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lunes, 15 de julio de 2013

Tapas & Blogs en Narón.

Horta de Narón, NARÓNGASTRONÓMICO y Cooperativa O Val de Narón; nos brindaron el pasado 6 de julio, un jornada de goce gastronómico. Entorno a una veintena de blogueros ávidos de conocer algunas de las maravillas gastronómicas que el concello de Narón ofrece al mundo. 
Pemento do Couto a granel, recepcionado en la Cooperativa O Val.
Ya envasados en manos de Benito Castro -presi de O Val-

Uno, que ya lleva tiempo disfrutando de las delicias que afloran en esta tierra cargada de historia, se alegró de lo lindo degustando los primeros tomates de esta temporada, a pie de invernadero. 

Precisamente de darnos a conocer la historia de la tierra, se han encargado concienzudamente gracias a un pequeño tour, que contribuyó con acierto al entendimiento del panorama actual. Productos, ventas, mercado, salud, agricultura... estos y muchos otros temas se tocaron en este feliz encuentro de bloggers.


Andrés Peña Graña, historiador, arqueólogo y archivero del Concello de Narón, explicó la origen del Pemento do Couto, la cual se ambienta cronológicamente en el s. XVIII y geográficamente en el monasterio de San Martño de Xubia.
Creciendo en posición "eréctil", característica particular de esta variedad.
Pero, aunque ha sido tremendamente enriquecedor situar estos maravillosos productos en un contexto histórico; me centraré en el colofón de esta jornada, que transcurrió felizmente, tal y como ya he dicho, en buena parte, gracias al trabajo que el equipo de Casa Pendás llevó a cabo, con su habitual buen hacer.
S. Martiño de Xubia.
Con los productos de O Val como bandera, Alfonso llevó a cabo en presencia de los afortunados comensales que tuvimos el honor de participar en este encuentro, la presentación de un menú exclusivo. El famoso Pemento do Couto y el impresionante Tomate Negro de Santiago.
Tras un recibimiento con aceitunas ourensanas y Pemento do Couto al estilo tradicional, nos fue brindado el siguiente menú:
Productos de O Val y de la huerta del propio Alfonso.

Alfonso con las manos en la masa.


Ensalada de Tomate N.d.S., lechuga y pimiento. Cada comensal disponía de sal y aceite por si deseaba aliñarla.
Tomate N.d.S., Pemento do Couto en tempura, ali oli suave y guisantes en estado puro.
Colas de cigala con harina de maíz y mermelada de tomate.
Merluza c/ salsa de pimientos y espárragos.
Bonito con Pemento Morrón de Ferrolterra & tirabeques.
Carrileras glaseadas c/ Pemento do Couto y ajetes.
Un postre diferente; Tomate Negro de Santiago, aceto balsámico y carreixóns.  Brutal, no me lo quiero imaginar con un helado de requesón, yogur...
De nuevo, me gustaría agradecer a todos los participantes y, en especial, a la iniciativa de Tapas & Blogs y a Cooperativa O Val, el que hayan contado con servidor en este gastroenvento particular. He dejado interesantes enlaces a lo largo de esta entrada, pero conviene estar especialmente atentos a la presentación que tendrá lugar el próximo día 18 en Casa Marcelo y a la XV Festa do Pemento do Couto, el próximo día 21.

martes, 24 de enero de 2012

A Parada das Bestas. Palas de Rei (Lugo)

Recién llegado de una cena en este hotel-restaurante ubicado en territorio lucense, en Pidre; una zona rural próxima al paso del río Ulla y al camino de Santiago -el francés, para más señas-; he leído en el caralibro una crónica sobre la reapertura de una parrillada, que me ha dejado seriamente conmocionado.
Dicha crónica -reseña, si se prefiere- ocupaba poco más de tres renglones, pero incluía información suficiente para que el tipo de clientela aficionado a ese tipo de locales, se acercase por el mismo.

