sábado, 13 de marzo de 2010

Restaurante Artabria (A Coruña)

Tras infinidad de recomendaciones y varios intentos, por fin pude conocer este restaurante de primera mano.

Antes de nada quiero aclarar lo de "varios intentos" y es que había intentado acudir al mismo sin reserva en un par de ocasiones, sin éxito dado a que estaban al tope de su capacidad Hubo otro intento para cena numerosa en época prenavideña y aún tratando de reservar con más de una semana de antelación se volvió a dar el fiasco.

Explico esto para mostrar que este restaurante posee un efecto o factor diferenciador a los de su categoría y es que el lleno total se da hasta en las comidas de por semana. ¿Como logran esto?; pues con una buena situación, un local con la capacidad adecuada para el número de empleados logrando así un servicio notable y una relación calidad-precio complicada de encontrar en otros establecimientos.

Tras estas aclaraciones continuo narrando mi experiencia en este restaurante:

El mismo se encuentra en el centro en una zona con bastante competencia dentro del sector que ocupa; el local en si mismo, con una decoración y equipamiento correctos no ofrece nada especial de por si (entiéndase vistas, como el Playa Club, exclusividad como Casa de Comestibles o edificio de arquitectura espectacular como Domus o Alborada). Es más, la acústica podría ser mas adecuada a mi gusto, pues resulta un pelín ruidoso; aunque de esto último tambien tiene la culpa el alto número de ocupantes.

Lo que si me agradó encontrar tras pasar el hall de entrada, con su pequeña barra, fue ver las vistas a la cocina tras un importante escaparate.

No recuerdo si la carta incluía o presentaba algún menú degustación, pero yo estaba decidido a pedir a la carta, ya que mi visita al restaurante sucedió un martes de febrero en horario de comidas y yo, que vengo siendo al revés de todo el mundo, lo prefiero para las cenas.
Bueno, como iva diciendo la carta es completa, no tan extensa como la del Refugio, pero bien.


En cuanto a la carta de vinos se puede encontrar una amplia y adecuada selección sin excesos en los precios, salvo alguna excepción.
De esta carta decidí probar el VX Cuveé Caco; vino gallego para variar, que aún estando correcto y adecuado para el menú, no acabó de enamorarme ni siquiera en cuanto a RCP.

Esto, para no variar, es lo que me suele ocurrir con los vinos tintos gallegos; una especie de arrepentimiento dado a que por un precio similar hubiese podido elegir un vino MEJOR.

Los platos que pedí fueron los siguientes:
Como aperitivo me sirvieron una deliciosa brocheta de zamburiñas con crema de champiñones. Estupendísima creación con la zamburiña perfecta de punto y la crema con una concentración de sabor tan impresionante como la combinación resultante de ambas.



Continuo con unas brochetas de queso (creo recordar que de cabra) y langostinos con salsa de frutos rojos y cacahuetes que venían acompañadas de una pequeña ensalada. Muy buen entrante, generoso de cantidad y muy rico.



El plato principal fue una riquísimo medallón de solomillo de ternera, que podría haber estado un plelín más crudo, con foie y patatas panadera. El plato se comenta por si sólo.


Para el postre escogí una especie de coulan de avellana con sopa de mango. Riquísimo, por fin un postre con avellana que de verdad me conquista. Empezaba a creer que nada superaba a la nocilla.
Liquido y calentito por su interior, perfecto en su acabado y convenientemente contrastado con la sopa de mango; al ver la foto revivo esos potentes sabores y logradas texturas.
Si regreso al restaurante no creo que pueda vencer la tentación de repetir.


Acompañé el postre de un Violet Lamothe que multiplicó mi disfrute hasta la hora del café; sólo expresso y con azúcar moreno, por supuesto.

Los tiempos entre platos fueron perfectos, el servicio del vino bueno y las anotaciones de los platos correctas.

Finalizada la comida, charlé con uno de los cocineros, sobre todo tocamos el tema de los horarios, pues el restaurante no cierra NINGÚN día, pero se mostró satisfecho de todos modos; tanto como yo por los comestibles que me habían preparado y por poder intercambiar impresiones con un tipo tan majo.


SERVICIO: 7,5
LOCAL:      6,5
ASEOS:         8
COCINA:   8,5

La cuenta con lo anteriormente mencionado más un agua y el pan a 0,80 + IVA (al café fui invitado) ascendió a 61,80 euros.

