martes, 5 de octubre de 2010

Maruja Limón -III Parte- (Vigo)

Maruja Limón se ha consolidado en esta tercera visita como de mis restaurantes favoritos dentro y fuera del Nove.
Es más, diría tras haber tenido una buena charla con Rafael Centeno, el chef, que lo mejor aún está por llegar. Últimamente por mi cabeza circula la idea de que el número de visitas gastronómicas practicadas por un servidor, descienda radicalmente. Prefiero planteármelo yo, antes de que por haches o por bes, se convierta en una imposición. Sobre todo, me gustaría abandonar la idea de conocer sitios nuevos lejos de mi residencia.
Con Maruja Limón llego tarde, por que mientras sigan en esta linea, para mi será obligado una o dos visitas anuales (en caso de poder permitírmelo).
A lo que iba; ¿que os puedo contar nuevo?; pues, aparte de que han subido el precio del menú degustación (no todo van a ser flores), poca cosa. Un impresionante menú de ejecución casi perfecta, buen trato; o sea, más de lo mismo. Más de lo mismo que siempre es grato encontrar, claro.
Aún así en esta ocasión, siendo un sábado noche, encontré algo que no había visto en ocasiones anteriores; el lleno total.
Reconozco haber tenido pensamientos malignos del tipo "este es el típico pase en el que la cagan" o "ya verás tu como se van a notar los tiempos". Bueno, pues reconozco también que me he equivocado; como ya he dicho anteriormente; todo en su sitio.
En esta ocasión la carta me pareció; más amplia que en pasadas ocasiones, aunque puede que sea cosa mía.
Por otra parte también me dio la impresión de que el nivel lumínico se había aumentado y de que la música estaba más bajita. Esto último, puede que se debiese al nivel de ocupación, pero lo de la iluminación no se si es manía, o de verdad estaba más alta.
De la carta de vinos probé al fin el Gorvia '05 D.O. Monterrei; que puso la guinda a un fin de semana de grandes vinos en el que bebí una media botella de Fin de Siglo '07 (impresionante garnacha), el K4 de Artuke; el Taberner '05 y por fin el Gorvia.
Este Gorvia se compone de Mencía (vale, cada vez me gusta más), Bastardo y Caiño que resultan en una diversión a base de frescura, suavidad y una bien hallada acidez. Además de una graduación que logra pasar desapercibida.
Brevemente resumiré el menú que comenzó a con una ensalada de pinto en escabeche a modo de aperitvo. Mi reacción al primer bocado fue cerrar los ojos y pensar "¡ya estamos!". Que plato tan sencillo para hacerme flipar, lo cual muchos pensaréis que es pan comido, pero me sucede poco, la verdad.

Y ya que menciono el pan; este era fresco y de dos tipos, uno de ellos con nueces y tal...
Vamos con el steack tartar con berros y parmesano que me tomé la primera vez. Me alegré de verlo y me alegré de sentir la misma sensación de sorpresa al probarlo. Cosa rica; que untadito en las tostas de pan de Centeno resulta ser un plato agraciado de una buena cantidad; lo cual yo siempre agradezco, que a dejar en el plato siempre estamos a tiempo.
Acompañé con copa de cava.

La empanada de maíz y chocos, me puso de nuevo en mi sitio. Una preparación distinta a todo lo que había probado en este restaurante y de nuevo exitosa. Perfecta textura del choco; perfecta combinación con la masa de maíz, ambos potentes de sabor y un pelín pasado de punto de sal.
Es el turno de la mítica vieira con tocino confitado de Maruja Limón; que con la del Retiro da Costiña es la mejor del mundo mundial, esta vez acompañada de unos hilos de fruta de la pasión. Impresionante, como siempre, con ese puntito juguetón, pero prefería la finura celestial del pilpil de naranja.

Es la hora de la merluza con vinagreta de habas; la merluza que había producido un importante cabreo interior al haberme enterado que sustituía al rape que anunciaba el menú. Vale, pues para evitar los adjetivos chorras que me caracterizan, diré que desbancó a la de Solla, Marcelo y Yayo Daporta; que hasta el momento eran mis favoritas (sobre todo las dos últimas).
He leido sobre pescados cocinados fuera de punto en este restaurante; quien lo haya escrito, puede ver la siguiente imagen ydarse al llanto.



Rematamos el conjunto de salados con un lomo de vaca al rojo vivo acompañado de una excelente salsa y sus hojas de mostaza aliñadas. Bueno, ¿que decir?; ya lo veis en la foto. Kill me camión!!!


