lunes, 11 de octubre de 2010

Restaurante Andarubel (Pontedeume)

El restaurante Andarubel; se sitúa en la comarca eumesa compartiendo espacio con el edificio del Centro de interpretación de la grandiosas Fragas do Eume; visita obligada para turistas y para los que no lo sean. Abrió su puertas en el 2005; pero como todo eso lo indican a la perfección en su página web; no quisiera enrollarme con un exceso de datos.
Desde entonces cabe pensar que ha recibido visitas de unos cuantos "blogueros", que preceden a la de un servidor; sírvanos como ejemplo la de Pantagruel Supongo.

Pues bien; en todos esos años, había disfrutado de mañanas y tardes en su amplia terraza mientras observaba un sinfín de visitantes de las fragas disfrutando de tan acogedor paraje, con el suave sonido del agua y los rayos de sol colándose entre las ramas de los árboles. Por mi parte, en más de una ocasión me perdí por los senderos que discurren en su interior. Para describir su belleza estas imágenes valdrán más que mil palabras:







FOTOS: manpali@hotmail.com (Gracias sr. Manolo, por aportar tanta calidad gráfica a este humilde blog.)
El último viernes del pasado mes de abril piso al fin, el restaurante regentado por Antonio Díaz Calvo y Cía; para disfrutar de su cocina. La excusa era disfrutar de las jornadas de vaca cachena (pinchando el link, podréis ver un vídeo de la presentación de las mismas); las cuales se celebraban por segundo año con una aceptación desbordante, hasta el punto de que en alguno de los locales participantes se vieron con algún que otro problema de existencias. Ya sabéis; para las siguientes; hay que reservar con antelación.
Actualizo; en breves (esto lo escribo un 12/10/2010) tendrán media vaca a disposición de la clientela.
En esta ocasión nos juntamos a comer dos larpeiros que escogimos toda la pitanza en base a la cachena, exceptuando unas deliciosas zamburiñas de la cuales habíamos oído buenos comentarios.
En la carta se encuentra una buena serie de entrantes el los cuales predomina el producto gallego; desde una apetecible tabla de quesos gallegos; hasta unas croquetas de jamón caseras pasando por las zamburiñas y así hasta unos 10 - 12 en total. El apartado de carnes no lo miré demasiado y en cuanto al de pescados vi un bacalao con grelos que me llamó mucho la atención, pese a no ser un fanático de dicho pescado. Precios bastante contenidos en todos los platos y en los que disfrutamos ese día puedo además decir que buenísima RCCP (Relación Calidad-Cantidad-Precio).
En cuanto a la carta de vinos, (a la cual ya le había echado algún que otro vistazo previo a esta visita, por lo que tenía una referencia bailando en mi memoria) se encuentra una primera página de sugerencias e incorporaciones recientes y una selección de D. O. bastante curiosa; sin demasiada extensión y con buena presencia de vinos gallegos. Al igual que la carta de comida, los precios bastante buenos en la mayoría.

De esta carta elegí lo que para muchos es un anti-vino, pero que a mí me pirra; un Numanthia del 2001 (la añada más antigua que caté). El paso del tiempo suavizó considerablemente el carácter de este caldo, que como ya he dicho en alguna ocasión no es apto para todos los públicos. Podéis ver varias impresiones sobre el Numanthia en esta entrada del blog Melvin.

El precio de Numantia rondó los 48 euros; justificados en mi opinión por el tiempo de almacenamiento. Almacenamiento correcto, dado que nos lo sacaron de la bodega diría que rondando los 15 ºC. Digo esto por que me parece preferible a tener que enfriarla y por que además, da confianza. A mediados de los entrantes y tras un correcto decantado, se mostraba en todo su esplendor.
Hablando de entrantes vamos con los mismos; la zamburiñas las preparan a la plancha con un agradable toque cítrico y un aceite de perejil que sumado a los jugos del bivalvo dan como resultado gloria bendita. Los bichos en su punto, caramelizados en el exterior y jugosos en el interior; primer olé por la cocinera.