¿Que a que viene esto?, pues a que este sencillo, natural e intrascendente hecho; me ha recordado lo limitado o ilustrado que es el punto de vista de cada uno, dependiendo de quien lo lea; sobre todo, de los que escribimos sobre nuestro pequeño universo gastronómico. Incluso me ha llevado a  pensar en las diferencias entre los escritos de los que se dedican a ello profesionalmente y los de quienes lo hacemos por pasar el rato compartiendo nuestras experiencias con el resto de posibles interesados.
Por lo general, los profesionales que menciono, parten de un mayor conocimiento, experiencia y por tanto mayor criterio, visión de mayor amplitud, pero; ¿son por tanto más fiables?. No a la fuerza; el hecho de poseer un base de cultura culinaria, gastronómica y mayor conocimiento de la restauración como negocio; en mucho casos es un poder al que le suceden mayores responsabilidades. Los críticos profesionales son individuos asalariados y ¡Ay amigo! en el trabajo la mayoría de personas, no tenemos más remedio que ser "otra persona".

Las presiones que recibirán a la hora de emitir sus juiciosas crónicas, no quiero ni pensarlas. Me imagino llamadas del responsable de tal o cual negocio, al teléfono particular del crítico; poniéndole a este los puntos sobre las "ies", por haber escrito tal o cual cosa.... Con lo subjetivo y arbitrario que es esto de ir comer a un restaurante -en el que para servidor, lo único cierto es que "se come todo"-; el profesional que será de pluma libre, dado que se sabe -o se cree- conocedor omnisciente de todo lo que sucede desde su llegada al restaurante; se sentirá acosado, violado en su intimidad y con la libertad de expresión que le otorga su criterio  de experto, cortada de raíz.
También es cierto que, el hostelero se pudo haber sentido igual de frustrado y atacado al leer la reseña que ese crític@ cagasietes le dedicó injustamente...

A que conclusión me lleva esto; pues a lo innecesario de las preocupaciones y obsesiones de los muchos que nos dedicamos a bloguear por la red. Innecesario e insignificante; así que, ¿debe eso cortar nuestras alas a la hora de ejercer nuestra afición? Pues yo creo que si se trabaja desde una base ética, todos podemos opinar con libertad y no nos debería preocupar lo que piensen el resto de los interesados, salvo que de verdad nos interese su criterio, claro.
Ahora que tengo más presente el descontrol que supone esto largar sobre mis vivencias y lo inútil que es tratar de tener a todo cristo satisfecho con lo que lee; paso a narrar mi última experiencia en un restaurante, bajo mi particular punto de vista. Quien no esté de acuerdo con él, es igualmente libre de hacérmelo saber; para eso está el apartado de comentarios, para juntar criterios, para animarnos a continuar jugando, o directamente, para dar por saco a servidor, por largar tamaños despropósitos. Al fin y al cabo, lo que no nos permite evolucionar, es creer que siempre tenemos la razón.
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A Parada das Bestas es un hotel -mejor conjunto de edificios- rural, situado en un paraje de enorme belleza. Se ven los Carballos -robles- que forman mi apellido paterno por doquier, prados cerrados con muros ancestrales, aire campestre, tranquilidad  y un compendio de factores que se suman para formar una auténtica belleza paisajística. Si, como ha sido mi caso, acudís a A Parada... por primera vez, sólo para disfrutar de su restaurante, la sensación será similar a la de acercarse a sus compañeros de grupo Casa Pendás, o ¿por que no? al Bulli (tengo una entrada pendiente sobre este último).
El hecho de tener que transitar una carretera plagada de curvas, que por momentos parece imposible que vaya a desembocar en un restaurante; añade el toque romanticismo que toda peregrinación gastronómica, por pequeña que sea, debería incluir.
No os preocupéis por los controles de alcoholemia a vuestro regreso. Si acaso os topáis con uno, basta con que les hagáis saber a los agentes de la ley; que estáis de vuelta de una comida en A Parada das Bestas. Lo más probable es que si dais positivo, os multen igual; pero sentirán envidia cochina, por que seguramente habréis comido como reyes.

Si el momento de adrenalínica felicidad, que supone la llegada a un restaurante, sucede  de noche, puede que, como a mi, os resulte extraño que el exterior del complejo  no esté lo suficientemente iluminado e incluso dudéis donde aparcar vuestro auto. Ese hecho me parece y perdóname Gastropontés; imperdonable.
En cuanto os plantéis ante al aparcamiento que se encuentra a pie de recepción, os parecerá imperdonable el hecho de que ser el único pringado que aparcó a más de 10 metros del restaurante.