El postre que veis a continuación me lo comí tan rápido que no recuerdo al 100% de que se trataba. Pero como para mi, lo que más pesan son las sensaciones puedo contaros que la rica espuma de avellana con chocolate y crujiente de XXX estaba de morirse. Jugando con tres texturas como la suave y calentita espuma de avellana el rudo y frío chocolate ( que aún tiró por un sorbo del Gorvia) coronado con algo de crunch forman una sólida combinación con tres elementos principales en juego.

Y esta combinación la vemos en el segundo postre; la crema de vainilla con manzana asada y el sorbete de XXX. Perdonadme, pero en ese fin de semana era ya la cuarta botellita además del oporto con el que se acompañó el postre; la copa de cava o el ribeiro que me había tomado hacía unas horas en el nuevo Allo & Aceite acompañado de una tosta con una buena cantidad de rica brandada.


En fin; expresso con doble pettit four (teja y una brocheta de riquísima trufa) y muy grata conversación con Rafael Centeno.
Es de esas cuentas que aunque abultadas, da gusto abonar.

domingo, 3 de octubre de 2010

Maruja Limón por segunda vez... (Vigo)

A las 15:10 de un lluvioso sábado de noviembre abrí por segunda vez la preciosa puerta de entrada a Maruja Limón. Recuerdo la agradable sensación que sentí al comprobar que la iluminación era tenue, pese a ser de día. La sala estaba completamente vacía, ¡un sábado!.
Para ser positivo, me alegré de poder escoger mesa una vez la camarera acudió a recibirme.

En cuanto me senté, Rafael C. M. visitó mi mesa con semblante alegre, parecía tan contento de verme, como yo a él. Teniéndole a pie de mesa, pude pedirle a él mismo el menú degustación; por lo que, afortunado yo, se ofreció a hacer algunos cambios en el mismo. Cosas como esta son las que logran mi más alta valoración y estima hacia el trabajo que realizan en un restaurante.
Además, he de decir que hasta hoy, he pasado por el restaurante en cuatro ocasiones y Rafa siempre ha tenido el detalle de saludarme y de ofrecerme una pequeña charla.
Me gusta señalar estos hechos por que he leído alguna que otra crónica, no del todo favorable sobre este restaurante que, en mi caso, siempre dejó un dulce sabor de boca.
Comencé suave con un agua con gas mientras ojeaba la carta de vinos, acompañado de la barca de aceitunas, clásica en Maruja Limón. Me imaginé un menú bien surtido de carnes y elegí en Pago de Carrovejas.

Comenzamos la pitanza marcando bien la época otoñal en la que nos encontrábamos, de mano de una exquisita crema de setas con yema; que ya con la buena compañía de dos tipos de pan; me dejaron el cuerpo a punto para el resto del menú.

Continua el menú con una ensalada de queso do Cebreiro con tomate confitado y polvo de maíz. Incontestable mezcla de ingredientes que funciona a la perfección; con una ligera vinagreta balsámica y una estética muy vistosa.

Con la liebre escabechada con foie y sorbete de manzana continua la misma linea estética, de impecable mezcla de sabores.


Es el momento de un mar y montaña infaltable en la cocina de Rafael C. M. ; la vieira con tocino confitado, brécol y pil pil de naranja. Destaca una presentación geométrica, minimalista en uno de los mayores aciertos que probé a la hora de cocinar una vieira.


Un plato del que había leído, y muy bien, es el de estas mollejas con salsa de San Simón y uvas.
Los quesos gallegos al poder, en otra creación que presume de suavidad, sabor, elementos perfectamente conjuntados, atención a las temperaturas.... ...rico, rico.


El pescado se asoma al menú con este tremendo salmonete (viendo la imagen, no me parece un salmonete; pero copio de mi crónica escrita en papel), sobre alcachofas con fina crema de patata y ajada. Punto ideal de un pescado que no quieres que se acabe.

Sinceramente, a estas alturas dudaba si todavía vendría otro salado más y mis dudas se resolvienron con este contundente porco celta con morcilla, garbanzos y verza. Osea, un cocido elevado al éxtasis.
Los puntos de los ingredientes subliman un plato que me gusta, pero del que no soy ningún fanático.


El primero de los dulces, fue un espléndido cremoso de chocolate sobre una especie de crujiente de cacao y musse de café. O eso recuerdo en mi maltrecho cerebro a estas alturas del menú.


He de admitir que tengo pendiente el prestar más atención a los postres que sirven en este restaurante y digo más atención a sus nombres , elaboración...,. ...por que de lo bueno que estaba si que me acuerdo.

El segundo de los postres sí se componía de un sorbete (que nadie me pregunte de que) sobre una especie de espuma de crema catalana. Ya sabéis que con prácticamente una botella de un potente Pago de Carrovejas y el Casta Diva con el que acompañé las sobremesas, a mis espaldas.... sin tomar nota, mi memoria de pez no da para más.