A partir de aquí, nos tiramos a la carne; comenzamos por un delicioso carpaccio de cachena con queixo de ovella procedente de Allariz. Pimienta negra, un pesto de albahaca, una ensalada central de cherry con lechuga y la sal maldon servida aparte, completaban este plato de puro disfrute. No eché de menos el mid cuit en esta ocasión; el corte de la carne era finísimo, eso sí, probablemente le habría ido mejor algo de rúcula que la lechuga.

Mención aparte merece el queso de leche cruda de oveja que acompañó la carne.
Previo al servicio del principal nos sirvieron unos pequeños cortes de cachena pasados por la plancha de evidenciaban la enorme calidad de una carne de la que se debería oir hablar más.
Estaba sencillamente espectacular.
Como segundo plato; ambos larpeiros disfrutamos de un jarrete de cachena estofado en mencía de Betanzos, que junto con la guarnición de patatas y castañas, en perfecta consonancia y proporción con el plato, nos dejó saciados por completo. El punto de la carne correcto; aunque de la mejor ternera estofada que probé en mi vida ya hablé en una ocasión anteriorl (El Mercadito).


Finalizamos con un par de helados caseros de vainilla de (¿Tahiti?) y requesón da Capela con nueces caramelizadas, un par de cafés por cabeza y unos licores de los que podeis conseguir en la Agroalimentaria do Eume.

Un trato correcto y agradable, ayuda a redondear la experiencia; pasaos y ya me contaréis.

viernes, 8 de octubre de 2010

Rebañando Maruja Limón


Sumo con esta velada, mi cuarta vez en Maruja Limón, de la cual es preciso destacar que disfruté de un menú degustación a mi medida, confeccionado por el siempre amable Rafael Centeno y su equipo.



Pactado de un modo abierto la anterior ocasión en la que había visitado el restaurante. El menú me dio la oportunidad de probar algún que otro plato fuera de carta; incluyendo alguno que según el chef, se hallaba todavía inconcluso. ¡Nadie lo diría!










Antes de comenzar con la descripción de los platos, dejaré constancia que en esta ocasión, al igual que en la anterior,el comedor casi alcanzó el lleno total; hecho del cual me alegro, más teniendo en cuenta que esto sucedió un miércoles de noche y que no suele ser este un día muy agraciado en cuanto a visitas a restaurantes se refiere (sobre todo de este tipo).
Antes de nada comenzaré con lo bebido; a modo de aperitivo me sirvieron un buen vermouth rojo y como bebida principal, elegí tras haberme confirmado que se había agotado el Eméritus (por algún motivo, ya me lo olía), el Calvario, D.O. Rioja.

Calvario es un vino a base de Tempranillo, Garnacha y Graciano; o sea una mezcla de uva típica en muchos vinos de la Rioja de la que, en esta ocasión se extrae un vino de armas tomar. Potente y elegante; con un color cereza intenso ofrece unas espectativas olfativas de gran profundidad, que no decepcionan en el paladar. Un divertimento de cabo a rabo, que no se doma con facilidad.
Conviene señalar que el precio era más que razonable; tratándose de una buenísima cosecha y de su alto valor en distribución.

Rematé el apartado de las bebidas con un estupendo Oporto vintage con el que acompañé los postres. , Quinta do Vil (¿o era Bill?) de Sta. María 1.999.

El aperitivo de la casa, generoso de cantidad, fue este hongo (diría que un boletus edulis o pinopoulus) con jamón y yema de huevo. Intensidad y mezcla de sabores inapelable, que en maridaje con el Calvario, alegraban el alma.











Sigue la fiesta con el foie rebozado con compota de cebolla. Lo elegí de la carta para sustituir el, por otra parte maravilloso tartar de ternera. Buen foie, finísima compota y guarnición cuidada para intercalar el untado de tostas con ensalada.


Lo recordaba de mi primera ocasión en el restaurante; creo que se podría añadir a la lista de clásicos de Maruja Limón como la vieira con tocino confitado o la vaca del país con mostaza.