El restaurante propiamente dicho, es un comedor carente de recepción. Tras  haber visto el espectacular entorno con su estupenda fachada y acceder al interior del comedor, no podrá menos que pareceros imperdonable la  mantelería más chillona jamás contemplada. A servidor le cuesta salirse del noble lino, o del limpio, agradable y favorecedor, blanco de los manteles planchados con esmero.
En el caso de A.P.D.B., me sugieren más un reconfortante desayuno, que una espectacular cena.
El caso es que cuanto más avanzaban las horas; más chirriante me parecían los manteles; en fin, imperdonable.

El servicio, es atento, pausado y amable, pero sin la indumentaria apropiada que uno se espera a la hora de que le acerquen por la mesa, grandes viandas y enormes caldos. Esto suma otro detalle imperdonable.

Las cartas son originales; con un agradable toque artesano, incluyen comida y bebida en un sólo libreto.
Disponen de más carne que pescado, siendo consecuentes con la zona interior que pisan; eso me gustó. Cierto que la lubina y sobre todo el bacalao al pilpil; me llamaron bastante la atención. Me llamaron la atención; pero no tanto como ese Rabo de Vaca Estofado que me pedí para el segundo.
De entrante escogí, por que me fío de mis lectores, la Torrada de Fígado de Parrulo, con Queixo de Arzúa e Crema de Cabaza Caramelizada.
Le comenté al camarero si podían hacerme medias raciones y su respuesta fue un imperdonable "no".
Siendo así y a sabiendas de que me iba a quedar sin probar unas Gambas con Touciño, que me llevaban el alma; ya había escogido.
La carta de vinos es corta; tampoco diría que escasa; pero lo cierto es que vi algunos vinos que no me gustaría tener en carta si el local fuese mío; aunque mira tu por donde, para una mesa se fueron dos de esos vinos... Ahora me interrumpo a mi mismo para aclarar eso de que me haya fijado en lo que acontecía en otra mesa, cuando yo siempre presumo de estar en mi burbuja y no asediar al resto de comensales con mi, mirada. Sencillamente sucedió; creo que pro una mezcla de un leve estado resaquil -pequeños brotes de ansiedad y descompensación entre cuerpo y mente- que cuando es "leve" incluso favorece ciertas experiencias, también ayudó que se encontrasen frente a mi campo de visión  y el propio ambiente del local -los manteles me impedían mirar mi propia mesa-, por echarle la culpa a algo externo. Vale, lo se; imperdonable, por mi parte...

Sigo con los vinos; ciertos sibaritas (yo jamás utilizo esta palabra de modo despectivo) no se sentirían del todo arropados por esa carta de vinos. Yo me las he apañado y tendría que pisar el restaurante unas 12 veces cambiando de vino, para que las posibilidades comenzasen a esfumarse. Entonces, ¿la carta de vinos bien?; pues el nombre del vino no se acompañaba de la añada, lo cual es, claramente, imperdonable.
Si hablamos de precios, yo pedí un Algueira Crianza, que resultó ser el PIZARRA y que lo cobran a 30€; o sea + o - 5€ más caro que  en tienda; imperdonable el no haberme llevado una caja entera.

Vamos pues con los comestibles:

No empezamos con un aperitivo de la casa como suele ser costumbre, lo cual me pareció imperdonable. Menos mal que el pan era de esos que no se topa uno todos los días y el hilo musical acompañaba.
También es cierto que un chupito de buen AOVE y una miqueta de sal a disposición del comensal, estaría bien. A nadie le amarga un dulce y a casi  nadie un salado...


Esta tosta es un compendio de sabor y contundencia. Perfecto el pan; rotundo el tremendo escalope de mi-cuit, con el lonchón de queso de un dedo de gordo y la crema de calabaza dulce, sabrosa... Un lote de proteínas e hidratos perjudiciales para mi dieta, pero beneficiosos para el júbilo de quién se lo manduque.
Me encantó, aunque encontré el queso demasiado frío. Si yo me la estuviese preparando en casa (con todo el tiempo del mundo; algo de lo que carecen en las cocinas profesionales); hubiese dado una breve pasada a ese lonchón por una plancha anti adherente.