Para acompañar al café, una piruleta de chocolate (te la comes, por poca hambre que tengas) y una teja.


Debo admitir que tras este vendaval, no cené. De hecho no tomé nada sólido hasta el día siguiente, en el que comí en el Culler de Pau (ya posteado).
Divina velada; si queréis un defecto; alguna referencia de la carta de vinos, me pareció bastante disparada. Lo demás es el olimpo, la emoción y la sensación de levitar durante casi todo el menú. (Evitense bromas con que esto fue a causa del vino; está claro que ayuda, pero no tanto...)
Por aquel entonces el menú aún estaba a 49 pleuros; en las dos siguientes entradas; que publicaré seguidas a esta, ya veréis que hubo incremento en el precio, que se justifica en lo que para mi es emoción garantizada.

sábado, 2 de octubre de 2010

Restaurante Velis Nolis (A Estrada)

Menuda sorpresita me llevé con esta visita improvisada al Velis Nolis de A Estrada, por cierto,
no suelo indicar las direcciones de los locales por que suelo enlazar su página web, donde normalmente informan de la situación y otras características con mayor amplitud.
Lo dicho una sorpresa, una grata sorpresa y la verdad que tengo que confesar que fue gracias a un vistazo que había echado al Gourmetour unos días atrás. El caso es que me acerqué a A Estrada para asistir al Rock&Clown, un festival gratuito muy interesante, pues mezclaban el mundo de los payasos, hoy día conocidos como "clowns" con el rock&roll (entre otros estilos); vamos, lo mio. Contando con ilustres artistas como Eric Jenicot o el gran Leo Bassi por el lado payasil, o Nacho Vegas y Eliot Murphy del lado rock&rollero.
Por medio de la organización; me enteré de que entre la actuación del mimo belga Eric Jenicot y el concierto de Nacho Vegas tenía algo más de dos horas en las que podría escaquearme para darme un pequeño homenaje.

Así fue como pasadas las 22:00 me adentré a conocer la cocina de Jaume García, un catalán que lleva ya unos años cocinando y enseñando a cocinar por nuestra tierra.
El local; ubicado en el centro de A Estrada no dice demasiado desde su exterior y tampoco el marco que ocupa, en unas calles un tanto faltas de vida, fuera de la zona comercial; pero su interior ya comienza a expresarse de otra manera. A la entrada nos encontramos una amplia cafetería adornada con guiños al mundo del vino, la sala posee un estilo clásico con la tenue iluminación que tanto me agrada y un fondo musical adecuado a la función de la estancia.

El servicio, amable, me acerca la carta de comida y comienzo a ver lo que se cuece y a que precio se puede disfrutar de ello. Bien, un simple vistazo sirve para ver platos sin riesgos a precios adecuados que resultan realmente apetecibles. Además de esto, disponen de un menú degustación a 27 euros, record en precio bajo, que si os recomiendo.

Con la carta de vinos discretamente encuadernada sí me llevé una gran y grata sorpresa. La selección de vinos gallegos y nacionales es más completa que la de muchos de los restaurantes que he tenido el placer de haber comentado. Además dispone de unos precios realmente razonables; más teniendo en cuenta que el servicio del vino funciona atento a temperaturas y a saber lo que se está sirviendo. Como ejemplo os pongo mi caso en el que me sirvieron una botella de sanRomán '04, (sobran las explicaciones, chocolate puro) advirtiendo que posiblemente necesitase enfriado y dejando la botella en el enfriador a mi alcance tras haber probado el caldo.
Bueno, pues lo lógico, pensaréis muchos. Bueno, pues lo lógico, lamentablemente, no siempre sucede.

EL MENÚ:

Como oportuno aperitivo me sirvieron un queso del país que de manera muy acertada, se ayudaba de unas semillas de sésamo, pimentón y el sutil toque de un aceite de albahaca.











El primer entrante vino de lo más hondo de las entrañas catalanas del cocinero; una tosta de jamón ibérico con tomate y aceite. De todos modos debo decir que fue el plato más desafortunado de la noche; la tosta de buen pan debería haber sido tostada; pedía algo de crunch a gritos y el jamón, pueees no juraría que realmente se tratase de un ibérico. Con todo y con eso, rica la tosta, no emocionante, pero rica.





El segundo de los entrantes si fue para quitarse el sombrero; las colas de langostino salteadas con cantarelas FRESCAS. Pues si, no daba crédito pero las cantarelas habían sido recogidas el mismo día por un aficionado a la micología que suele repartir parte de su botín con el restaurante.

Me encanta el mundo de las setas; en otoño es mi principal afición y encontar un sitio dode te sirvan género fresco en pleno julio, es algo que valoro mucho. Por cierto, se puede observar en la imagen la tersura de las fantásticas colas de langostino, perfectas de punto y con el sazonado justo para disfrutar un plato sencillo, pero agradecido.
Es curioso y siento reincidir en el tema, pero lo de las setas frescas y de la tierra, no suele ocurrir ni en las mejores casas.