Lo siguiente que veréis es una total novedad; las cocochas de merluza con pil pil suave. Finísimas; pidieron un blanco y les ofrecí una copa de Ribeiro.
Pese a que estaban de vicio, puede que el pil pil "mandase" demasiado.

Este es el bonito con tomate confitado y ¡mátame camión!. Me arrepiento de no haber sacado una foto decente de un corte, para que se apreciase mejor el punto; podría introduirse en un biberón y beberse, de tan suave que resultaba. Magistral también en temperatura.

El taco de vaca al rojo vivo con mostaza y pimientos de Padrón ¿que puedo decir?; lo había visto en carta y no me atreví a cambiarlo. Con esto y el vino es posible que estuviese levitando desde el bonito.


Con este bombón de textura cremosa dio comienzo el apartado postres; que de nuevo estuvo a la altura, pero que en mi opinión debería ofrecer un contrapunto mayor entre ambos postres; en esta ocasión en concreto. Café, queso fresco, cacao...



Con el segundo de ellos, un dos chocolates, comencé a levitar de nuevo; de una elegancia e intensidad infernal (en el mejor de los sentidos). Diferentes texturas, temperaturas e impresionante combinación de sabores en un postre de compleja elaboración. Chocolate blanco, chocolate negro con crujiente y caramelo.


Siempre detallistas; en Maruja Limón acompañan el café de algún pettit four; que no fueron
para nada necesarios, dado que mi capacidad tras cualquiera de los menús que degusté en este restaurante vigués; remató por completo nula.

Nada más si no agradecer al personal de Maruja Limón la tremenda cena, e idéntico trato que me han brindado. Enorme experiencia; gracias.

Casa- hotel rural EL TRECHAL (Fuentes, Asturias)

No suelo hacer posts sobre lugares de alojamiento, por que por lo normal, no me alojo en sitios que merece la pena el esfuerzo.


En el caso de El Trechal me veo moralmente obligado a mostraros lo que es un sitio con múltiples encantos, aderezado con gran dosis de cariño y amabilidad. A unos 5 minutos de Arriondas tenéis esta preciosa casa en la que alojaros; con un trato totalmente familiar, en un ambiente RURAL, rodeado de bosque y a escasos metros del río.


La casa, la regenta un matrimonio, que no hacen si no regar la estancia de disposición y amabilidad.

Parte del espectáculo, además de un edificio confortable y de acabados perfectos, es el momento de despertar; abrir una ventana y oír el sonido del rió acariciando tus orejas.
Habitaciones amplias, colchones deluxe, pulcritud extrema, decoración cuidada tanto en las zonas privadas como en las comunes...



En la época en la que me alojé la tarifa de 40 euros (con I.V.A.) incluía desayuno. No me suele llamar demasiado esto del desayuno incluido; pero tras haberme metido entre pecho y espalda los tremendos manjares CASEROS que me prepararon, me inclino por pensar que casi pierden pasta.



Esa es la otra parte del espectáculo; el bajar al salón y que Julia y cia te den los buenos días y te inviten a tomar asiento en una mesa que te aguarda bien vestida. Me podéis creer que el menú merecía tirar de cámara, pero me abandoné al disfrute.

Tres mermeladas caseras de pera, manzana y ciruela en unos preciosos cuencos, con mantequilla y aceite de oliva aguardan en la mesa y para degustar todo esto, llegó una cesta con unos brioches y un par de tostadas de buen pan recién hechas.
No me olvido de un zumo de naranja recién exprimido, con el que se inauguró el desayuno.
Una buena taza de un café sólo, es el mejor final posible, o eso creí yo; por que cuando llegaron un par de creps recién hechos rellenos de nata /chocolate y crema de manzana respectivamente... Calentitos oye; tras deslizar los cubiertos por el primero para probarlos (por eso de no hacer el feo) acabé por devorar ambos.

Desde la cocina se escuchó un "¿te apetece algo más?"; en ese momento un revolver habría sido suficiente para morir feliz. Yo me conformé con contestar un "no, muchas gracias".