PÁGINA WEB DEL ARTABRIA

sábado, 6 de marzo de 2010

Marcial (Hotel, Restaurante)

Este restaurante me lo había recomendado un distribuidor de vino, como una opción relativamente barata y con alto nivel de satisfacción. Tras haberlo probado puedo agradecer la recomendación encarecidamente.
El local se ubica en Xubia, próximo a la carretera que une Narón con Neda (sitio reconocido por su pan), pero está un pelín escondido en una callejuela del mismo modo que el Chef Ribera en Padrón.
Anticipo que lo considero entre los diez mejores restaurantes de Ferrol y alrededores SEGURO.

El local sufrió una reforma reciente tanto interior como exterior y está nuevo e impecablemente equipado. Con una pequeña barra a la entrada y un par de pequeñas mesas con sillas altas tenemos un hall de entrada, con un bar muy logrado y acogedor. Posee dos comedores para fumadores y no fumadores debidamente aislados y sin discriminación para ninguno de ellos. La iluminación es un pelín excesiva para mi gusto, pero más que correcta, hilo musical y equipamiento de menaje es de primera.
Al entrar me recibió el sumiller uniformado de negro, invitándome a pasar al comedor y me atendió puntualmente en el descorche y servicio del vino
El resto de la velada fui atendido por una chica muy amable y atenta; cierto es que debido al escaso número de mesas ocupadas, tampoco había apuro de ningún tipo.

Vamos con las cartas; la de comida ciertamente clásica, pero rotundamente sólida y sin desfases en los precios.

Con la carta de vinos sucede lo mismo, además es completísima y muestra claramente que saben por donde pisan. Como ejemplo puedo mostrar mi elección en cuanto al vino; un Alcouce del 2005, también tenían la añada del '06, y a día de hoy aún no probé un tinto gallego que me gustase tanto. Ni siquiera el VX de gama alta.



En cuanto a la comida, para el primero elegí un plato fuera de carta; un pulpo a la plancha con pasta negra que estaba IMPRESIONANTE. El aspecto del producto no engañaba; su sabor espectacular con un punto ideal y cantidad para dos personas. No exagero, es un entrante ideal para compartir.


Previamente me habían servido a modo de aperitivo una crema de calabaza con picatoste, muy rica; buen detalle a modo de bienvenida.
Como segundo plato, la paletilla de cordero asada al horno a baja temperatura. El nivel se mantuvo; este plato haría las delicias de cualquier carnívoro.


El postre también hubiese sido apto para compartir, un postre de producto y con buena ejecución. sin filigranas innecesarias; pera confitada con helado de vainila. Lo acompañé de un castaño dulce, que estaba de vicio y rematé con dos expressos Illy.













Creo que no es necesario decir que lo recomiendo; para todo tipo de públicos, incluso los muy hambrientos y con saque. Calidad y precio debidamente relacionados. Tanto el sumiller como el cocinero resultan algo fríos en el trato al cliente, pero eso también sucede en alguna que otra estrella Michelin y bien contentos que vamos.

LA CUENTA:


Pulpo a la plancha c/ pasta negra.......16,00
Paletilla de cordero al horno.............16,00
Pan................................................1.00
Manzana confitada c/ helado de vai.......5,20
Solán de Cabras 1l..............................3.00
Alcouce 2005...................................25.00
Castaño dulce....................................INV.
2 Café sólo.......................................2,20

TOTAL + IVA....................................68,40

martes, 2 de marzo de 2010

Fórum Gastronómico Santiago 2010

Por fin os puedo contar mi ansiada experiencia en Fórum, con sus experiencias gastronómicas anexas.
Aunque mi principal objetivo, o más bien el centro de la diana, era la ponencia de Marcelo Tejedor acompañado de Eduardo Miguez a colativa del conocido plato de la década de uno y sobre la pesca de la merluza do Celeiro respectivamente; me recorrí el pabellón y parte de lo que fue el Forum Ciudad, prácticamente de cabo a rabo.

El domingo en compañía de un par de colegas y el martes en compañía de algunos colegas profesionales de la hostelería; profesionales ellos, yo sólo me dedico a disfrutarla.A su manera ambos días fueron productivos; pero el martes... ...que queréis que os diga conocí a mucha gente del sector.

Cronológicamente la cosa fue así:

El sábado llegué por la tarde noche y, tras echar un vistazo por la red, para ponerme al día de los horarios para los días venideros, hice una breve parada en El Mercadito, para saludar al personal e informarme de mano de un profesional, del acontecimiento venidero y ¡premio!; Gonzalo Rey, chef del restaurante, tenía ponencia a la mañana siguiente. Acto seguido busqué el recinto del Forum para tenerlo localizado y me tomé un par de cañitas mientras decidía donde me tocaba cenar. Elegí rápido, pues el local además de habérmelo recomendado unas semanas atrás en el Restaurante Ana, estaba en circuito de tapas del Forum. El nombre del mismo es Madam Ragú. La visita os la resumo así de rápido; un 6,75 sobre 10 en la escala Daninland.

