sábado, 25 de diciembre de 2010

Casa Pendás (Sedes, Narón)

De nuevo en Casa Pendás (SITUACIÓN Y  CONTACTO), de nuevo en CASA, esta vez a la carta y, de nuevo, platos nuevos en su mayoría. Todo muy "nuevo", como podréis comprobar, todo como siempre, sentenciareis algunos con acierto; esta es (creo) mi novena visita a uno de mis templos gastronómicos predilectos, donde una carta escueta en un primer vistazo, estira y estira como el chicle.

Logré repetir un plato que había probado en versión pequeña (menú dugustación) y logré disfrutar de excelentes productos en un ambiente de lo más acogedor-todo un logro-. Observaréis que sin anuncios, ni agobiantes golpes de marketing, la temporada de setas y platos otoño-invernales se ve perfectamente representada; pese a no haber elegido platos fuera de carta con el jabalí o la perdiz como protagonistas. Como diría el maestro Jordan, "la CALIDAD no necesita anunciarse".

Así, sin anuncio, llegó a mi mesa una rica y reconfortante crema de setas con tocino. Aperitivo por cuenta de la casa, con el me zampé más pan del que suelo necesitar para toda una comida. Si lo incluyesen en carta, lo pediría seguro.
Las vieiras trufadas es un plato de perfectas proporciones crema-hongo-vieira, con un fino rebozado y punto de cocción de estas últimas.


El cochinillo prensado con crema, un fondo de miel, compota y pera al vino, es un clásico de la casa que pruebo por primera vez. Perfecta combinación de ingredientes y muestra de una de las señas de identidad del chef; la bien hallada fruta que utiliza en múltiples y diversas preparaciones.
Buena ración, además.


Dos postres fuera de carta; el helado de manzana asada con edulis confitados. Como dijo el sacerdote que interpretó Albert Plá en Airbag; "RE-DIÓS". Un 11 sobre 10, por si alguien no lo había entendido.

El segundo de los postres; una sopa de regaliz con picatostes de limón, cosa fina. Estos dos ejemplos dulces, me reafirman en que el camino que trazan el equipo de este restaurante, es SU camino, SU seña de identidad; ¿cuando podré volver?, ¡lo estoy deseando!

Se acompañaron estos comestibles de un caldo morboso; el Alcouce 2006 y finalizó la jugada con un par de expressos de CALIDAD.

miércoles, 22 de diciembre de 2010

Restaurante PEDRO ROCA (Santiago D. C.)

Esta ha sido mi segunda ocasión en el restaurante del maestro Roca; la primera se quedó sin post debido a un borrado accidental de las fotos de los platos (por idéntico motivo mi visita al Playa Club se ha quedado sin testimonio).

Si la primera vez fue buena -impecable trato por parte del personal, muy buen servicio del vino y todavía mejor del digestivo-, la segunda me deja sin palabras; menos mal que tengo unas buenas imágenes para apoyarlas.

El restaurante de Pedro Roca (SITUACIÓN) es un local nuevo, ubicado un edificio nuevo y como no podía ser de otro modo (al menos, creo yo, no debiera); se rodea con acierto, de un halo de modernidad atemporal que no desentona con el entorno. En el interior nos encontramos con un espacio decorado con sumo acierto; perfectamente concebido para el uso que se le está dando. Espacioso, con estancias diferenciadas, una de ellas, con vistas a la cocina, bodega acristalada, estanterías plagadas de apetecibles espirituosos, mucha madera; perfecta iluminación, hilo musical aceptable, y un menaje (copas Riedel, fondoplatos nexo de la mencionada actualidad con el clasicismo que implica la cocina del chef,  vajilla...) de primera.
Calidad, calidad y más calidad, que se extiende al servicio y desde luego, a la comida.

En cuanto a la bodega, encontramos gran cantidad de referencias, muchas de ellas clásicas; aunque ruego os fijéis en las recomendaciones, donde encontraréis grandes vinos. Buena RCP, sobre todo, teniendo en cuenta el local y el servicio.
1De la bodega elegí un Hipperia; el mismo que había disfrutado en Casa de Comestibles meses antes; servido perfecto de temperatura, acompañó a la perfección.