Tenemos los gallegos fama de "enchedoiros" (pozos sin fondo), en mi caso justificada; pero las veladas gastronómicas en Asturias, dejan a uno satisfecho por encima de sus posibilidades. Ni por orgullo podría haber metido ni medio bocado más, en todas y cada una de las comidas que disfruté.

Así que nos os lo penséis; dejo enlace del sitio web del local para que cuando os acerquéis por los alrededores, disfrutéis del rural, de la naturaleza, para pasear, para discurrir por carreteras en las que os adentraréis en la montaña.... Hasta conducir, os resultará una actividad apacible.
Y ya sabéis; os ahorraréis el desayuno y la comida, pues seguro que no os hará falta probar bocado hasta la cena.

martes, 5 de octubre de 2010

Maruja Limón -III Parte- (Vigo)

Maruja Limón se ha consolidado en esta tercera visita como de mis restaurantes favoritos dentro y fuera del Nove.
Es más, diría tras haber tenido una buena charla con Rafael Centeno, el chef, que lo mejor aún está por llegar. Últimamente por mi cabeza circula la idea de que el número de visitas gastronómicas practicadas por un servidor, descienda radicalmente. Prefiero planteármelo yo, antes de que por haches o por bes, se convierta en una imposición. Sobre todo, me gustaría abandonar la idea de conocer sitios nuevos lejos de mi residencia.
Con Maruja Limón llego tarde, por que mientras sigan en esta linea, para mi será obligado una o dos visitas anuales (en caso de poder permitírmelo).
A lo que iba; ¿que os puedo contar nuevo?; pues, aparte de que han subido el precio del menú degustación (no todo van a ser flores), poca cosa. Un impresionante menú de ejecución casi perfecta, buen trato; o sea, más de lo mismo. Más de lo mismo que siempre es grato encontrar, claro.
Aún así en esta ocasión, siendo un sábado noche, encontré algo que no había visto en ocasiones anteriores; el lleno total.
Reconozco haber tenido pensamientos malignos del tipo "este es el típico pase en el que la cagan" o "ya verás tu como se van a notar los tiempos". Bueno, pues reconozco también que me he equivocado; como ya he dicho anteriormente; todo en su sitio.
En esta ocasión la carta me pareció; más amplia que en pasadas ocasiones, aunque puede que sea cosa mía.
Por otra parte también me dio la impresión de que el nivel lumínico se había aumentado y de que la música estaba más bajita. Esto último, puede que se debiese al nivel de ocupación, pero lo de la iluminación no se si es manía, o de verdad estaba más alta.
De la carta de vinos probé al fin el Gorvia '05 D.O. Monterrei; que puso la guinda a un fin de semana de grandes vinos en el que bebí una media botella de Fin de Siglo '07 (impresionante garnacha), el K4 de Artuke; el Taberner '05 y por fin el Gorvia.
Este Gorvia se compone de Mencía (vale, cada vez me gusta más), Bastardo y Caiño que resultan en una diversión a base de frescura, suavidad y una bien hallada acidez. Además de una graduación que logra pasar desapercibida.
Brevemente resumiré el menú que comenzó a con una ensalada de pinto en escabeche a modo de aperitvo. Mi reacción al primer bocado fue cerrar los ojos y pensar "¡ya estamos!". Que plato tan sencillo para hacerme flipar, lo cual muchos pensaréis que es pan comido, pero me sucede poco, la verdad.

Y ya que menciono el pan; este era fresco y de dos tipos, uno de ellos con nueces y tal...
Vamos con el steack tartar con berros y parmesano que me tomé la primera vez. Me alegré de verlo y me alegré de sentir la misma sensación de sorpresa al probarlo. Cosa rica; que untadito en las tostas de pan de Centeno resulta ser un plato agraciado de una buena cantidad; lo cual yo siempre agradezco, que a dejar en el plato siempre estamos a tiempo.
Acompañé con copa de cava.