El primero de los principales fue esta fideguá con sepia de la ría y berberechos. Muy bien la fideguá. con los berberechos perfectos y la sepia un pelín pasada, pero plena de sabor y aroma.










El segundo de los entrantes; de mano de un magret de pato asado con dados de sandía, vino servido en un plato calentado para ampliar su disfrute y con la carne en el punto que la había pedido.
Única pega en contra; algo de exceso de jugos en el fondo del plato (siendo quisquilloso).









Rematamos con la tarta fina de chocolate blanco y negro y un café expresso acompañado de una barca de azúcares.



Todo esto con pan, agua y el San Román '04 a 33,50 (hasta 8 euros más tengo pagado por un '06), sumó un total en la factura de 64,70 euros.
Sin ser un top, sin emociones desmedidas; pero recomendable de todos modos.

jueves, 30 de septiembre de 2010

Restaurante Acio (Santiago de Compostela)

El mismo viernes 13 del último post de A Estación puse mis pies por primera vez en este restaurante situado en la c/ Galera, entre El Mercadito y Pedro Roca.
Nada más entrar se observa que el local alberga un dulce elemento diferenciador; la mitad del local es un café-bar taberna con su barra y sus mesas, como los de toda la vida.

Yo tenía una una mesa aguardando en el comedor, con vistas a la cocina, a la huerta trasera de la que dispone el local y al resto de estancias. El local goza de buena amplitud, pero el comedor resulta un pelín angosto en comparación con el de sus, anteriormente mencionados, vecinos más próximos. En cuanto a la mantelería y demás menaje nos encontramos con el nivel de calidad de los top.
Antes de hablar de la comida, daré unas breves notas sobre el servicio. Un tándem chico- chica que, además de atender el comedor, hacen lo propio en las mesas del bar, en las cuales se degustaban unas tapas de pinta estupenda; no en vano, esta casa lleva años despuntando en el concurso de tapas organizado en su ciudad.
El impecable servicio del vino y digestivos se practicaba desde un aparador situado a la entrada del comedor. En cuanto a los digestivos; se puede apreciar el ritual para servir un buen giontonic de un modo soberbio.
No obstante, en cuanto al vino, odio no tener la botella a mi alcance. Trataré de subsanar esto en la próxima ocasión dialogando con Eva, la sumiller; pues siendo esta mi primera vez, me gusta ver cómo funcionan.
Quiero dejar claro, que esta es mi opinión y no un error de estilo.
Ahora sí, vamos con el menú:

De entre la extensa carta de vinos; me decanté por un Contino Rerserva; buen Rioja de linea clásica, de cara al disfrute del plato principal.
Para comenzar me agasajaron con una rica tosta de ibérico.

El entrante que elegí fue el tartar de bonito. Perfectamente condimentado, acompañado de unas divertidas huevas y coronado de un sorbete, creo recordar que de aguacate.
Para degustar este estupendo tartar, me sirvieron, en dos tiempos (detalle de agradecer), unos creps de mango en forma de Dorito.


El plato principal fue un rillet de corzo. Reconozco que aún siendo gran amante de la carne de caza, el sabor no me entusiasmó demasiado. Eso si, la guarnición de cebollitas caraelizadas y castañas era deliciosa por si misma.

Para el postre pedí al camarero, que él mismo escogiese entre dos opciones.
Su elección fue uno llamado inspiración queimada; pero, previo servicio del mismo, me sorprendió con una deliciosa bola extra en forma de vaso con una deliciosa tarta de queso al revés ( que era el otro con el que no me acababa de decidir).
Detalles como este, se merecen el volver, cosa que he hecho ya, en un par de ocasiones.

Tanto un postre, como el otro estaban exquisitos, la tarta ligera y menos empalagosa de lo que se puede antojar; aunque el "inspiración queimada" resulto un postre de gran finura. El concepto del mismo, con su juego de texturas, temperaturas y perfecta presentación, lograron un disfrute atómico. Acompañado de un chupito de orujo, ya ni os cuento...

Finalizo con café y gin tonic de Hendrick's con Fever Tree.

Todo esto se cobró a su precio; sin exageraciones bobas ni injustificadas. ¡Bien por el Acio!
Os lo creáis o no, al día siguiente madrugué para ir a por setas.

Actualizo con parte de las fotos de un menú degustación, que nos metimos entre pecho y espalda siete valientes en el pasado Forum Gastronómico:

Estas curiosas empanadas a modo de aperitivo.



Los chocos de la ría con su tinta y aire de perejil, me encantaron.