La carta de platos es completa y suele ofrecer alguna que otra sorpresa fuera de la misma. Disponen de un menú degustación que ronda los 60€; veamos que la RCP es superior a la de muchos menús que rondan los 45 €.
En esta  ocasión disponían de un menú micológico, que no me resistí a no probar. Propuse un cambio en la carne que no me alejaba del menú micológico,  el cual aceptaron (la disposición del personal de Pedro Roca es encomiable) y de lo que no me arrepentí. No me olvido de que el menú se acompaña con cuatro tipos de pan, horneados en la propia casa. Calidad, calidad, calidad...

Las mejores almendras del mundo y esta cola, creo  de gambón, fueron los aperitivos de la casa.

 
Ensalada de trufa blanca. ¡Al fin pruebo la trufa blanca!, impresionante aroma, no se parece a nada y hay quien la detesta; a mi me flipó en su justa medida.


Tartaleta con trompetas de los muertos con huevo a baja temperatura y foie. Huevo, foie, setas; bien ejecutado no puede fallar y no falló.

Vieira con cantarelas. Impresionante bicho, bien de punto, y muy bien guarnecido.

Lo mismo con este rico chipirón; pero el sabroso encebollado que acompañaba a las setas extasió mis sentidos.

Rape con navajas y lengua de vaca (ref. seta). Buena ración de un rape bien cocinado, puede que algo más hecho de lo que me hubiese gustado, las navajas estaban de muerte. 
Al fondo del plato, unas espinacas y algo de caldito. Rico, rico.


Corzo con castañas trompetas de los muertos y cebollitas caramelizadas. Casi se me saltan las lágrimas con el tremendo solomillote que llegó de la cocina en manos de una amabilísima Raquel. Si hubiese llevado un revolver encima; hubiese muerto feliz... ...tambien puede que me liase a tiros con el botafumeiro y seguro que me reía más, entre tanto no llegaba la policía o los curas. ¡Ay cuan sangrientas imágenes aterrizan en mi mente!; será por el perferto punto del solomillo, con ese recuerdo a glóbulo rojo en el interior de la pieza, peeeero no en el plato. Chapeau, maestro.



Este gazpacho de fresas de finísima textura me refrescó lo suficiente para que a la llegada de la estupenda bizcochada de chocolate y nueces con nata de A Capela, aterrizase en mi mesa. Sin duda un postre 10.

Aun llegaron unos interesantes pettit fours; almendras garrapiñadas, galletas caseras y trufa de fruta, esta última excepcionalmente fina y sabrosa. 

A los dos expressos Illy, convidó la casa. Calidad, calidad, calidad... ...¡BRAVO!

lunes, 20 de diciembre de 2010

Restaurante Basilico (A Coruña)

Dicen que no hay bien que por mal no venga y si  el mal han sido mis repetidas visitas a la ciudad de A Coruña para rehabilitar mis maltrechas articulaciones; el bien ha sido algo de tiempo extra para probar un nuevo restaurante.
Supuestamente buscaba ligereza y me dejé llevar por el encanto del Basilico.
Estamos ante un negocio de restauración que ofrece una cocina de marcada tendencia mediterranea, pero con producto de nuestra tierra y con el mercado como bandera.
El local es coqueto  (aunque odie la palabra) dispone de dos comedores, uno más luminoso con vistas a la calle y otro interior. Una iluminación correcta y un hilo musical dentro de lo aceptable.

Mi, no tan ligero homenaje constó de los siguientes comeres y beberes:

Ricas y entretenidas parrochitas a modo de aperitivo.



Buena decena de zamburiñas con ajo y perejil como entrante. Tengo que admitir que tuvieron como imbatible rival, a las que había degustado en el Alborada unos días atrás...
Se echó de menos algo de calor en la vajilla para aumentar el disfrute del plato, pero muy rico.



Impresionante salmonete sin espinas sobre pasta y verduras; cocinado en su punto y pleno de sabor.



De postre, morirse por chocolate. Apto para los muy chocolateros, como es mi caso. Acompañado de un  moscatel de naranja, incluso mejor.


Buena vajilla para arropar los alimentos, bebí en copas Riedel (de gama baja, pero Riedel), tanto el moscatel ,como la media de Juve & Camps Banda Purpura.


SITUACIÓN, HORARIO Y RESERVAS:

C/ Manuel Murguia 34, 15011 La Coruña, Spain


Horario:
mar: 13:45 - 16:00
20:45 - 23:45
mié - sáb: 13:45 - 16:00
21:00 - 23:45
dom: 13:45 - 16:00

Teléfono 981271608

 

domingo, 12 de diciembre de 2010

La Catedral de la RASTAURACIÓN (A.K.A. Casa Marcelo)

He visto la luz, vuelvo a creer, la fe me inunda y en consecuencia me sacrificaré para honrar mis creencias. Así sin más y amparado en mi absurda (no más que la mayoría de las religiones) lógica, abandonaré el royo laico y me prepararé para emprender el camino.
Esta es una narración que parte del prisma de un peregrino que ha hallado y recientemente confirmado, su nueva religión.