La empanada de maíz y chocos, me puso de nuevo en mi sitio. Una preparación distinta a todo lo que había probado en este restaurante y de nuevo exitosa. Perfecta textura del choco; perfecta combinación con la masa de maíz, ambos potentes de sabor y un pelín pasado de punto de sal.
Es el turno de la mítica vieira con tocino confitado de Maruja Limón; que con la del Retiro da Costiña es la mejor del mundo mundial, esta vez acompañada de unos hilos de fruta de la pasión. Impresionante, como siempre, con ese puntito juguetón, pero prefería la finura celestial del pilpil de naranja.

Es la hora de la merluza con vinagreta de habas; la merluza que había producido un importante cabreo interior al haberme enterado que sustituía al rape que anunciaba el menú. Vale, pues para evitar los adjetivos chorras que me caracterizan, diré que desbancó a la de Solla, Marcelo y Yayo Daporta; que hasta el momento eran mis favoritas (sobre todo las dos últimas).
He leido sobre pescados cocinados fuera de punto en este restaurante; quien lo haya escrito, puede ver la siguiente imagen ydarse al llanto.



Rematamos el conjunto de salados con un lomo de vaca al rojo vivo acompañado de una excelente salsa y sus hojas de mostaza aliñadas. Bueno, ¿que decir?; ya lo veis en la foto. Kill me camión!!!


El postre que veis a continuación me lo comí tan rápido que no recuerdo al 100% de que se trataba. Pero como para mi, lo que más pesan son las sensaciones puedo contaros que la rica espuma de avellana con chocolate y crujiente de XXX estaba de morirse. Jugando con tres texturas como la suave y calentita espuma de avellana el rudo y frío chocolate ( que aún tiró por un sorbo del Gorvia) coronado con algo de crunch forman una sólida combinación con tres elementos principales en juego.

Y esta combinación la vemos en el segundo postre; la crema de vainilla con manzana asada y el sorbete de XXX. Perdonadme, pero en ese fin de semana era ya la cuarta botellita además del oporto con el que se acompañó el postre; la copa de cava o el ribeiro que me había tomado hacía unas horas en el nuevo Allo & Aceite acompañado de una tosta con una buena cantidad de rica brandada.


En fin; expresso con doble pettit four (teja y una brocheta de riquísima trufa) y muy grata conversación con Rafael Centeno.
Es de esas cuentas que aunque abultadas, da gusto abonar.

domingo, 3 de octubre de 2010

Maruja Limón por segunda vez... (Vigo)

A las 15:10 de un lluvioso sábado de noviembre abrí por segunda vez la preciosa puerta de entrada a Maruja Limón. Recuerdo la agradable sensación que sentí al comprobar que la iluminación era tenue, pese a ser de día. La sala estaba completamente vacía, ¡un sábado!.
Para ser positivo, me alegré de poder escoger mesa una vez la camarera acudió a recibirme.

En cuanto me senté, Rafael C. M. visitó mi mesa con semblante alegre, parecía tan contento de verme, como yo a él. Teniéndole a pie de mesa, pude pedirle a él mismo el menú degustación; por lo que, afortunado yo, se ofreció a hacer algunos cambios en el mismo. Cosas como esta son las que logran mi más alta valoración y estima hacia el trabajo que realizan en un restaurante.
Además, he de decir que hasta hoy, he pasado por el restaurante en cuatro ocasiones y Rafa siempre ha tenido el detalle de saludarme y de ofrecerme una pequeña charla.
Me gusta señalar estos hechos por que he leído alguna que otra crónica, no del todo favorable sobre este restaurante que, en mi caso, siempre dejó un dulce sabor de boca.
Comencé suave con un agua con gas mientras ojeaba la carta de vinos, acompañado de la barca de aceitunas, clásica en Maruja Limón. Me imaginé un menú bien surtido de carnes y elegí en Pago de Carrovejas.

Comenzamos la pitanza marcando bien la época otoñal en la que nos encontrábamos, de mano de una exquisita crema de setas con yema; que ya con la buena compañía de dos tipos de pan; me dejaron el cuerpo a punto para el resto del menú.