Unánime la mesa al calificar estos callos de mar con chorizo de pulpo, como el mejor plato del menú.

Más discreto el salmonete sobre fideua de mejillones.



De nuevo el rillet, esta vez con pera a modo de guarnición



Faltarían un par de platos y los postres; de los cuales recuerdo una especie de jardín de fresas que Iago, el cocinero, presentó a pie de mesa y que resultó en una orgía de ummm, ah, uf, ¡que rico!.
De nuevo un menú a un precio asumible, ¡tengo que volver!

miércoles, 29 de septiembre de 2010

Restaurante El Buy (Ferrol - mayo del 2010)

A escasos tres meses de su apertura y tras haber probado algún que otro caldo, a buen precio en el espacio que destinan al consumo de vinos y pinchos delicatessen; me surge la oportunidad de conocer como funcionan como restaurante.
El local en si, se encuentra en el barrio de Esteiro y se ubica donde, hasta no hace mucho, funcionaba una de esas tabernas de toda la vida. La reforma fue total, logrando un resultado bastante agradable; bien distribuido con un buen número de mesas en sala y una amplia barra con algunas mesitas en el bar. En cuanto a la decoración, se me hizo un pelín "modernillo" demás, pero, como ya he dicho más que aceptable.

Creo que se podría englobar dentro del estilo de algún que otro local de reciente apertura de la zona, como por ejemplo el Racó de Andrea; el cual también he probado. En el caso de El Buy se percibe algo más de equilibrio en su propuesta bar de vinos-restaurante.
Pese a que mediante un anuncio en prensa, me enteré de que proponen un extenso menú degustación por tiempos, muy atractivo (50 euros incluyendo maridajes), me decidí a pedir por carta. La misma, ofrece un número de considerable de entrantes, con un aparente buen precio y se reparte en un número de principales y postres más lógico. Digo esto por que al menos esa noche de viernes la única mesa ocupada era la que yo ocupé.

Para beber; uno de mis favoritos y en una añada difícil de encontrar en carta (que por otra parte no recomiendo tras haberla probado); un San Román (D.O. Toro) del '03 que me sirvieron un par de grados por encima de lo que para mi sería la temperatura ideal. Por lo demás tras enfriarlo y recuperarlo del enfriado; estuvo listo para el segundo plato.
No quiero pecar de quisquilloso; pero lo de la temperatura del vino, sobre todo cuando se trata de referencias que no son de consumo habitual, es la asignatura pendiente de muchos establecimientos y los enfriadores son utensilios nocivos, sobre todo a la hora de enfriar vinos tintos. La mejor solución para este problema se logra con una sencilla receta: cubitera, agua, hielo y un poco de atención.
Como aperitivo me sirvieron una rica tosta de musse de salmón con espuma de queso.

El entrante lo había elegido para elevar el disfrute de un buen vino y lo logré a medias.
Un foie con orejones y ciruelas; que el menda prepara con un mid cuit caramelizado y en esta ocasión se trataba de foie fresco planchado.
¿Por que digo que lo logré "a medias"?; pues por la foto apeciareis la desproporción entre el escaso foie y la abundante guarnición.Al plato no se le podría pedir mucho más por el precio. Solución; subir el precio y subir más la cantidad de foie. Ya se que es un entrante y no hay que servir medio foie, pero...



El plato principal , lomo de ciervo con puré de castañas, si fue un total acierto. Buen producto, bien guarnecido y con una estética espectacular. En cuanto al punto de la carne, la hubiese preferido algo menos hecha; pero no recuerdo si me habían preguntado como la prefería.


Tengo la teoría (un poco boba, lo se) de que en los sitios donde no te preguntan, la suelen servir perfecta y si me hubiesen preguntado seguramente les habría dicho que la quería "viva, que me camine por la mesa".


Para un fartón como yo supuso tener que pensárselo a la hora de pedir un postre.


Antes de pedir la sobremesa, di buena cuenta del San Román y el camarero eligió por mi. Debo decir que eligió bien; un exquisito milhojas de chocolate blanco. Me encanta el hojaldre, el chocolate blanco y en la voluptuosa textura en que lo preparan, todavía más.






El Buy; local recomendable, aunque por lo de ahora se los ve más rodados en la vinoteca, que como restaurante. Quiero remarcar el hecho de que en el comedor, sólo estaba ocupada mi mesa y sólo disponen de un señor para atender barra y sala. No quiero decir que estuviese mal atendido; pero si la sala se llenase hasta mediar el aforo no se yo, no se yo...
En caso de volver para disfrutar del menú degustación que ofertan, volveré a contaros mis impresiones. Ciao!

viernes, 24 de septiembre de 2010

Casa Marcelo (como en casa)

Se podría titular esta entrada "Un día en Santiago". Comenzó temprano con una liviana jornada de trabajo (pa que lo diga yo...), continuó con una reunión de colegas en La Bodeguilla de San Lazaro, una comida relativamente ligera, un paseo por la ciudad, todavía plagada de obras y unos largos en la piscina (estilo morsa, que nadie se engañe).
Rondando la noche me relajé con un vermut en el Acio y, ya de lleno en la misma, disfruté de una fantástica cena en Casa Marcelo.