Rabo de vaca estofado con salsa de queso del país, con ese aceite verde y ese jugazo responsables de que uno se haya puesto a mojar pan como si estuviese loco. Platazo, con saborazo y con un rabo de vaca sin deshuesar -imperdonable-; responsable de que me haya puesto a rechupetear los huesos mientras miraba de un modo socarrón al perro que veía tras el ventanal. 
No se quien de los dos, si el perro o yo, es más animal; pero estoy seguro de que comprendió que si de mis sobras dependiese su alimentación; pronto se le pondría tipo de galgo.
De los postres que el amable camarero me cantó -imperdonable-; me decanté por la tarta de chocolate caliente. Lo suyo habría sido solicitar un postre más ligero, ¡pero me hubiese perdido esto!.
Rico el helado de frambuesa; perfectos los frutos rojos, grandiosa la tarta chorreante de chocolate y perfecta combinación de todos los elementos. 
Este postre lo venden a 4,5 €. Imperdonable que no cobren el doble; sobre todo si nos ponemos en situación de la mayoría de sus competidores... 
Echaré de menos esta maravilla en sucesivas visitas a restaurantes. De eso estoy seguro.

En fin; todos los comestibles comentados, pan y agua inclusive, no llegaron a los 40 €. Hace unos cuatro o cinco años que conozco la existencia de este restaurante y sólo tengo una cosa clara; el que no me haya dejado caer por el mismo con anterioridad es  IMPERDONABLE.

Os dejo con un documental en el que unos aficionados y profesionales de la gastronomía; disfrutan de A Parada das Bestas.


Anda que no mejora la cosa con esos manteles blancos...

domingo, 2 de enero de 2011

Casa Pendás y su BACALAO CON CALLOS

Comienzo un nuevo año tal y como comencé el pasado; ahí os dejo mi penúltima experiencia en Casa Pendás. Veréis el mismo menú descrito en Capítulo 0 y Pantagruel Supongo.  ¡Que nadie se asuste!, pese a que publique ahora; mi visita y la de estos dos monstruos de los gastroblogs gallegos, no se distanció más de 48 h. 
Anticipo que este 2011 comienza con fuerza en DANINLAND;  escribo este encabezado desde el País Vasco, ya os contaré más... Aprovecho para saludar a los lectores y agradecer vuestra fidelidad.

De ninguna manera podría dejar de compartir esta nueva degustación que disfruté en lo que suelo definir como "una de mis casas". Muy buena atención como siempre; probé un enorme vino al que le tenía echado el ojo desde hacía tiempo, disfruté de una fantástica pitanza en forma de menú degustación, que sobradamente vale los 40 € a los que se vende y dentro de ese menú toqué el cielo con uno de los mejores platos del 2010 (por el título de la entrada habréis adivinado cual).

Vamos con el caldo, antes de los alimentos sólidos; un César Príncipe del 2005 D.O. Cigales, que acompañó los platos de maravilla. Es, sin duda, uno de esos vinos que no me permiten ni un momento de aburrimiento y con una RCP destacable.

El divertimento del menú comenzó con este aperitivo múltiple:
Pan de pasas con ali oli; rico, casero, entretenido.
Cebolla en tempura.
Fritos de San Simón rebozados con corteza de cerdo; mostrando en su sabor, el carácter que el cocinero suele imprimir en su cocina.
Empanadilla de zamburiña; rica masa, rico relleno.






Huevo a baja temperatura con papada de Joselito y espinacas.
Me encanta el huevo en esta preparación, ayudado del calor del recipiente y los demás ingredientes, continuó el disfrute.

Guiso de pulpo; cosa rica que recordará a más de uno, el sabor de los guisos de sus madres, abuelas...
El género se deshacía como la mantequilla en esta preparación que resultó de lo más reconfortante y que es una declaración de intenciones, sobre uno de los caminos que tomará la cocina de Casa Pendás.


Vieira sobre crema de lentejas y foie grass con falso coral. ¿Necesita ser comentado?, creí que sería el mejor plato de la noche y, afortunado yo, me equivoqué.


Arroz con chocos; si veis este plato en carta debéis pedirlo; pedir doble ración e ir directamente a los postres, por que la concentración de sabor que ofrece, es disfrute más que suficiente para todo el apartado salado.