Continua el menú con una ensalada de queso do Cebreiro con tomate confitado y polvo de maíz. Incontestable mezcla de ingredientes que funciona a la perfección; con una ligera vinagreta balsámica y una estética muy vistosa.

Con la liebre escabechada con foie y sorbete de manzana continua la misma linea estética, de impecable mezcla de sabores.


Es el momento de un mar y montaña infaltable en la cocina de Rafael C. M. ; la vieira con tocino confitado, brécol y pil pil de naranja. Destaca una presentación geométrica, minimalista en uno de los mayores aciertos que probé a la hora de cocinar una vieira.


Un plato del que había leído, y muy bien, es el de estas mollejas con salsa de San Simón y uvas.
Los quesos gallegos al poder, en otra creación que presume de suavidad, sabor, elementos perfectamente conjuntados, atención a las temperaturas.... ...rico, rico.


El pescado se asoma al menú con este tremendo salmonete (viendo la imagen, no me parece un salmonete; pero copio de mi crónica escrita en papel), sobre alcachofas con fina crema de patata y ajada. Punto ideal de un pescado que no quieres que se acabe.

Sinceramente, a estas alturas dudaba si todavía vendría otro salado más y mis dudas se resolvienron con este contundente porco celta con morcilla, garbanzos y verza. Osea, un cocido elevado al éxtasis.
Los puntos de los ingredientes subliman un plato que me gusta, pero del que no soy ningún fanático.


El primero de los dulces, fue un espléndido cremoso de chocolate sobre una especie de crujiente de cacao y musse de café. O eso recuerdo en mi maltrecho cerebro a estas alturas del menú.


He de admitir que tengo pendiente el prestar más atención a los postres que sirven en este restaurante y digo más atención a sus nombres , elaboración...,. ...por que de lo bueno que estaba si que me acuerdo.

El segundo de los postres sí se componía de un sorbete (que nadie me pregunte de que) sobre una especie de espuma de crema catalana. Ya sabéis que con prácticamente una botella de un potente Pago de Carrovejas y el Casta Diva con el que acompañé las sobremesas, a mis espaldas.... sin tomar nota, mi memoria de pez no da para más.

Para acompañar al café, una piruleta de chocolate (te la comes, por poca hambre que tengas) y una teja.


Debo admitir que tras este vendaval, no cené. De hecho no tomé nada sólido hasta el día siguiente, en el que comí en el Culler de Pau (ya posteado).
Divina velada; si queréis un defecto; alguna referencia de la carta de vinos, me pareció bastante disparada. Lo demás es el olimpo, la emoción y la sensación de levitar durante casi todo el menú. (Evitense bromas con que esto fue a causa del vino; está claro que ayuda, pero no tanto...)
Por aquel entonces el menú aún estaba a 49 pleuros; en las dos siguientes entradas; que publicaré seguidas a esta, ya veréis que hubo incremento en el precio, que se justifica en lo que para mi es emoción garantizada.

sábado, 2 de octubre de 2010

Restaurante Velis Nolis (A Estrada)

Menuda sorpresita me llevé con esta visita improvisada al Velis Nolis de A Estrada, por cierto,
no suelo indicar las direcciones de los locales por que suelo enlazar su página web, donde normalmente informan de la situación y otras características con mayor amplitud.
Lo dicho una sorpresa, una grata sorpresa y la verdad que tengo que confesar que fue gracias a un vistazo que había echado al Gourmetour unos días atrás. El caso es que me acerqué a A Estrada para asistir al Rock&Clown, un festival gratuito muy interesante, pues mezclaban el mundo de los payasos, hoy día conocidos como "clowns" con el rock&roll (entre otros estilos); vamos, lo mio. Contando con ilustres artistas como Eric Jenicot o el gran Leo Bassi por el lado payasil, o Nacho Vegas y Eliot Murphy del lado rock&rollero.
Por medio de la organización; me enteré de que entre la actuación del mimo belga Eric Jenicot y el concierto de Nacho Vegas tenía algo más de dos horas en las que podría escaquearme para darme un pequeño homenaje.