Tras salir del restaurante, un par de copitas y a la cama, que mañana a las 10:00 me tocaba café antes de comenzar la visita al pabellón del Fórum.
A las 11:00 pasadas, estaba entrando por la puerta y, tras abono de 5 euros comencé a recorrer la feria mientras ojeaba el horario de las ponencias del día y nueva sorpresa; la ponencia que más me interesaba, comenzaba de inmediato y la daba un conocido. Versaba sobre la agroalimentaria do Eume y pese a que vivo próximo a la comarca eumesa, nunca te acostarás...

Ahí por las 12:30 estaba entrando en el auditorio para presenciar "As cociñas do camiño", con Gonzalo Rey como último protagonista; que tuvo a bien preparar un par de novedades, entre las cuales se encontraba una "morcilla de lamprea". El plato tenía su intríngulis, pues unía los conocimientos arroceros del maestro a la tradicional lamprea, más de nuestra tierra; curioso a la par que apetecible.
Cuando remató la ponencia ya estaba acompañado de un par de colegas y nuestras tripas comenzaban a rugir, así que nos montamos en mi coche y pusimos rumbo al restaurante Ana. Como ya he mencionado en el post que lancé sobre el restaurante hace unos dias, quedamos encantados; sobre todo yo, por que fui invitado.

En lo que restaba de tarde, un paseo en coche (llovía a cántaros) por las estrellas de la restauración santiaguesa y vuelta al recinto de Amio a pegar una pasada por los stands y ver las últimas ponencias en el auditorio. Dichas ponencias versaban sobre las tapas en la alta gastronomía y sobre la última publicación del último libro de Chakall, que cocinó mientras pinchaba unas rolas. Creo que puedo anticipar que no me voy a comprar el libro... ...pese a que la superpulpeira Aurora Baranda animó bastante el espectáculo.

La verdad es que nos echamos unas risas.

Siendo más de las 20:00 me despedí de mis colegas y me dispuse a rematar el maratón gastronómico probando un par de tapas de la novena gastronómica. ¿De que trataba eso de la Novena?, pues los 18 cocineros del Nove se repartieron por parejas entre algunos de los bares, cervecerías o taperías del centro. Yo entré primero en La bodeguilla de San Roque para probar las tapas de Pepe Solla y Alberto González; un espectacular atún rojo, una croqueta estilo Solla y unas zamburiñas que sencillamente estaban ricas.

La verdad que resultaba chocante y divertido ver alas estrellitas del nove metidas aquellas cocinas minúsculas.








Debido a la proximidad del local, decidí acercarme a O Catro donde cocinaban Gonzalo Rey y Rafael Centeno de Maruja Limón. La tapa que prepararon era una especie de huevo cremoso con crema y costilla. De los chefs debo decir que estuvieron muy amables invitándome a pasar a la cocina, además de muy SIMPÁTICOS.

22:30, salgo escopeteado para casa; aún quedan unos 70 km y al día siguiente tocaba levantarse a las 07:30 y me despido del Forum hasta el martes.

Por fin martes; llego a Amio con las típicas prisas de última hora, pero logrando sentarme en segunda fila para ver bien de cerca la ponencia de mi monstruo de la restauración gallega favorito; el gran Marcelo Tejedor, que ofreció una ponencia que, al igual que su cocina, parecía muy sencilla en principio, pero que englobaba mensajes a favor de la sostenibilidad, el valor de los productores, su filosofía culinaria y el tipo de cocina que practica en su restaurante Casa Marcelo.
Además soltó perlas como la una anécdota que le sucedió recientemente cocinando el el Angar 7, donde un comensal le dijo a un Camarero "si me vuelve a traer otra merluza como esta, bajo a fregar los platos".

He ahí la reina de la fiesta:

La siguiente ponencia, fue a cargo de tres cocineros; Josean M. Alija, Mariano Gómez y Eneko Atxa. Este último fue para mi la sorpresa mas agradable del día en cuanto a ponencias. La verdad que su charla sobre la recuperación de alimentos usando nuevas tecnologas, enalteciendo el labor de los productores y anteponiendo el producto a la técnica, nos dejó flipados a más de uno. Utilizó ejemplos como los de los percusores de la slow food, quienes confeccionan sus cartas en base a lo que los productores consideran que será el producto óptimo. Además preparó unas delicatessen con una ejecución sobervia.
La verdad que Azurmendi está ahora en mi punto de mira.

La siguiente ponencia que había escogido era la de Josep Roca; básicamente por dos motivos: quería ver algo interesante en el campo de los vinos y al menos a alguno de los representan tes del Celler de Can Roca.