10 mandamientos (para no variar):

Aceitunas Kalamatas.

No vallas a este restaurante buscando algo concreto, ve dispuesto a encontrar algo que no te esperas; valga el ejemplo de estas deliciosas aceitunas griegas

Cae en la tentación si una camarera te ofrece los panes amasados y cocidos en la propia casa en la que estás comenzando a disfrutar de un sagrado ritual, moja en aceite de arbequina con el que ha llenado el cuenco y goza como un enano. 

Mojito de ruibarbo.
El tallo de ruibarbo del que había oído hablar en tantas ocasiones, en esta en concreto, verde (había visto unas cuantas fotos en las que utilizaban el rojo), impregnado en mojito. A eso sabe... el caso es que  si lo chupeteas el azúcar puede demasiado y si lo masticas, resulta demasiado intenso -y servidor, como Antoni Bourdain, tiene que probarlo todo- o sea que es raro, pero es un mandamiento y hay que acatarlo.

Escabeche de Rovellóns.
Perfectos especímenes, bien cerraditos, en un fino escabeche; fino, pero potente con el ácido manifestándose para hacer las delicias del paladar. Es un plato frío, delicioso, que enfoca un producto de una manera original, muy a su bola, desmarcándose de las espectativas del comensal, es una marcelada.

Ostra Napoleón, Fabas Verdinas y Códium.
La imagen no engaña, tremendo bicho!!!, se cortaba con una cuchara, como si fuese mantequilla en pomada. Las verdinas, puro nácar, perfectas, con un punto marca de la casa y el codium por primera vez me resultó lógico, sin forzar el royo modernito.

De los Roca, Gelée de Higos al PX con Foie.
El foie, que no falte; si me preparan una receta de los Roca a unos kilómetros de  casa, ¡yo no falto!. Clásica e inapelable combinación de ingredientes, que me hizo creer que estaba ante el mejor plato de la noche. Pero aún faltaban unos cuantos mandamientos.

Capuccino de Calamar y Coliflor.
Me gustó tanto o más que el foie, ni yo podía creérmelo. ¡Que sabor!
Para degustar esta delicia, la mayoría de los humanos optarían por comer primero la espuma de coliflor y luego el fondo de calamares en su tinta; pero yo sigo fiel a la técnica que utilizaba para zampar un Dalky; practico un orificio en la crema y luego llevo la cuchara de abajo hacia arriba, cuidándome de dejar algo de crema para el final.
Un Plato Rico de Boletus.
Boletus a la plancha, espuma de boletus y boletus deshidratados. El mandamiento se rige por la verdad; están ricos los boletus...

Chula Frita con Grelos y Chorizo.
Temporada de setas, temporada de cocido (o a eso recuerda)...¿cual falta?

Merluza de Celeiro al Vapor y Caldo de Fiuncho.
Ya he dicho en alguna ocasión que sueño con pisar este restaurante y comerme otro pescado, pero esta merluza manda y en esta ocasión, con el refrescante toque del hinojo, incluso puede que supere a la mítica preparación.

Mini-Hamburguesa de Liebre.
Impresionante sabor de una hamburguesa que no era tan "mini". Estupendas patatas soufflé y sabrosos brotes.La santísima trinidaz de las temporadas, se cierra con la caza.

Y como no; un par de mandamientos extra, para recompensar a los fieles que cumplieron los anteriores.

Pera Limonera Crú.

La esencia, sublimar lo primario, potenciarlo y en consecuencia alegría en el paladar y alegría de haber elegido este restaurante en concreto.

Gianduja, Chocolate y Frambuesas.

Me gustó todavía más que el primer postre. El sorbete, de profundo sabor a praliné, aún retumba en mi memoria.

Regué con la sangre de Venus (la Universal 2005), un moscdatel MR y un brandy en una copa como Marcelo manda - que pa eso es el jefe-.

