvigñon, Merlot, Cabernet Franc , Petit Verdot

Bodegas Pago de Vallegarcia


OLIVARES Dulce Monastrel D.O. Jumilla

100% uva Monastrell

Todo esto, maravillosamente apuntado por Esther; que, dicho sea de paso, estuvo perfecta en su papel de cara al comensal. Os pondré un ejemplo de esto que digo:

  • El servicio del vino blanco fue de lo mejor; con la cubitera con agua e hielo y un buen cristal.
  • El tinto se mostró, se abrió en mis narices, para oxigenación y se volivió a guardar en la cava, para que mantuviese su temperatura hasta el momento de servirse en copa, para rematar los boletus. Además, parte de la botella, fue decantada para multidisfrute de la misma.
  • Copas adecuadas, para cada caldo. Creo que con estos tres puntos ya se verá por donde voy.
Destaco de los vinos, la evolución que sufren desde el descorche; es como beber tres vinos dentro de cada botella

Esta exepriencia raya a la mayor altura en mi escala con lo anteriormente contado; pero la oportunidad de poder charlar con Esther y Jose María, es una montaña rusa de emociones e intercambio de opiniones, que sientan cátedra a cada visita. Me reconozco rendido ante el raudal de atenciones que estos enormes profesionales me han dispensado.

He logrado más de lo que contemplaba en mis planes con esta visita.

Sencillamente IMPAGABLE.

Hay quien cree que el único motivo de poder leer estas palabras, es la aspiración a degustaciones gratuitas. Triste gente habita en este basto planeta.
Este menú fue bautizado como el menú 110. Así se llama.

miércoles, 24 de noviembre de 2010

Al Grano (Cangas de Onís)

Dado que esta visita se ha producido en gran parte por la lectura del post de Los Diletantes; iré al grano (el chistecito fácil no podía faltar) y daré unas pinceladas sobre mi experiencia.
Recién pisado el suelo de Cangas de Onís por primera vez en mi vida y todavía aturdido por las cuatro horas al volante; avisté el local de Al Grano mientras realizaba estiramientos varios (a lo camionero, vamos). El viaje había sido agradable; sin demasiada lluvia y sin haber tomado ninguna fotografía y es que en Asturias hace falta una cámara de video para retratar tanta cosa guapa y tanto paisaje bello. Así que dejo el honor de lo visto a mi retina y a lo que se encuentra detrás.

Local modernillo y agradable, con acabados de calidad; buenos baños, cocina a la vista tras una cristalera; hilo musical bastante presencial y buena iluminación. Buenas copas, vajilla y cubertería Villeroy & amp; Boch.
Servicio atento, con conocimiento de lo que está vendiendo.

Comienza la vianda con una degustación de aceite con tres tipos de pan; cereales, hogaza y baguette. Nada del otro mundo, pero se aprecia el esfuerzo de disponer de panes de diferente corte. El aceite, muy bueno; un picual suave de procedencia catalana (no recuerdo la casa).
A continuación vereis un par de croquetas caseras de compagu y una tosta de morcilla, con cebolla caramelizada al vino tinto (con un fuerte toque de curry). Muy bueno todo y a tener en cuenta que lo zampado hasta el momento, no había repercutido en el bolsillo.



Comienza mi selección de platos con esta ensalada de quesos asturianos con orejones. Tremenda ración de ensalada bien aliñada y plagada de cuatro tipos de queso.



Este es el arroz caldoso de bogavante. Mi intención era la de probar un arroz y este estuvo perfecto de cocción con buena presencia del bicho, pero con un exceso de pimiento, alzándose sobre el resto de los sabores. Bueno de todos modos; aún ahora no me explico el por qué se me dio por pedir postre. Supongo que algo desorientado si estaba; pese a no haber bebido.



El mismo es este dos chocolates con helado de chocolate blanco y granizado de naranja. Otra ración de aupa, con un helado bueno sin más y que pedía algo más de proporción en el granizado.


Para tomar el Nespresso ristretto otro detalle con un chupito de sandía con brownie, nata toffe y virutas de... Me creeréis que me gustó más que el postre y que tiene mayor valor que el 95% de pettit fours que sirven por ahí. Aunque tengo la sospecha que para texturizar el jugo de sandía, puede que se recurriese a lo fácil. Imponente final, no me entendáis mal.



Regué con un agua con gas estos platos, pues estaba finalizando tratamiento con antibiótico, pero durante  la comida había llamado mi atención una botella de Lalama y cuando me percaté de que se trataba de un '05; no quise evitar llevármela de souvenir (mira que ir a Asturias a comprar un vino de Ourense...,no pasa nada, cargué de quesos de la tierra).
Salgo contento y sin más remedio que pasear y pasear para bajar tanta cantidad de alimento.
Me gustaría señalar que no fui quien de cenar más que una mandarina.

viernes, 19 de noviembre de 2010

Casa Pendás o "la pasarela de productos ECOLÓGICOS".