Josep Roca habló de su papel en el restaurante y dio a probar unos cuantos vinos, que según él albergaban ciertas imperfecciones; nobles imperfecciones y que tenían además como factor común un cierto punto de acidez. En esos vinos Roca señaló cualidades que le gustaría encontrar en los vinos gallegos desde el labor de los bodegueros, pasando por la importancia de los minifundios hasta el resultado final. La verdad que me resultó muy convincente.


Bien, pasadas las 14:00 me encuentro con unos familiares y algunos colegas, profesionales de la restauración o relacionados en su mayoría. Tras liarnos probando unos cuantos vinos, me dejé convencer para acompañarlos a comer.

En un principio mi plan era bocata de jamón tranquilito y esperar la siguiente ponencia, pero su oferta superaba la mía con creces.

Antes de entrar en el local, yo no sabía donde ívamos comer y con la animada conversación que mantuvimos de camino al mismo, no me di cuenta de preguntarlo. Reconozco que tras haber aparcado cerca de la calle Galeras, comencé a sospechar algo; finalmente el destino fue el Acio. Buena eleción, pensé y además tuve la suerte de quitarme la espinita de mi primera vez en el local por no poder disfrutar el menú degustación.


La carta del Acio se completa con dos menús degustación muy completos; el que elegimos en esta ocasión, rozó la perfección hasta llegar al último pescado, con un salmonete demasiado pasado de punto para todos los comensales. Por el resto (postres incluidos) estuvo grandioso, teniendo como punto álgido, los callos de mar, si, habeis leido bien, exceptuando los garbanzos castellanos, todos los géneros que contenía el plato procedían del mar, incluso un exquisito y sorpresivo chorizo de pulpo. Además el caldo, o la salsa si lo preferís, estaba sabrosa y perfectamente ligada.
Incluyendo la bodega, la cuenta salió algo menos de 50 euros per capita. Por cierto la carta de vinos; excelente en cuanto a referencias, diseño y sin precios salidos de madre.

La sastisfacción fue generalizada, pero creo que no es necesario decir que ya me había perdido la ponencia de Héctor López; aunque a cambio tuve la oportunidad de charlar con gente muy interesante e incluso me presentaron a Manuel Chaves.

Despues de haber conocido a Taky el domingo, sólo me restan por conocer las dos útimas incorporaciones del Nove (para lo cual tendré que desplazarme a sus restaurantes, claro está).

La última ponencia a la que asistí fue a la de los hermanos Cannas, de Pepe Vieira. A esas alturas no esperaba que me aportasen demasiado, pues la ponencia iva sobre vinos y sus platos con maridaje o viceversa, pero estaba por completo equivocado.

La ponencia fue preciosa y expléndida; hablaron, sobre todo Xoan (sumiller y dueño de la distribuidora María Fechoría), sobre la historia de los dos hermanos en el mundo de la resatuaración y de los dos restaurantes que regentaron como socios (el mismo sólo que en diferente lugar).

La verdad que la presentación estuvo llena de anécdotas interesantísimas, marcando los puntos clave de su crecimiento con la consecución de un premio nacional de conineros en el 2001, el posterior stage en Arzak y la nariz de oro en el 2004, hasta el cambio de local y la consecucuión de la estrella Michelin. Estos dos, saben muy bien como publicitarse y tienen lo que a otros les falta; creérselo y saber mostrasrse a los demás.

Finalmente dieron a probar tres impactantes platos acompañados de los vinos que los inspiraron, lo cual mostraba de modo palpable el fruto de la colaboración entre los dos hermanos.

Tras la ponencia saludé a Xoan Cannnas, ya que previamente había hecho lo propio con el otro hermano.
Al salir me topé con Alfonso Pendás (dentro estaba parte del equipo de Casa Pendás) y a Maria Varela ( de A Parada das Bestas), teniendo así la oportuniodad de desearles suerte en su ponecia del día siguiente.

Así finalizó mi experiencia en el Forum y así os la he contado, sacad vuestras propias conclusiones y si teneis alguna duda, pregunta o sugerencia no dudeis de plasmarla en forma de comentario; estaré encantado de compartir todo lo que os apetezca.


domingo, 28 de febrero de 2010

Restaurante El Refugio (Oleiros)

Último sábado de enero del '10; cita inesperada con este "inevitable" restaurante. Tras haberlo visto en varios rankings entre los top ten gallegos y repetidas veces en el de los 10 primeros de Coruña (ciudad y área metropolitana) en Pantagruel Supongo; mis ansias por conocerlo ivan in crescendo. La verdad es que el hecho de estar viviendo a escasos kilómetros del mismo, hizo, de algún modo, que la visita se demorase.