Ya sabéis, no os dejéis engañar, la auténtica catedral de Santiago D. C. es esta humilde casa. Así que, al igual que el sr. Indiana Jones, escogió  con acierto el humilde Santo Grial, sin dejarse abrumar por inútiles hornamentaciones, ¡escoged con acierto!!! 
También queda la opción de realizar la típica visita a la "otra" catedral, pero ni el humo del botafumeiro es tan agradable como el vaporcillo de la cocina de Marcelo, ni los individuos que la moran, os atenderán con tanto gusto.

jueves, 9 de diciembre de 2010

De nuevo Restaurante España (Lugo)

Dos menús en temporada de caza; el de hace algo más de un año y el del del pasado octubre del 2010. Pues si, lo he estado guardando hasta ahora; quería probar la comparativa dentro del propio local.
He de destacar de nuevo un buen servicio de sala, atendido por el hermano de Héctor López en esta ocasión y una amplia carta de vinos con precios más que razonables, salvo excepción.
Los menús son demasiado parecidos entre sí; pero se ha de tener en cuenta la enorme RCCP que ofrecen en este restraurante y que el precio del ,menú degustación sigue tan estancado como la mayoría de los sueldos. Buen lugar, el España.

Aperitivo (pondré primero el 2009 y luego el 2010 en todos los casos):

Empanada de conejo (creo recordaaaaar) y crema de patata con lámina de pulpo y espuma de pimentón. Ambos de morirse, ¡que ricos!

Empanada de ternera eco y crema de coliflor con gelatina de moscatel; ninguno tan tan bueno como los del 2009; pero muy ricos, sobre todo la espuma.
No hará falta decir, que los aperitivos son un apartado de lo más completo, en el España.


Carpaccio de ciervo con rúcula, piñones y parmesano. Muestro la foto del 2010; que sólo varía la guarnición de la rúcula. A destacar unos piñones de calidad extra; tengo que informarme donde conseguirlos.

Caramelo de morcilla sobre salsa defrutos del bosque. Rico y divertido; textura crujiente en el exterior y suave en el interior.


Crujiente de perdiz sobre compota de higos; iden del lienzo. La perdiz se aloja en medio de una crema similar a la bechamel.

Ensalada de liebre escabechada, crujiente de jamón y vinagreta de lentejas. Es increible, lo que beneficia la vinagreta de lentejas a un plato, ya de por sí agradable.


Vieira, crema de patata y jamón con cebolla caramenlizada. Aromática a más no poder; no es el mejor plato que probé con vieiras, pero bueno de todos modos.


Juraría que esto era una lubina con almejas. En la imagen apreciaréis que ya me había zampado una almejita y apreciaréis tambien un buen pedazao de pescado convennientemente desespinado y cocinado en su punto.
 

En el 2010 me sirvieron este San Martiño con grelos, que tambien fue un plato de agraciada cantidad, aunque con el punto del pescado se pasaron un pelín. Buen sabor alangostado, típico del San Martiño y buena elección de pescados diferentes a la manida merluza.


No recerdo el tipo de carne que era el principal ingrediente de este estofado; pero sí recuerdo que el sabor rebasaba ampliamente la pinta que ofrece. Plato contundente, para sobrellevar el lluvioso día en el que lo degusté; rico, rico.


En el 2010 no desmerece este fantástico solomillo de ciervo con espuma de castaña, manzana caramelizada, pasas y P. X.
No puede fallar un plato en el que la carne está al punto y me gustan todos los ingredientes.


La crema helada de queso con gelatina de miel y granizado de manzana verde, se sirvió en ambas ocasiones. Gran mezcla de sabores, texturas y temperaturas.


Este postre tambien fue común en ambos menús; el clásico souflé de chocolate con fresa y crema de nata. Mejor la versión del 2009 (la que veis en la imagen); estarían más inspirados, supongo.


Comida rica  y para parar un tren. Sólida propuesta en Lugo y a buen precio. ¡Bo apetito!

sábado, 4 de diciembre de 2010

Alborada, Alborada y Alborada Revisited (A Coruña)

ADEVERTENCIA DE TRIPLE MENÚ, TRIPLE RAUDAL DE IMPRESIONES Y DIVAGACIONES MARCA DANINLAND. ADVIERTO ADEMÁS QUE POCO TIENE QUE VER QUE ME DECIDA A PUBLICAR ESTO, CON QUE HAYAN SIDO GALARDONADOS RECIENTEMENTE CON UNA ESTRELLA DE LA ARCHIFAMOSA GUIA MICUELÍN.
 LEANLO POR PARTES, SI LO PREFIEREN.