Me revolotea por la cabeza, la descripción que David de Jorge hizo del mismo en su, más que recomendable, último libro; "Marcelo es tigre y cocodrilo indomable con oficio y sentido del gusto extraordinario".
Pocos dudarán eso tras haber pisado su restaurante y sabido es, que un servidor carece de dudas al respecto.


Yo mismo me preguntaba si una segunda velada en Casa Marcelo, me haría descubrir algo nuevo, sobre la supuestamente rígida propuesta del restaurante y su milimétrico funcionamiento. Puedo sentenciar que tras haberme chupado todas las intervenciones del maestro Marcelo en archivos de la Telegaita, radio, internet y el riguroso directo del pasado Forum Gastronómico; la verdad es que si.
Siempre digo que la emoción es lo más difícil de lograr y aquí ya van dos de dos.
Creo que en la descripción de la velada, hallaréis motivos y respuestas, sin necesidad de ponerlas directamente sobre la mesa.
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Unos instantes de espionaje, previa entrada en el local, me advierten de un menú desconcertante y de un incremento en el precio del mismo. ¿Que pensé? "No todo son floooreeees"
Entré en el coqueto recibidor, avancé unos pasos y observé una mesa con unos 16 comensales de habla inglesa, vestidos rimbombantes y la típica exaltación de las cenas de grupo. ¿Que pensé;
¡No j...., que hay boda. Mi no gustar! (pues sí, por dentro soy incluso más troglodita de lo que anticipa mi aspecto exterior).
Miré al fondo y veo como Beatriz, la camarera que me había atendido en mi primera ocasión se acerca recibirme. Respiré me relajé, me olvidé del resto, fijé mi vista en la cocina y comencé a disfrutar.
La carta de vinos, la ojeé mientras disfrutaba de una copa de Pierre Paillard y de la misma escogí un Eméritus. ¿Por qué? os preguntaréis muchos al ver los platos del menú.
Pues he de admitir que por tozudez, por que creí que estaba en carta, pero no en stock y por que tenía ganas de probarlo. Ya se que la respuesta no convence a nadie, además de que da a entender que me gusta buscar los 5 pies al gato, pero esto va implícito en mi carácter infantil y por que, aún que sea difícil de creer, normalmente encuentro la aguja en el pajar y acierto a saber de lo que realmente no disponen.
He de reconocer, aunque no es excusa, que me esperaba encontrar una botella de Cueva del Contador y como tantas otras veces, no estaba en carta...
El Emeritus es un vino D.O. Dominio de Valdepusa a base de Cabernet Sauvignon, Syrah y Petit Verdot. Ya por los varietales, induce a pensar que es un caldo idoneo para carnes de caza o quesotes bien curados. O sea que lo dicho; no pega con la mayor parte del menú ni con cola; pero está buenísimo.
A modo de aperitivo, Anchoïade, un manjar fino y robusto por igual; tónica que se repitió en más de la mitad de los platos. Se basa en una salsa típica de la Provenza que resultó perfecto en su función, abriendo el paladar y dejando el terreno listo para la avalancha que estaba a punto de llegar a mi mantel.


El siguiente plato de nombre; Algas, Berberechos y Huevas de Trucha ligaba con una salsa los sabores de tres ingredientes y tres texturas del mar, en el plato.

La Terrina de Conejo es un plato frió; de nuevo fino pero rudo; con una rúcula brutal.
Ni más , ni menos.

Seguimos con un plato llamado Las Sardinas, que consistía en dos señores lomos de sardinas, previamente marinados (marinado suave, sin enmascarar el producto), a los que se les daba un golpe de salamandra para derretir la grasa entre la piel y la carne.