Trataré de abreviar:
El local se encuentra en el centro de Oleiros, cerca del Ayuntamiento, ubicado en el bajo de un edificio. La fachada, sin ser demasiado llamativa otorga una imagen de solidez. Al acceder al interior se encuentra un bar-cafetería con mesas y amplia barra. De camino al los comedores, situados al fondo, hay un espacio con sofás y mesita ideal para puros y licores. El comedor, al igual que el resto del local peca a mi parecer de una iluminación excesiva en cuanto a su intensidad, pero con una decoración decididamente desfasada, a lo que no ayuda la total ausencia de hilo musical de ningún tipo. Recuerdo haber pensado "bueno, a ver si los platos distraen mi atención lo suficiente".

Para elegir el primer plato de entre la amplia carta, me deje llevar por lo leído en el ranking de Melvin a propósito de los mejores salpicones de la ciudad (va de rankings, la cosa). La elección por tanto, fue el fantástico salpicón de lubrigante en el que predomina el bicho en su máximo esplendor con una salsa creo que a base de nata y huevo que se condimenta lo justo. Con todo y con eso no podría decir que fue el mejor que he probado en mi vida y si el más caro.



Para el segundo plato un exquisito lomo o solomillo de ciervo con una torrija de cítricos y setas que, siendo fantástico, no logró igualar la fantástica caza que tuve oportunidad de degustar el Chef Rivera.



Para regar estos platos me decanté por un Hacienda de Monasterio servido con exquisitez. Debo aclarar, para quien no lo sepa que la carta de vinos es apabullante y en cuanto a las referencias que conocía, no me percaté de ningún abuso en el precio de las mismas.

Finalizo el menú con un contundente cremoso de queso con mandarina con un sorbete de chocolate que acompañé de un Amontillado. Café, cuenta y adiós.



Antes de ese "adiós" me crucé con el cocinero y aproveche para pedirle una recomendación. Me destacó el Alborada, Casa Pardo, A Mundiña y el Artabria; o sea que va de rankings la cosa.

Conclusión:
No es mi tipo de local, lo de la música es imperdonable, ni es el tipo de servicio que más me agrada y si bien la cocina es incontestable, debo decir que la ausencia de aperitivos o pettit fours son una falta de detalle que no puedo obviar, cosa que no encontraremos (ref. ala ausencia) en ninguno de los restaurantes que me recomendaron. Con todo y con eso, si se volviese a presentar la ocasión y esta sucediese durante las jornadas de caza, no tendría objeción en volver a pisar este restaurante tan venerado por otros.
LA CUENTA:
  • Salpicón de lubrigante...................32,50
  • Ciervo...............................................19,50
  • Pan....................................................0,90
  • Cremoso de queso con mandarina..6,50
  • Hacienda de Monasterio Crianza..35.00
  • Amontillado Tradición....................8.00
  • Café sólo............................................1,20
  • Agua 1l...............................................2,50
TOTAL: 106,10 + IVA = 113,53

lunes, 15 de febrero de 2010

Restaurante Ana (Santiago de Compostela)

Fue en los primeros días del 2010, cuando visité por fin este restaurante y es que lo tenía en el punto de mira desde hacía tiempo. Mi principal sensación a la hora de visitarlo era "a ver que tal me encuentro fuera del Nove"; parecerá de chiste, pero es qué si tuviese ganas de caminar podría ir a pie mis venerados Casa Marcelo o El Mercadito... ... reconozco mi obsesión por ambos, pero veréis lo que se alegró mi cartera de haber elegido el restaurante Ana .

Se que a muchos os parecerá de mal gusto mi costumbre de mostrar las facturas, pero yo lo hago con la intención de informar y colocar a cada uno en su sitio en todos los términos posibles. El factor económico es sin duda un punto a tener en cuenta a la hora de elegir un local, para casi todo el mundo. Advierto que en mi opinión hay sitio para todos, no critico la gestión generalizada de los locales; pero el catálogo de la restauración es muy amplio y a la hora de elegir debemos contar con muchos factores.

¿Que por que digo esto?; pues bien, si nos fijamos en panorama gastronómico gallego, veremos que al igual que en otros sitios, tenemos la alta cocina con una decena, o si me apuráis incluso en torno a una veintena de baluartes "pasarela" y por cada uno de ellos unos cuantos pret a porter.
Perdonad la comparación, pero si le vale a Ferran Adriá, ¿por qué no a mi?.
Pues bien el restaurante Ana se encuentra dentro de mi personalísimo baremo, entre este pret a porter; ofreciendo un completo menú degustación a 28 euros, cuando por una calidad similar tengo abonado cerca de 40. Por no hablar de los vinos, que reducen el precio con respecto a otros locales entre un 10 y un 40% (en alguno de ellos ni siquiera contamos con un servicio o almacenamiento superior que justifique este incremento en alguna medida).