1. Las no excusas y las disculpas del autor.-
Tengo una deuda con este restaurante, una especie de deber ético cuyo incumplimiento me asfixiaba. Me explico; he comido en él unas cuantas veces, tres de ellas con fotos de los platos y dos de esas tres, con  experiencia anotada en el diario y en un post no publicado, primera y la tercera, respectivamente.
¿Que como es posible estar más de un año sin publicar un post al respecto?, ¿acaso no han sido experiencias satisfactorias?...
Pues nada más lejos; han sido experiencias de lo más satisfactorias. Del caos que impera en mi mente, ya he hablado en alguna ocasión, así que válganos el "más vale tarde que nunca" y disfrutad de los platos:

2. Primera reflexión.-
Antes de nada, el hecho de que muchos gastroaficionados contemplen al Alborada como el mejor restaurante de Coruña (ciudad, que Santiago pertenece a la misma provincia) viene dado por un importante factor, que engloba otros muchos factores; la SOLIDEZ.
Solidez en el edificio, proyectado para su función, solidez en el impecable trabajo de sala -cuidad a los camareros, que por muy bien que trabajéis en cocina, sin ellos, no vale de nada-, solidez en una cocina técnica y al servicio de un producto amparado en el mercado y la temporada.

Así que no se si estaremos ante "el mejor" restaurante de A Coruña, pero en lo tocante a alta cocina, en mi opinión posee unos cuatro competidores a lo sumo, que yo haya probado. Aunque poco me importaría a mi esto de que esté mejor o peor considerado, si luego el trato fuese malo, cosa que no me ha sucedido nunca en el Alborada. Daré unas pinceladas sobre esto al final del artículo.

3.Alborada (Menú Cárnico) jueves de septiembre del '09.-
"Espiritu de Galicia", reza el apellido de este imponente y completo restaurante.
Local situado en el paseo marítimo con nombre de exalcalde. Dotado de una espectacular fachada; con un estilo marcadamente contemporáneo; acabados en hormigón, cristal e hierro con su óxido y todo.
Un amplio hall, conduce directamente a la barra, tras la cual se observa una enorme cristalera, que permite ver la actividad en cocina.

La carta de vinos es bastante completa (sin llegar a la exageración), cambiante en cuanto a referencias y denominaciones. Destaca más por su selección, que por su longitud.
Tras darle un repaso, no pude evitar probar el Hacienda de Monasterio '06 (D.O; Ribera del Duero), la verdad que me había hecho con una botella del '05 un año atrás y aún no lo había probado. No me arrepentí, el vino me entusiasmó desde el primer sorbo, sin fisuras deleitó mi paladar de principio a fin.
El servicio del vino en el Alborada es especacular; descorches que merecen la pena ser disfrutados, de mano de un sumiller conocedor de lo que está sirviendo.


La carta de comida ofrece además de un pantagruélico menú degustación-que por aquel entonces rondaba los 65 €- una buena selección de platos con buena parte de los mismos, supeditados al mercado, (sobre todo en el apartado pescados) y a la temporada.
Mi visceral selección de cara al gozo de las carnes, que además me harían disfrutar al máximo del caldo y de las horas que tenía por delante; fue la terrina de foie con P X, polvo de pistacho y compota de mango. Inapelable mezcla de ingredientes de calidad en esta ocasión, que eleva los sentidos. Por recomendación del sumiller, sólo pedí media ración; agreadezco haber seguido dicha recomendación.

De segundo y continuando con otro plato frío, me dejé seducir por el steack tartare de buey. Enorme sabor en un tartar que deja destacar al fenomenal producto por encima de su condimentación.
Ambos platos se acompañaron de sendas bandejas de buenas tostas.


Previo al servicio de los anteriormente mencionados platos, llegó a la mesa otro de los apartados que en esta casa es punto fuerte. De ello hablan la versión de la tosta de anchoa con crema de queso y tomate, que es un micropalto agradable, aunque la anchoa era de lo más normal. La brocheta de cigala servía sobre pizarra, una cigala de finísimo rebozado, sobre una exquisita salsa; de inclinarse.
Aún sirvieron un divertimento en forma de sferificación de aceituna; plato bulliniano donde los haya; no le quepa a nadie duda de que lo cambiaría por otra brocheta :-)  .



La conquista final llegó con uno de los mejores postres que tomé en mi vida, el chocolate en cinco texturas (que en realidad son 6).
De sublime presentación, el postre incuia un sorbete, un cake, un buñuelo caliente, el sorbete con leche y todo ello sobre polvo de cacao con chocolate líquido y en viruta.
Una vez probéis esto, los chocolates en texturas de los demás restarurantes os parecerán pecata minuta.