Confieso que uno de los géneros que más me apetecía probar en Marcelo, era la sardina y, afortunado yo, lo hice por partida doble.
Habéis leído bien, por partida doble (se avecina chapada); quien escribe estas lineas, vivió sus primeros 24 años de vida en una aldea llamada San Xoan de Vilanova. El San Juan, fue durante años, la celebración más importante del año. En esa misma noche había que asar sardinas para toda la parroquia y parte del extranjero; ¿a que no sabéis quien estuvo a pie de plancha en más de una ocasión?
Pues el mismo que este mismo año se había perdido en San Juan por motivos de trabajo, que vengo a ser yo.
Tras haber zampado dos lomos de sardina que me supieron más a gloria que nunca, no pude menos que intentar repetir "aún que sólo fuese uno y antes de la carne"

El final ya lo sabéis, pero el hecho de que en medio de un menú degustación, te planten otro plato, sin romper el ritmo del mismo, con la misma naturalidad con la que te traerían un vaso de agua y sin incrementar el precio final, a mi me parece de quitarse el sombrero. Si el mismo plato te lo sirve el jefe de cocina, con breve explicación de su elaboración inclusive, creo que se podría llamar esto un autentico lujo. Un lujo, en el mejor sentido de la palabra, del que nos os esperéis disponer en otros lares.
La Ensalada de Tomates del País, es rotundamente una ensalada compuesta por unos siete tipos de tomate, meticulosamente pelados, con una suave vinagreta. La cocina de Marcelo es sencilla, pero complicada, complicada de hacer en casa o sencillamente es complicada o será que es mejor comer y callar. Yo creo que lo último.


El Canelón de Verduras de Temporada. Lo que os decía, fino, fino a más no poder, pero aún con ciertas sutilezas, fue otro plato de potente sabor. O, al menos, yo lo entendí así.


Merluza do Celeiro con Caldo de Pimientos Rojos. Pese a mi cruzada antimerluza (lo de siempre, muy buena, pero levantas una piedra y te encuentras un menú degustación con el susodicho pescado), la merluza de Casa Marcelo, hace flipar en cualquiera de sus versiones.


El Jarrete estofado con Patatitas Amarillas pone la tradición en el plato, con exibición del personal de sala en el emplatado, incluida. Esto sí es sencillo, sencillamente ESPECTACULAR.
-Perdonad la lamentable calidad de las fotos, intentaré mejorar esto-

El primero de los postres, fue el sorbete de Albahaca y Lima con Pil Pil de Coco.



Plato que no olvidaré, inesperada combinación de sabores, que sin saber como; funciona. Además de incluir un preparado histórico en Casa Marcelo, como es el PilPil; en este caso de coco.
Estoy ultimamente desencantado de todas esas preparaciones modernillas, en mi opinión inútiles, que incluyen coción con nitrógeno, esferificaciones y chorradas varias que nos están llevando a que incluso en la alta cocina se coma cada vez peor . Este no me ha parecido uno de sos casos; la preparación se autojustifica en su resultado.
El último de los postres fue el Milhojas de Crema Casero. Ya lo dice la palabra; "milojasdecremacasero".
No hubo pettit fours, única pega que puedo quitar, teniendo en cuenta la subida del precio del menú. Ojo, para nada estoy diciendo que sea injustificada dicha subida; en este caso incluso diría que viene bien arropada en el sentido común.
Finalizamos la experiencia con dos cafés Lavazza, aún no tengo claro si lo prefiero al Illy y una copa de licor Khuri. Una exquisited de naranja que no os debéis perder.
Antes de abandonar el local; tuve una entretenida conversación con Beatriz y Carolina, que son sin duda las dos mujeres más trabajadoras del mundo; aparte de unas chicas, dispuestas y amables. Agradezco tanto o más el trato recibido por ellas y el resto del equipo; como los platos degustados. Sin duda es el equipo de trabajadores de este restaurante el factor que lo eleva por encima del resto.

miércoles, 22 de septiembre de 2010

Restaurante CASA DE COMESTIBLES (A Coruña)


Este post, al igual que la mayoría de los publicados, vienen de un diario, que un año atrás, todavía escribía para poder rememorar mis pantagruélicas sesiones en el futuro, Se que parece friki la cosa y para que engañarnos, lo es. En parte este blog se inició, por el simple y llano pensamiento que a uno mismo sofocaba; "Dani, eres todavía mas freack, que esos que se dedican a largar por el interné".
La intención de este encabezado es el que se palpe mis incautas, aunque, a mi modo de ver, bastante acertadas impresiones de aquel entonces. El diario físico aún existe con el título de "Críticas & recetas '09 - '10". A día de hoy, se bastante más sobre este maravilloso restaurante, pero prefiero dejar la cosa tal y como estaba.
Debo aclarar además que me decidí a efectuar la reserva tras haber leído un artículo en La Voz y , sabía que se trataba de un local de reciente apertura. Yo creí que "reciente" significaba un par de meses, pero no tardé en enterarme de que tan sólo llevaban tres o cuatro días funcionando.
Recuerdo que se me quedó la boca abierta , cuando lo supe.


Me parece este restaurante una muestra de total excelencia; regentado por José maría Jordan, chef y Esther, camarera. Siendo estos dos el único personal del que dispone el negocio. Puede que
suene extraño; pero si tan poco personal puede lograr un servicio óptimo, es gracias a que el local sólo dispone de 5 mesas y esta concebido para un máximo de 16 comensales.