Bacalao con callos; ¡Ay mamá!; procurando no soltar tacos ni expresiones que puedan desagradar, diré que esto es un plato icono de la década y lo demás son tonterías.
Rotundo en sabor, textura, pero al tiempo luciendo finura, recomiendo maridar con una copita cianuro, si se desea morir feliz.

Esta perdiz con setas y orejones pilló a mi estómago en un momento de overbooking, protagonizado por la masiva ingestión de comestibles de la que había disfrutado. De todos modos,  me brinda ocasión de ser un poquito malo; que también es sano.
El punto de la carne me hubiese gustado algo menos pasada; ya se que no es un pichón sangrante, pero con todo y con eso... Debo advertir que cada persona es un mundo y que en esta casa las carnes lucen gran producto, cocinado a un punto perfecto.
Se maridó con un espumoso dulce, no recuerdo cual por eso de hacerme el inteligente y no tomar anotaciones.


Apartado dulce:

La piña estofada con crema de vainilla, hojaldre y sorbete me hizo pensar en que la oferta no mejoraría
(dado el nivelón con el que comenzó), hasta que llegó grácil a mi mesa este impresionante cremoso con miel y boletus confitados al que es imposible hacerle justicia con una foto -mentira, habréis comprobado en Capítulo 0, que si se puede hacer justicia-.


Para acompañar mis dos cafés de rigor...


...nunca me han faltado los detalles en esta gastrocasa.

sábado, 25 de diciembre de 2010

Casa Pendás (Sedes, Narón)

De nuevo en Casa Pendás (SITUACIÓN Y  CONTACTO), de nuevo en CASA, esta vez a la carta y, de nuevo, platos nuevos en su mayoría. Todo muy "nuevo", como podréis comprobar, todo como siempre, sentenciareis algunos con acierto; esta es (creo) mi novena visita a uno de mis templos gastronómicos predilectos, donde una carta escueta en un primer vistazo, estira y estira como el chicle.

Logré repetir un plato que había probado en versión pequeña (menú dugustación) y logré disfrutar de excelentes productos en un ambiente de lo más acogedor-todo un logro-. Observaréis que sin anuncios, ni agobiantes golpes de marketing, la temporada de setas y platos otoño-invernales se ve perfectamente representada; pese a no haber elegido platos fuera de carta con el jabalí o la perdiz como protagonistas. Como diría el maestro Jordan, "la CALIDAD no necesita anunciarse".

Así, sin anuncio, llegó a mi mesa una rica y reconfortante crema de setas con tocino. Aperitivo por cuenta de la casa, con el me zampé más pan del que suelo necesitar para toda una comida. Si lo incluyesen en carta, lo pediría seguro.
Las vieiras trufadas es un plato de perfectas proporciones crema-hongo-vieira, con un fino rebozado y punto de cocción de estas últimas.


El cochinillo prensado con crema, un fondo de miel, compota y pera al vino, es un clásico de la casa que pruebo por primera vez. Perfecta combinación de ingredientes y muestra de una de las señas de identidad del chef; la bien hallada fruta que utiliza en múltiples y diversas preparaciones.
Buena ración, además.


Dos postres fuera de carta; el helado de manzana asada con edulis confitados. Como dijo el sacerdote que interpretó Albert Plá en Airbag; "RE-DIÓS". Un 11 sobre 10, por si alguien no lo había entendido.

El segundo de los postres; una sopa de regaliz con picatostes de limón, cosa fina. Estos dos ejemplos dulces, me reafirman en que el camino que trazan el equipo de este restaurante, es SU camino, SU seña de identidad; ¿cuando podré volver?, ¡lo estoy deseando!

Se acompañaron estos comestibles de un caldo morboso; el Alcouce 2006 y finalizó la jugada con un par de expressos de CALIDAD.

viernes, 19 de noviembre de 2010

Casa Pendás o "la pasarela de productos ECOLÓGICOS".

Viernes 17 de septiembre.