El local se encuentra tal y como he mencionado en la zona vieja de Santiago y es un auténtico remanso, con un impresionante patio interior. Enmarcada dentro de un contexto de casa antigua restaurada o enaltecida con algún toque de modernidad, la verdad que sorprendente y agradable. La decoración interior es intima y acogedora, aprovechando el entorno y la iluminación es más que correcta. La entrada del local accede directamente a una amplia barra que se sitúa entre la cocina y los comedores.
Debo decir que el menaje es bastante bueno, sin llegar a la primerísima calidad, pero correcto, al igual que los asientos. En cuanto a la carta, sin ser demasido extensa está bien esquematizada y ofrece todo lo necesario, repito que a muy buen precio. Con la carta de vinos os podéis esperar más o menos lo mismo, pues es suficientemente completa y con unos precios que da gusto pagar
Mi intención era la de pedir el menú degustación y costando este 28 euros (iva incluido) probablemente lo hubiese preferido a pedir por carta si esa fuese mi intención inicial.
Para regar el menú me rebané los sesos considerablemente, hasta que delante de mis ojos pude ver el Neo del '06 a 37 euros; tengo pagado 49 por la misma añada. ¿Que decir de este vino?; pues que lo probéis. La cosecha de ese año dio como resultado 22.000 hermosas botellas de un vino que, tal y como lo describen en la carta de Pepe Vieira, es "puro rock & roll". No se podría resumir mejor; pese a no ser ningún "entendido" en la materia, bebiendo este vino no te puedes aburrir jamás; el baile de aromas y sabores (vainilla a saco) es una constante alegría para el paladar, una montaña rusa, vamos.
He de confesar que estaba intentando encontrar un maridaje más adecuado para el menú, pero sencilamente no me pude resistir al valor seguro del Neo.

Del servicio me llevé una impresión buena sin más; lo que si me llamó la atención es que tanto en sala como en cocina sólo hubiese chicas. Muy agradables ellas; me recomendaron visitar algún que otro restaurante de la zona y me anotaron sus nombres en una hojita; muy amables, que más puedo decir.

Vamos con la pitanza:


Como aperitivo me sirvieron unos rollitos de gambas, diría que con pasta filo. Bien, calentitos y ricos, aunque puede que un pelín pasados de cocción.



Continuamos con un timbal con gambas o langostinos, no recuerdo, y verduritas. Muy rico, el tema iva in crescendo... Los puntos correctos.




Siguiente plato; brocheta de vieira y salmón sobre arroz caldoso. ¡Pedazo ración!, me hubiese valido para compartir. La brocheta muy rica, aunque el salmón mandaba demasiado y el arroz, sencillamente espectacular.



El último de los salados fueron la carrilleras sobre fondo de patata, con puré de castañas y manzana caramelizada. Buenas, sin llegar al delirio o a la emoción, pero con una preparación correcta y una buena combinación de sabores que se elevaba ayudada por el Neo.


Comenzamos el apartado postres con unos exquisitos y originales canutillos crujientes de manzana rellenos de compota de manzana y sorbete de manzana asada. Perfecto el sorbete con un leve punto de amargor y ¿qué me contáis de los canutillos hechos con finísimas rodajas de manzana caramelizada rellenos de una finísima compota?. Un plato del que cualquier cocinero estaría orgulloso, dada la lograda combinación de texturas partiendo de la manzana como elemento principal.


Para rematar un postre lácteo, que me gustó incluso más que el primero; una crema de mascarpone sobre puré de mango. ¡Que rico y que suave!
Totalmente repleto remato la faena con dos cafés expressos, alegrándome de poder recomendar un restaurante de cocina contemporanea en el que se podría tomar un delicioso y completo menú degustación por poco más de 30 euros.