Así fue como pasadas las 22:00 me adentré a conocer la cocina de Jaume García, un catalán que lleva ya unos años cocinando y enseñando a cocinar por nuestra tierra.
El local; ubicado en el centro de A Estrada no dice demasiado desde su exterior y tampoco el marco que ocupa, en unas calles un tanto faltas de vida, fuera de la zona comercial; pero su interior ya comienza a expresarse de otra manera. A la entrada nos encontramos una amplia cafetería adornada con guiños al mundo del vino, la sala posee un estilo clásico con la tenue iluminación que tanto me agrada y un fondo musical adecuado a la función de la estancia.

El servicio, amable, me acerca la carta de comida y comienzo a ver lo que se cuece y a que precio se puede disfrutar de ello. Bien, un simple vistazo sirve para ver platos sin riesgos a precios adecuados que resultan realmente apetecibles. Además de esto, disponen de un menú degustación a 27 euros, record en precio bajo, que si os recomiendo.

Con la carta de vinos discretamente encuadernada sí me llevé una gran y grata sorpresa. La selección de vinos gallegos y nacionales es más completa que la de muchos de los restaurantes que he tenido el placer de haber comentado. Además dispone de unos precios realmente razonables; más teniendo en cuenta que el servicio del vino funciona atento a temperaturas y a saber lo que se está sirviendo. Como ejemplo os pongo mi caso en el que me sirvieron una botella de sanRomán '04, (sobran las explicaciones, chocolate puro) advirtiendo que posiblemente necesitase enfriado y dejando la botella en el enfriador a mi alcance tras haber probado el caldo.
Bueno, pues lo lógico, pensaréis muchos. Bueno, pues lo lógico, lamentablemente, no siempre sucede.

EL MENÚ:

Como oportuno aperitivo me sirvieron un queso del país que de manera muy acertada, se ayudaba de unas semillas de sésamo, pimentón y el sutil toque de un aceite de albahaca.











El primer entrante vino de lo más hondo de las entrañas catalanas del cocinero; una tosta de jamón ibérico con tomate y aceite. De todos modos debo decir que fue el plato más desafortunado de la noche; la tosta de buen pan debería haber sido tostada; pedía algo de crunch a gritos y el jamón, pueees no juraría que realmente se tratase de un ibérico. Con todo y con eso, rica la tosta, no emocionante, pero rica.





El segundo de los entrantes si fue para quitarse el sombrero; las colas de langostino salteadas con cantarelas FRESCAS. Pues si, no daba crédito pero las cantarelas habían sido recogidas el mismo día por un aficionado a la micología que suele repartir parte de su botín con el restaurante.

Me encanta el mundo de las setas; en otoño es mi principal afición y encontar un sitio dode te sirvan género fresco en pleno julio, es algo que valoro mucho. Por cierto, se puede observar en la imagen la tersura de las fantásticas colas de langostino, perfectas de punto y con el sazonado justo para disfrutar un plato sencillo, pero agradecido.
Es curioso y siento reincidir en el tema, pero lo de las setas frescas y de la tierra, no suele ocurrir ni en las mejores casas.

El primero de los principales fue esta fideguá con sepia de la ría y berberechos. Muy bien la fideguá. con los berberechos perfectos y la sepia un pelín pasada, pero plena de sabor y aroma.










El segundo de los entrantes; de mano de un magret de pato asado con dados de sandía, vino servido en un plato calentado para ampliar su disfrute y con la carne en el punto que la había pedido.
Única pega en contra; algo de exceso de jugos en el fondo del plato (siendo quisquilloso).









Rematamos con la tarta fina de chocolate blanco y negro y un café expresso acompañado de una barca de azúcares.



Todo esto con pan, agua y el San Román '04 a 33,50 (hasta 8 euros más tengo pagado por un '06), sumó un total en la factura de 64,70 euros.
Sin ser un top, sin emociones desmedidas; pero recomendable de todos modos.