No quiero enrollarme en esta entrada, pese a que la ocasión lo merezca, sólo diré que he pisado de nuevo lo que para mi se está convirtiendo en uno de mis hogares gastronómicos a fuerza de buen trato, de la en ocasiones pasadas mencionada"regularidad", de las ansias de cohesión y evolución de un equipo y de la inesperada bofetada del magistral menú degustación, que se sacaron de la manga (que a base de hostias también se aprende).
Transpirará a través de mis palabras el hecho de que el trato con el personal de Casa Pendás se aproxima a la amistad y a la confianza. Si acaso alguien relaciona este hecho, con mis valoraciones al respecto de la experiencia; allá él o ella. No creo preciso tener que advertir este tipo de cosas, pero experiencias ajenas, me llevan a señalar ciertos puntos para curarme en salud.
La cosa es así de fácil y sencilla; está la red plagada de blogs de este tipo y estilo, la mayoría de ellos mejores y quien encuentre demasiadas sombras en la opinión de servidor, es muy libre de darse un paseo por los mismos y abandonar la lectura de este.

Comenzamos con este pincho de empanada, creo recordar que de bonito. No dudo de que estaba muy buena y no se si la elaboran en la casa, pero es sobresaliente; muy buen relleno en una masa finísima.


Este entrante, entra rotundamente en el podio; el tomate cultivado por el propio Alfonso, chef del restaurante, poseedor de tal carnosidad y sabor, que rehusó rellenarlo. Sencillamente se peló meticulosamente, y se colocó sobre un finísimo ali oli.


Mi madre cultiva varios tipos de tomates (pera, algún híbrido de raf...) en su huerta y este verano he disfrutrado, gracias a algún colega, de unos cherrys que eran gloria pura; pero este tomate es de otra galaxia.

Choquitos de la ría en su tinta. Pocos cocineros os enseñarán lo que son los sabores gallegos como este.




Navaja con Joselito. Perfecta la cocción del bicho en este MAR y MONTAÑA.



Mi única petición para el menú había sido que incluyese algo con foie y me prepararon este rico huevo a baja temperatura con crema de foie.



El salmonete con arroz caldoso, es una muestra de punto ideal y sabor, tanto para el pez, como para el arroz. Con esto, la navaja y el tomate, cerramos podio.



Por último, la carne; comenzaba uno a estar lleno, pero las ansias por ver lo que se quitaban de la chistera, eran fuertes. No hubo innovación en el truco de magia ni en el plato; que obviamente es conejo; pero de nuevo hubo un producto de casa cocinado de primera. Fijaos si no, en ese pimiento, tan bien pelado y tan sabroso, que sólo me faltó comer el rabo.




La primera sobremesa fueron estos higos al cava con requesón. Producto de la tierra, en temporada, con más producto de la tierra como es el requesón (ya no tan estacional) y un "na" de cava, para redondear un postre fresco y natural.


Finalizamos con un sabroso helado de turrón por cortesía de la Fancisco Jet.




Unas puñalás antes de la despedida; la primera es un pan bueno, pero que no estuvo al nivel del menú y la segunda es que según recuerdo, la carta de vinos, estupenda por lo demás, no señala las añadas (creo).

Ya que hablo de vinos, me dejé en manos de Sonia, para la elección de los caldos y me sorprendió con dos tintos de un mismo productor; el Abel Mendoza selección personal del '04 y el graciano.
El graciano, fue una total sorpresa, que me alegro de haber probado, pues tengo una botella en casita que me espera desde el pasado Forum Gastronómico de Santiago.
Del primero ya he hablado en alguna ocasión y del segundo decir que comenzó con barrica en primer plano, pero evolucionó mostrando tonos florales y frescos, incluso algo de mentol (aunque nadie de quienes he consultado, me da la razón en esto último). Me reconozco indefenso ante este varietal tan desconocido por mi paladar, pero satisfecho con el resultado.

Bueno, en cuanto al menú, me gustaría dejar claro que tal y como anticipa el título, dispuso de un producto fenomenal, con especial mención de la huerta.

Es cada vez más fácil encontrar en los restaurantes de nivel, productos acogidos dentro de la mayoría de D.O. autóctonas, pero una huerta trabajada por el propio personal del restaurante es una excepción entre muy pocas y, por el escaso volumen de clientela de esa noche, diría que tal hecho es apreciado por muy pocos. Una lástima, pero bueno, animaos a probarlo y ya me contaréis. Muy recomendable a quien disponga de GPS, su utilización para primeras veces, ya que esto se encuentra en el RURAL; si os gusta la tranquilidad y el descanso que eso conlleva, repetiréis.

