sábado, 14 de enero de 2012

Reconfortante y satisfactoria envidia...

...producida por ver el nuevo CasadeComestibles, reflejado en un post; que servidor no ha escrito. 

 SI PINCHÁIS AQUÍ, PODRÉIS LEERLO.

Deseo que los lectores, con o sin blog; obtengáis una sensación similar, cuando servidor publique el suyo...

domingo, 8 de enero de 2012

Restaurante Alborada en A Coruña. TOC, TOC...

Antes de nada una pequeña reflexión; ¿alguien se ha dado cuenta de que cada vez escribo sobre menos restaurantes nuevos? Pues bien, he estado en alguno que jamás había puesto un pie con anterioridad, pero creo que lo mejor que puedo hacer por ciertos negocios, es no contar mis experiencias en los mismos... ...de tal modo, me será más fácil, mantener esta casa, limpia y en orden. 
Seguiré contando mi verdad, por si alguien se puede valer de la misma y, en parte, ese es el significado de las fotos que encabezarán algunos de mis post. Un tipo con un cuchillo a la puerta de un restaurante, pero no cualquier restaurante; sólo casas amigas.



De nuevo me he dejado caer por este gran local, presa de un  gran apetito y con ansias de situarme en el ojo de huracán de las fortísimas corrientes gastronómicas que dispensa el panorama actual.

En sala me he topado con la solidez de la que muchos presumen, pero pocos pueden hacer gala. Perfecto servicio del vino, una buena atención; oficio al fin y al cabo. El caso es que he estado muy a gusto y he salido con ganas de repetir cuanto antes.

He disfrutado de un gran vino; el Auditori 2.007. Una garnacha especial, que nos llega del Montsant, que cumplió en lo sensitivo, con el añadido de provocar la sorpresa.
Cepas viejas, un suelo ideal y una elaboración respetuosa, han logrado que este cebollo que os escribe, lo haya pasado como un enano.
Por algún motivo, creí que en la elaboración de Auditori, habían intervenido Sara Pérez y René Barbier; pero me he informado y estaba errado. Supongo que el verlos tan cerca en la D.O. me llevó al ego...
Cruces de cables, aparte supongo que estaréis deseando saber con que platos disfruté durante esta nueva ocasión en uno de mis restaurantes favoritos.

Menú Gastronómico:

De los grandes menús degustación que ofrecen los restaurantes gallegos, este es uno de los que dentro de una envidiable RCP; hará disfrutar al comensal de un raudal de grandes productos y buena cocina. Con la batuta del chef, Luis Veira Añón; la cosa sonó tal que así:

Snacks


Marca de la casa, un raudal de divertimentos que piden ser acompañados de un buen vermut, o un vino de Jerez, como ha sido el caso. Una siempre cumplidora -resultona como mínimo- manzanilla de Fernando de Castilla.
Preparaciones como la sferificación de aceitunas, o un pinta labios helado; servidor ya ni las prueba, las nueces de macadamia rebozadas en tinta, las filopizzas, o los 3D'S rellenos de foie, ya resultan buenos comestibles y la tosta con mantequilla trufada, velo de panceta Joselito y aceto balsámico,bien valen un pequeño suspiro y un segundo con los ojos cerraditos.
Carpaccio de vieira con sorbete de lichis y una nube de macadamia  que no deja ver nada de lo anterior.

Normalmente ese plato, por lo que leído en la web del restaurante, incorpora como elemento principal gambón y erizos. En esta ocasión, me ha parecido una vieira pequeña con su coral, frente a un excesivo helado de lichis y una protuberante nube con algunos deshidratados, que supongo serían del propio bicho, por el punto marino que dejaban en boca.
Cuestión de gustos, me gustó, pero no remató de convencerme y fue, tras el pinta labios, una especie de inauguración de helados y granizados varios, que, uno tras otro, incorporó el menú. De nuevo cuestión de gustos, algunos de esos helados, no pintaban nada deseable y menos, a finales de diciembre.

La ostra a menos 20º con manzana y ácido, suma otro helado al menú; pero resta el sublime tacto de una ostra fresca. El pleno sabor a ostra era otra cosa, pero no comparto la filosofía del plato. Me acordé de otros platos con ostras que si han sido un festival en mi paladar; algunos ejecutados por quien en su día, fue maestro del chef.
Pisto con aire de parmesano y helado de parmesano.



Impresionante pisto, de esos que parecen haberse pasado días a un fuego más lento que servidor -que ya es decir- con el aire que daba volumen y alegría al plato, la fnísima rebanada de pan y, ejem, el juego frío/caliente que dispensaba el helado. Por si alguien no lo ha captado, el helado ha sido lo único que no me ha convencido de toda la preparación. El helado en si, es glorioso, pero no observo aportación alguna en que el ingrediente se incorpore al plato de ese modo. Con todo y con eso; un plato divino.

Nuestro guiso de guisantes sin guisar.