Un sobresaliente expresso acompañado de distintos azúcares y unos completos pettit fours para difrutarlo.
Buenas copas, mejor vajilla, lo dicho; S O L I D E Z.

4. Menú  Degustación (como no).

Segunda ocasión y a por todas; no comentaré los platos; sólo diré que para los snaks opté por un video, antes que por tomar 200 fotos de este apartado. Recomiendo pedir este degustación sólo en caso de hambre canina. Ahí os dejo con las paupérrimas imágenes de buenos y grandiosos platos:















5.Alborada Revisited.-

Esta es, hasta el momento, la tercera vez que me dejo caer en mi formato comensal solitario, por el este restaurante; como ya está todo dicho, en anteriores párrafos; vamos al lío.

Acompañé la pitanza de un Gorvia '05, que lucía en carta a buen precio. No os contaré nada nuevo del Gorvia, del que ya he hablado en el post de Maruja Limón y Casa de Comestibles -a sus pies, señores-.
El caso es que en esta ocasión el vino estaba deslombado (palabro seguramente desconocido, pero entendible) probablemente por alguna fisura en su conservación (no a la fuerza en el restaurante), o transporte, que no  le hizo aguantar estos años para ser bebido en esplendor. No achaco esto a una costumbre de la casa; pues exceptuando esta ocasión, el caldo siempre se sirvió en estado pletórico, con el propio servivio espectacular y, al igual que este, perfecto de temperatura.
Tardé en advertir este defecto, más presente en boca que en nariz, hasta la segunda copa. No era para nada un vino imbebible, no me entendáis mal, por que lo cierto es que no quedó ni gota...

El aperitivo de la casa -siempre generoso, declarando intenciones de que se justifique la cuenta y no se abandone la mesa con resquicio de hambre alguno- fue este sabroso plato de guisantes con fino, suave y meloso pilpil, con cocochas de bacalao. Acompañábase de bastante ajo frito, que quizás fuese demasiado presencial, pero que a mi me encanta, o sea que perfecto. Se me está haciendo la boca agua.

Esto es una decena de zamburiñas, sabrosas, perfectas de punto, luciendo la mágica textura que comparten con una vieira bien cocinada; con su cremita de patata, su trufa, caviar, su aceitillo y su esmerado ajardinamiento. ¡Que buen producto!, ¡que rico!.

No me resistí al steack tartare, que no suele faltar en esta casa y que es la crema; con un aliño perfecto sobre el que desaca el sabor a buena carne. Servido con unas estupendas tostas, para derretirse de placer.
Un par de datos técnicos; en esta ocasión no estoy seguro de que fuese cortado a cuchillo -que lo prefiero, pero sin ser, radical al respecto, me gustan ambas preparaciones- destaco también el perfecto punto de humedad que le dan.
Me sirvieron un prepostre a modo de bola extra; lo cual siempre me parece un detalllazo y una filosofía de trabajo y de trato al cliente, que merece la pena destacar, pues habla mucho de si en esa casa, están contentos de verte. Por mi parte esto se suele premiar con buenas propinas (hasta donde puedo, claro) y algo más importante; el regreso y la fidelización.

Este postre, que se me antoja Ruscadellesco, es una bola de oro, con sorbete y coco (o algo así lo llamaron). Es sobre todo un postre ligero, pero muy agradecido, sabroso, sin exceso de dulzor y con suaves y divertidas texuras. TREMENDO, PERO DISCULPAD QUE ME HAYA COMIDO TAMBIEN LA FOTO.

El panna cotta con granizado de naranja sanguinea y helado de ruibarbo, se acompañó de un tokaji de 4 puttonyos.
De nuevo es un postre que me recuerda a los postres de grandes restaurantes estrellados. Por cierto y sin darle más importancia de la que posee; recuerdo haber pensado "¿cuando demonios caerá aquí una estrellita?".
De la bandejita con tres pettit fours que llegaron a mi mesa, he de destacar un arroz con leche servido en chupito, que todavía incitó a un buen repaso con la cucharilla, pese a que estaba a los topes de mi capacidad.

Cuando me sirvieron el primero de los dos cafés, a los que dicho sea de paso, fui invitado, tuve el honor de que el chef Luis Vieira se acercase por mi mesa. Intercambíé impresiones con Luis, que resultó de lo más agradable, dispuesto e informativo.
Me quito el sombrero; larga vida al Alborada.