LA CUENTA:

  • Menú degustación.....28
  • Neo..........................37 TOTAL: 67,40 euros
  • 2 Cafés......................2,40
ACTUALIZACIÓN:
El domingo 21 de febrero coincidiendo con la apertura del recinto para el Forum Gastronómico 2010; visité Santiago y me reuní con un par de colegas. La verdad que se nos hizo tarde y dada la flexibilidad de este establecimiento; fuimos parar al mismo y repetí el menú degustación sin rechistar. El único cambio que se produjo en dicho menú, fue alguna que otra presentación.
Mis acompañantes quedaron impresionados por el local y más que satisfechos por el menú al que dicho sea de paso, fui invitado. ¡Gracias pareja!

jueves, 11 de febrero de 2010

Vinoteca O Gaiteiro. (Cabanas)

"diario de la nutrición del espíritu"; suena rimbombante, lo se y aunque empezó como broma ahí quedó. ¿Por que digo esto?, pues bueno, a veces explicaba medio en broma, cuando alguien me preguntaba si merecía la pena dejarse caer por ciertos establecimientos; que era por lo que realmente pagaba, o lo que yo intentaba encontrar.
Pues bien, este punto de "nutrición", o satisfacción y aprendizaje lo podéis encontrar en

Hacía ya tiempo que conocía este local y lo que en el se "cocía" por medio de una amistad con la cual nunca pude asistir al mismo por motivos de peso; el mismo que años atrás me había dado a probar una botella de vino con un precio superior a 10 euros (¡menudo escándalo!, con eso arreglaba botellón para dos...). Así que la primera vez que pise el local ahí por el '06 - '07 sabía un poco con lo que me podía encontrar; básicamente un rincón agradable (y distinto) con una selección de vinos para aburrir, algunos de ellos por copa.

Sobre este local cabe señalar su peculiar situación, a media distancia entre Pontedeume y Fene, en Larage; entre la carretera principal y una iglesia con su cementerio. En el mismo podemos ver una placa que reza "...como me ves, te verás...", lo cual siempre anima a ser prudente al volante...

En la puerta de la entrada al local, bajo un toldo con el nombre del mismo como único aviso o reclamo a los posibles clientes, se puede ver, además del horario, el aforo en barra y comedor (6 pax, para este último), además de algunos de los caldos y delicatesen que allí se pueden degustar.
En el interior os podéis encontrar con la iluminación que más me agrada, o sea escasa, o tenue, si se prefiere. Ambiente muy acogedor y con una decoración que por su temática recuerda en todo momento que estás en una vinoteca; ciertamente es difícil mirar a algún sitio en el que no se pueda observar alguna vitrina con botellas, decantadores, y demás complementos relacionados con el mundo del vino, o una estantería plagada de libros gastrotemáticos. Todos estos elementos, además del saber hacer de Suso, dueño del local, logran que las horas pasen como minutos y que las prisas y demás malestares se queden a un lado.

Tras unas cuantas visitas al local comencé a interesarme por lo que podía comer allí, aparte de unas tostas con una pinta estupenda, caviar de erizos. anchoas de Santoña, un estupendo jamón, algún queso, etc. Entonces cayó en mis manos una original carta que contenía dos menús degustación, a cada cual más apetitoso. Estos menús se sirven en mesa y siendo la capacidad del comedor de seis personas, conviene, o más bien es necesario, reservar.

El pasado mes de enero probé junto con dos de mis "secuaces" el menú degustación acompañado de unos fantásticos vinos, que escogimos de entre la apabullante carta que nos ofrece O Gaiteiro. Los menús se ofrecen con unos fantásticos maridajes, que recomiendo pese a no haber probado, pues se puede probar champange, vinos y vino dulce.

Para esa helada noche de domingo comenzamos con uno de mis vinos de cabecera, el Lynus Aurea, que estaba de vicio.
Sin prisas de ningún tipo nos sentamos a la mesa y comenzamos por elegir el agua y el vino con el que degustaríamos el menú.

Comenzamos con un plato memorable, el pastel de txangurro con caviar de erizo y sorbete de limón; espectacular en todos los aspectos. Probablemente con el champagne hubiese sido incluso mejor. Lo más sorprendente era la fusión de sabores, a lo cual ayudaba mucho el sorbete de limón.


Continuamos con un delicioso foie en dados con granada y gelé de manzana. Riquísimo con el pan de tres tipos con el que se acompañan los menús.






 





Volvemos al pescado de mano de un taco de atún de almadraba con pisto. El atún impresionante, perfecto de punto pero caliente y el pisto muy fino y bien ligado.











El último de los salados fueron las carrilleras de ibérico con foie y frutos secos. Riquísimas y contundentes sin resultar copiosas. La salsa logró que más de uno rebañase, aunque quede mal decirlo.









 
Para el postre un delicioso contrapunto de sabor, textura y temperatura; sorbete de mandarina con coulan de chocolate. Gran final.
Este menú lo acompañamos de un par de botellas de La Cueva del Contador que rondaban los 65 euros cada una. Como vereis en la foto elegimos dos añadas diferentes y hubo unanimidad en que la del '05 fue superior a la del '07.