Un 10, rotundo de sabor y gelatinosidad -si es que tal término existe-. Quiero un barreño lleno de esto, para mi sólo.

La cigala que se comió al huevo.


Estupendo trampantojo; semejaba un huevo escalfado, pero la clara era la cigala y escondía una yema en su interior. Muy rico, aunque en carta había ojeado un plato a base de huevos rotos con cigalas, que seguramente, me resultase más satisfactorio.

Bombones de foie y pollo, con caldo de pollo.


Brutales y punto. Me vine arriba, por lo que era la hora de solicitar una bola extra; "algo con foie, antes de la carne". ¿Sería posible?

Los lomos de anchoa con granizado y caldo de manzana,


Muestran una conjunción de sabores, sorprendentemente bien hallada. Pero he aquí un problema; que los fantásticos lomos de anchoa entren en contacto con el granizado, se endurezcan y por tanto se desvirtúen. Creo que a todas luces es así.

Sargo con salsa de berberechos y arroz.


Uno de los puntales de menú; punto perfecto, con la piel planchadita, un buen puñado de berberechos y un conjunto delicioso. Ración contundente además.
¿Alguna pega?, ¿el grano de arroz demasiado abierto?; pecata minuta.

Vamos con esa "bola extra" solicitada; ese "algo con foie antes de la carne", que se materializó, convirtiéndose en el momento cumbre de la fiesta. 
Un pedazo de estupendo foie a la sartén con crema de patata trufada y caviar. B R U T A L.


Este hecho, diferencia a los buenos restaurantes de los grandes restaurantes y el Alborada lo es. Luis Veira y su equipo, trabajan para demostrarlo día a día y conmigo lo han conseguido. Discrepancias por el exceso de helados, aparte; esa es la sensación que siempre me ha transmitido el Alborada; la de haber disfrutado de un Gran Restaurante.

Cochinillo prensado y sus guarniciones. Con una presentación de lo más llamativa, he ahí un plato a base de buen producto; delicioso y contundente cochinillo, napado con su jugo. Un primor, no hay fisuras.


Este excelso prepostre a base de quesos con chocolate blanco inauguró un apartado dulce, por todo lo alto.

 

Nivelón que se mantubo con la bola de oro. Recomiendan zampársela entera, para que el relleno, que incorpora una crema de albaricoque, literalmente inunde el paladar.
Rematamos con un lacasito; una cremosa larpeirada que resulta de la siempre acertada combinación de chocolate y cacahuete.
El café, fabuloso, se acompañó de unos pettit fours caseros.















Este largo menú, se vende a 68 €; menús de similares características se están vendiendo en torno a 75€ y hasta 90€ dentro del mapa gallego. A la hora de celebrar algo, recomiendo apostar por la calidad. Alborada es un restaurante que vende dicha calidad a un precio contenido; snakcs + 10 platos salados + tres postres + pettit fours, con productazos como base y teniendo en cuenta el comportamiento en sala; una experiencia más que recomendable.
PARA SITUACIÓN, RESERVAS, CONTACTO Y DEMÁS INFO, ESTA ES SU PÁGINA WEB.

viernes, 6 de enero de 2012

TOC, TOC. ¿Quien es?

Foie en salsa con miel & curry                        Jamón Gran Reserva Joselito
Croquetas crujientes de marisco
Micuit de foie con compota de frutas y pan Pendás
Merluza en tempura con mahonesa de tomillo.
Rape con arroz cremoso y salsa americana
Bacalao con guiso de setas y habas.
Arroz caldoso de chocos.
Cochinillo confitado, pera al vino tinto y salsa de miel.
Vaca a la plancha
Jabalí guisado con setas y castañas.
Ciervo a la plancha con guiso de patatas y setas

Mousse de manzana y boletus.
Milhoja de espuma de chocolate blanco
Helado de requesón con galleta de miel
Cremoso de queso con frutas

Entre mu ch os   o t r o s     p  l  a  t  o  s ...

O de que en Casa Pendás,  comienzan este 2.012 con el ardor y vitalidad de las grandes casas de comidas.
Este restaurante depara al comensal una carta con doce entrantes, siete platos con pescados, cuatro de carnes, tres platos de caza (en temporada) y ocho postres, con los que están deseando deleitaros en cocina.
Además mantienen el menú degustación -por encargo- al imbatible precio de 40 € y disponen de la habitual bodega, provista de una amplia selección de vinos y espirituosos. 

Si deseáis más información esta es su página web.

martes, 3 de enero de 2012

Será por huevos...

Aplicando la regla de la RCP (relación calidad/precio); creo que pocos dicutirían al huevo como un producto insuperable, dado la satisfacción que provoca al consumirlo y las miles de posibilidades que ofrece (frito, cocido, en polvo, salsa, rebozados, repostería, farsas, tortillas...) para dicho consumo.