Recientemente me he confesado CANIBAL (es lo que tienen las aspiraciones a gourmet) y me creeréis tras hechar un vistazo a la siguiente imagen; que esto fue lo más rico de toda la noche.

Gracias por soportarme, señores.

miércoles, 10 de noviembre de 2010

A Casa dos Martinez (Padrón)

Llevaba tiempo deseando visitar este restaurante del que siempre había oído y leído bien; sobre todo desde que descubrí su blog. La verdad que me parece una herramienta de comunicación hacia el cliente más útil que la mayoría de las páginas web.
Ubicado en una plaza del casco viejo padronés con una discreta fachada, que de algún modo invita a entrar, se podría decir que está mejor situado que el afamado Chef Ribera. Por lo menos a mi me dio la impresión de que no sería difícil verse con ganas de probarlo tras un ruteo por las calles colindantes en las cuales existe un buen número de bares cafeterías, etc...
De hecho y con los tiempos que corren, la noche de viernes en la que cené en el mismo, el comedor estaba a más del 60% y pese a no ser este muy grande (tipo bistro) me inclino a creer que su situación le favorece algo. Desde la mesa que el propio Quique Martinez me asignó se veía parcialmente la cocina; con un fondo musical agradable y la tenue iluminación que tanto agrada a un servidor, comenzó la elección de los platos y el caldo que los regaría.
El atento anfitrión, puso en mis manos la carta de mercado y por petición mía, también la de vinos. Cada vez me cuesta más elegir la pitanza sin saber de que opciones dispongo para los beberes; además de que para estos últimos soy más lento.
El hecho de tener ambas cartas delante me llevaron a elegir dos platos compuestos básicamente por pescado y un tinto que, a mi parecer, los acompañó de maravilla (por lo menos al principal). Se muy bien que a más de uno le estará dando la risa ante tan impropio maridaje, pero mi corazón bombea a menudo Numanthia, Pago de Carrovejas, Quinta de Sardonia, Mauro y todos esos vinos que muchos insisten en jubilar. Sigan así; a ver si bajan los precios y me salen más baratos.
La carta de vinos, al igual que la de comidas, no se prodiga en el alto número de referencias que posee, si no en una selección bastante acertada y de precios bastante lógicos.

Mi elección; un Lalama de bodegas Dominio do Bibei que probé por primera vez en esta ocasión. En mi personal top 3 de tintos gallegos; me dio todo lo que me esperaba de él y un poco más. El caldo exhibió su maduración y una acertada mezcla de uvas; divirtiendo durante toda la evolución que presentó durante la comida.
Los platos:
A modo de rico y abundante aperitivo unos pimientos de ...
¿De donde ivan a ser?; los "Pimentos do Couto" tienen su propio defensor dentro del Grupo Gourmand.

La filloa rellena de Rape, Centolla, Piquillos y Boletus con una bisque de bogabante. La furia del mar bien contenida con los comestibles del monte; aunque hubiese preferido más presencia de boletus y menos de piquillo. Buen entrante.



El plato principal en esta ocasión fue un pescado, lo que me deja la conciencia tranquila para tres cenas consecutivas a base de carne; el atún rojo con patatas y cebolla estilo panadera.
Muchos pensarán que lo que tiene de pescado el atún es que procede del mar y poco más, pero mi conciencia sigue limpia. Por cierto, bien de punto, bien de cantidad, bien de precio; muy bien.

Siguiendo las amables recomendaciones del Sr. Enrrique Martinez; hubo postre y hubo prepostre. Hacía tiempo que no practicaba esto del doble postre; años atrás tenía esa costosa costumbre. Aunque la verdad, me la podía permitir por lo espaciadas que estaban mis visitas a restaurantes.

El postre "digestivo" fue el sorbete de limón. Pefecto en su papel.


El postre "homenaje" fue este sorbete de macadamia con bizcocho-mousse de chocolate y frambuesas liofilizadas o congeladas (no recuerdo). Perfecto para rematar el vino y tomarse el expresso a continuación. ¡Bien por los Martinez!

Finalizamos con un Gin tonic; primer y último combinado de la noche. Lo cual agradecí a la mañana siguiente, en la cual arranqué para a Terra de Tribes. Pero eso es otra historia...