Podéis leer sobre el bagaje del chef y cía en el blog del restaurante, en el que, en artículos recientes explican por encima, su basta trayectoria. El mencionado blog es a día de hoy, para un servidor, lectura de cabecera. Existe una pequeña o gran lección en cada artículo. Recomiendo encarecidamente que os paséis.


Al efectuar la reserva, pregunté si sería posible conocer el local con un menú degustación; el chef me propuso un menú sorpresa. Dicha sorpresa no pudo haber sido más grata.
Comienza la avalancha de comestibles, con un exquisito aperitivo en forma de mejillón sobre brotes de trigo tiernos con salsa de escabeche. Gran bivalvo en tamaño y calidad, en esplendorosa presentación (ojo, sin artificios inútiles), perfecto de sabor y temperatura.


Continuamos con unos tacos de pescado (abadejo, creo) marinado, con rodaja de tomate y alcaparra. Plato emocionante, entre mis dos preferidos de toda la noche.

A estas alturas, ya no dudaba de la virtuosa acción del cocinero sobre el producto. El marinado suave, convertía cada pieza de pescado en la más lujosa de las golosinas y la combinación de ingredientes reforzaba el producto principal.




Es la hora de un plato de gran abundancia, que logró hacer evolucionar el menú a la perfección;
la lubina con aceite de remolacha, guarnecida con espárrago verde y coliflor. Recuerdo haber probado UNA lubina que me gustó más. Repito UNA.



Sigue la gastroparty con marisco; bogavante con salsa estilo marmitako. El bicho se presentaba con su lomo bien peladito y se le añadía un caldo con toda su esencia ante el comensal.
Detalles cuidados, producto de primera, cocción en su punto... ...¿que más se puede pedir?

No siendo que os apetezca ver un
plato toscamente rebañado, mejor
no mostraré ninguna imagen.

La carne cumplió altas espectativas; tacos de venado con seta y castaña. Venado y demás caza se encuentran entre mis carnes predilectas, si el corte se cocina en un punto perfecto y se guarnece de ingredientes finos, llevan el plato a un rango superior a la mayoría de los del mismo tipo.

La desnudez de los elementos que forman los platos muestran la medida ideal para no precisar de accesorios innecesarios. Algunos llaman a esto, cocina suicida. Me parece una cocina emocionante al fin y al cabo, pese a que me puedan tachar de cursi.

La hora de los dulces se inaugura con un postre multitextura; crema, brownie, helado, creo recordar que de vainilla y frambuesa.

Para los cafés, un par de bombones de chocolate blanco y negro a modo de pettit fours.

Todas esta delicias fueron degustadas en un espacio con atemporal decoración, que por una parte recuerda a un salón de té, mostrando un tono afrancesado y que se combina a la perfección con elementos actuales, en aseos, en la cocina, parcialmente a la vista y con un fondo musical espectacular.
En lo tocante al servicio, me sentí bien atendido y aconsejado por Esther, quien me indicó que un R.D.R del '07, D.O. Ribera del Duero, sería acertado. La verdad que es un tinto sin demasiada madera, con múltiples matices y cierto frescor y ligereza que acompañaron el menú sin problema.
La carta de vinos mostraba gran cantidad de referencias totalmente desconocidas para mi, se me antojó sin embargo seleccionada con audacia, huyendo del "corta- pega" de la mayoría. Por último, el pan merece mención especial, además la fina mantequilla de pimentón con la que, en esta ocasión, se pudo untar.
Me veo moralmete obligado a incluir una fe de erratas a esta entrada:
  • En primer lugar se me olvidó comentar que el tomate que acompañaba al abadejo es un tomate secado al horno con diferetes aromáticas y conservado en aceite de arbequina. Además el pescado no se había marinado, si no que había sido sometido a un largo proceso de curación; que seguramente fue lo que lo llevó a la divinidad.
  • La salsa estilo marmitako del bogabante es una ida de olla (de campeonato) por mi parte. Realmente estamos ante una caldereta renovada. Por lo demás todo correcto.
  • ¡Me salté el primer postre!, de nombre Doble pasión; un falso membrillo de fruta de la pasión con sorbete de pasión. Sin duda, un postre ultraapasionado :) que ha vuelto recientemente a la carta de CDC.
  • En el último postre, el brownie era en realidad un minicake de coco pistacho, con azúcar muscovado y el helado de Haba Tonka (en la entrada del Sant Pau, podréis ver un enlace, sobre este producto).
Últimamente he adquirido la sana costumbre de tomar notas, para que este tipo de cosas no me sucedan; pero sigo siendo una feliz víctima del hedonismo, no se vayan a pensar...