Otra regla indiscutible, es que cuanto menos complicada sea la preparación en la que se utilicen, más partido se les puede sacar. Para muestra, un botón:

Huevos suflados, como le gustan a mi madre, con alcachofas fritas, pan frito y una mahonesa con mostaza de casis para mayor embadurne. La yema crudita, para mojar el pan crujiente, en la mejor salsa terrestre que os podréis topar.


Esacalfados, con unos taquitos de jamón y una patata pisada con aceite de chorizo. Mejor con la yema crudita para...


Vamos con un par de revueltos. No hay mejor plato para salir del paso, a la hora de prepararse una cena rápida: 
Revuelto de tirabeques. ¡Viva la estacionalidad!!! 


El revuelto de setas, espárragos y pimiento, con dados de panceta. Esto lo preparé el pasado otoño, con setas recién recolectadas (no por mi) y tiene, aparte de un color algo sospechoso, una particularidad.
No creo que le descubra a nadie, como cocinar un revuelto, pero, en este caso, la cosa sucedió tal que así:

Con un hilo de aceite se pone a dorar la panceta, luego se añaden espárragos y setas troceados y se saltean a fuego vivo. Luego se lleva todo a un cuenco en baño maría suave y se le añade huevo batido; este se cocina lentamente y la textura resultante es mucho más cremosa. Haced la prueba.

Huevos a la sartén, con salteado de setas, chorizos  y espuma de patata al pimentón. 
 

Luego llega el día que la vena friki cocinillas, se apodera de uno y es imposible  resistirse a cocinar un huevo a baja temperatura.

 
Huevo a baja temperatura sobre puerros y zanahorias. Alegran el plato unas lonchas de jamón de pato con su grasa crujiente y un pesto de albahaca.

 
Huevos, albahaca, piñones, guindilla fresca, maíz...

Una pasta al pesto -ingrediente recurrente, lo se- con el susodicho, verduritas confitadas y un pesto rojo como contrapunto.  


Rissotto con fondo oscuro de jamón, boletus, trufas, daditos de jamón y yema de huevo.
Un arroz de lagrimita (aunque esté mal que yo lo diga), la trufa no es cañón, pero creo que la pinta ya dice algo...  

 A veces si da gusto liar la madeja.

Este plato es del 2.009. Huevos con centolla ¿? desmigada y mahonesa de su caldo al Jerez. Una reliquia, que viene a recordarme que el ingrediente más imprescindible para cocinar, son las ganas:


domingo, 1 de enero de 2012

Platos de "subsistencia", para no amargarse la existencia. (Carnes)

·Inauguro sección con los steak tartare que preparé el pasado           2.011 
Sin duda, una de mis preparaciones favoritas, por dos motivos; es un plato sencillo y abierto a la improvisación.

 

Nunca preparé dos iguales y no me ha salido "rana" ni el primero. Si os gusta el steak tartare, animaos a prepararlo en casa; es facilísimo y no requiere gasto de combustible.



·Entra en juego la temperatura; he ahí unas cuantas hamburguesas:

De pollo, con huevos estrellados y boletus -plato megaproteínico-. 
 
 De pavo, al igual que la anterior, casera.

 De ternera con hortalizas de temporada y encurtidos.

· Para un año "a dieta"; mucho pollo, pavo y algún que otro regalito...

Pechuga de pollo con reducción de Pedro Ximénez y su ensalada pasada por la sartén,  con vinagreta de yogur y mostaza. Lo que sea con tal de alegrar la pechuguita de marras y olvidarme de mis amadas carnes rojas. 



Dados de pollo salteados con piña y verduras.


 Pollo rebozado con champiñones.


Brochetas de pechuga de pato con manzana.



Chuletillas de cordero adobadas a la plancha, con mis pimientos asados. Todo de casa; puede que no tenga muy buena presencia, pero este plato ha sido un regalo en toda regla.


Solomillo de T G con salsa de sus jugos al brandy y crema de maíz. Siempre que entro en una carnicería, pido solomillo de ternera, a ver si cuela y me lo venden. Normalmente es más difícil que conseguir caballo y ya no me estoy refiriendo a carne alguna...

·Algo de cazuela, para variar:

Una pechuguita de pavo con champis, para la que me ayudé de unas verduritas y de un caldo de pollo.



Jamoncitos de pollo en salsa con alcachofas.


O un ragut bien especiado, con unos zancos de pavo como protagonistas. Supuestamente lo de que la carne se deshilache, está mal visto; pero a mi me flipa.


·Aunque donde esté un buen asado...

Ternera asada salseada con sus jugos reducidos y crema de remolacha.

 O con una cebolla roja confitada.



O el redondo de ternera, con salsa de sus jugos al vino.


Al que no le iría mal como guarnición, este pastel de bacon y patata que nos enseño a preparar Robin Food.


Por último me despido con glamour de mano de este pichón del piamonte con foie y cerezas. Lo preparé una única vez y no me salió a la perfección, pero doy fe de que estaba bueno.



Bola extra; otro pichón. Esta vez en salsa y con patatas.