Viernes 17 de septiembre.

No quiero enrollarme en esta entrada, pese a que la ocasión lo merezca, sólo diré que he pisado de nuevo lo que para mi se está convirtiendo en uno de mis hogares gastronómicos a fuerza de buen trato, de la en ocasiones pasadas mencionada"regularidad", de las ansias de cohesión y evolución de un equipo y de la inesperada bofetada del magistral menú degustación, que se sacaron de la manga (que a base de hostias también se aprende).
Transpirará a través de mis palabras el hecho de que el trato con el personal de Casa Pendás se aproxima a la amistad y a la confianza. Si acaso alguien relaciona este hecho, con mis valoraciones al respecto de la experiencia; allá él o ella. No creo preciso tener que advertir este tipo de cosas, pero experiencias ajenas, me llevan a señalar ciertos puntos para curarme en salud.
La cosa es así de fácil y sencilla; está la red plagada de blogs de este tipo y estilo, la mayoría de ellos mejores y quien encuentre demasiadas sombras en la opinión de servidor, es muy libre de darse un paseo por los mismos y abandonar la lectura de este.

Comenzamos con este pincho de empanada, creo recordar que de bonito. No dudo de que estaba muy buena y no se si la elaboran en la casa, pero es sobresaliente; muy buen relleno en una masa finísima.


Este entrante, entra rotundamente en el podio; el tomate cultivado por el propio Alfonso, chef del restaurante, poseedor de tal carnosidad y sabor, que rehusó rellenarlo. Sencillamente se peló meticulosamente, y se colocó sobre un finísimo ali oli.


Mi madre cultiva varios tipos de tomates (pera, algún híbrido de raf...) en su huerta y este verano he disfrutrado, gracias a algún colega, de unos cherrys que eran gloria pura; pero este tomate es de otra galaxia.

Choquitos de la ría en su tinta. Pocos cocineros os enseñarán lo que son los sabores gallegos como este.




Navaja con Joselito. Perfecta la cocción del bicho en este MAR y MONTAÑA.



Mi única petición para el menú había sido que incluyese algo con foie y me prepararon este rico huevo a baja temperatura con crema de foie.



El salmonete con arroz caldoso, es una muestra de punto ideal y sabor, tanto para el pez, como para el arroz. Con esto, la navaja y el tomate, cerramos podio.



Por último, la carne; comenzaba uno a estar lleno, pero las ansias por ver lo que se quitaban de la chistera, eran fuertes. No hubo innovación en el truco de magia ni en el plato; que obviamente es conejo; pero de nuevo hubo un producto de casa cocinado de primera. Fijaos si no, en ese pimiento, tan bien pelado y tan sabroso, que sólo me faltó comer el rabo.




La primera sobremesa fueron estos higos al cava con requesón. Producto de la tierra, en temporada, con más producto de la tierra como es el requesón (ya no tan estacional) y un "na" de cava, para redondear un postre fresco y natural.


Finalizamos con un sabroso helado de turrón por cortesía de la Fancisco Jet.




Unas puñalás antes de la despedida; la primera es un pan bueno, pero que no estuvo al nivel del menú y la segunda es que según recuerdo, la carta de vinos, estupenda por lo demás, no señala las añadas (creo).

Ya que hablo de vinos, me dejé en manos de Sonia, para la elección de los caldos y me sorprendió con dos tintos de un mismo productor; el Abel Mendoza selección personal del '04 y el graciano.
El graciano, fue una total sorpresa, que me alegro de haber probado, pues tengo una botella en casita que me espera desde el pasado Forum Gastronómico de Santiago.
Del primero ya he hablado en alguna ocasión y del segundo decir que comenzó con barrica en primer plano, pero evolucionó mostrando tonos florales y frescos, incluso algo de mentol (aunque nadie de quienes he consultado, me da la razón en esto último). Me reconozco indefenso ante este varietal tan desconocido por mi paladar, pero satisfecho con el resultado.

Bueno, en cuanto al menú, me gustaría dejar claro que tal y como anticipa el título, dispuso de un producto fenomenal, con especial mención de la huerta.

Es cada vez más fácil encontrar en los restaurantes de nivel, productos acogidos dentro de la mayoría de D.O. autóctonas, pero una huerta trabajada por el propio personal del restaurante es una excepción entre muy pocas y, por el escaso volumen de clientela de esa noche, diría que tal hecho es apreciado por muy pocos. Una lástima, pero bueno, animaos a probarlo y ya me contaréis. Muy recomendable a quien disponga de GPS, su utilización para primeras veces, ya que esto se encuentra en el RURAL; si os gusta la tranquilidad y el descanso que eso conlleva, repetiréis.

Recientemente me he confesado CANIBAL (es lo que tienen las aspiraciones a gourmet) y me creeréis tras hechar un vistazo a la siguiente imagen; que esto fue lo más rico de toda la noche.

Gracias por soportarme, señores.