Rematamos la velada con unos expressos Illy (invitación de la casa) y unos licores.
Normalmente muestro la cuenta punto por punto, pero en esta ocasión no será así, por el único motivo de que se me olvidó la factura. Puedo decir no obstante que el menú degustación fueron unos 40 euros, que serían 65 si la carne del final fuese Kobe. Creo recordar que ambos incluían el pan, con lo cual sólo nos quedaría sumar el Lynnus (algo más de 30) y el agua Voss.
No dudo en recomendarlo; probarlo y ya me contareis.

domingo, 31 de enero de 2010

Zambujeira do Mar (sur de Portugal)

Con el principal motivo de la reunión de Faith No More programé un viaje a la costera localidad de Zambujeira do mar. El viaje en si fue uno de esos "visto y no visto" que siempre tratro de evitar sin un motivo de peso; pero el poder ver a mi tan venerado Mike Patton en carne y hueso pesó lo suficiente como para no tener que pensármelo.
Para este viaje nos reunimos cuatro coleguillas con gustos más o menos afines y con el común propósito de divertirnos en un ambiente diferente al habitual. Aunque el ambiente en un festival biene a ser cortar y pegar, pero bueno, sedientos de el formato macro y el, en principio, variado cartel que ofrece el Festival do Sudoeste, allá nos fuimos de cabeza.

Para ello nos dispusimos a atravesar prácticamente todo Portugal en el furgón Volswaven modelo California de uno de los colegas. Siendo las 14:00, esperábamos estar en el meollo festivalero ahí por las 22:00 (hora portuguesa). Como siempre hubo rezagados a los que esperar; es curioso que quienes menos prisas tengan por salir, sean luego los que más quieran apurar el regreso. En fin...

Huelga decir que este viaje lo único que tuvo en relación con lo gastrónómico fue la diversa oferta de cachorros, bocatas, bifanas, creppes, pizzas, kebabs, etc.. que nos encontramos en el recinto del festival.; amén de los inevitables bocatas que engullimos en las paradas relámpago en las cuales repostábamos y hacíamos nuestras humanas necesidades.

La primera noche cumplimos el objetivo de llegar a la hora prevista, lo cual ya fue para darse con un canto en los dientes. La noche transcurrió alegre y sin incidentes mientras disfrutamos de un par de actuaciones señalables antes de la inevitable zona dance-tecno-pisca-pisca que bueno, cumplía aunque hubiese preferido estar en una tumbona en plan chill out ahí por Caños de Meca.

El festival en si, aparte de enorme y multitudinario, se situa en una zona de temperaturas suaves, haciéndose notar la zona que ocupa, geográficamente hablando, incluso en el físico de los aistentes; o en esos concluimos tres de los cuatro expedicionistas antropólogos que por allí pululamos. Bromas aparte, el ambiente, aunque un pelín más frio y recatado que por otros larers; estaba bien pese a la nefasta programación de escenarios simultaneos que tanto detesto.
No se puede estar del todo a gusto cuando sabes que pese a estar viendo un show que te agrada, a unos metros está actuando otro al que también te hubiese gustado ver. Por no hablar de la desagradable mezcla de sonidos provenientes de distintas actuaciones que se produce en las inmediaciones de las mismas.
Algo a tener en cuenta es que de ese modo, la fiesta remata mucho antes. Para mi no fue problema pues el plato fuerte vendría la próxima noche.

La mañana siguiente amaneció espléndida y nos dispusimos a conocer un poco la zona. Aparte de gozar de muchísimas más comodidades que una tienda de campaña, nuestra casa tenía ruedas!!!, así que plegamos y hechamos a andar en ella.

Una vez en el centro de Zambujeira, aparcamos y contribuimos a la invasión del pueblo por parte de los festivaleros. Un servidor, ávido de mar y arena, no evitó la tentación de salir con la toalla al hombro para darse un paseo por las calles y conocer un poco lo que nos rodeaba. A más de uno del grupo las construcciones les recordaban a Palma de Mallorca, donde habían residido largas temporadas; yo percibía algún que otro aire alandalus al que tampoco daba demasiada importancia. No se bien por que, el paraje me recordaba a una urbanización de San Vicente do Mar ( cerca de O Gove) en la que tengo estado de paso. Pero lo que si llamaba la atención era la enorme placided y tranquilidad que ofrecía el lugar con esos preciosos e imponentes acantilados entre los cuales se hallaban discretísimas playas.

No se como estará visto por esos lares el tema naturismo, la verdad que al final me quedé con las ganas de mi ración de sol y mar.

La verdad no se que núcleos urbanos estarán cerca de este pueblo a parte del Algarve, pero parecía estar en medio de ningún sitio, transmitía una extraña sensación de calma e invitaba a quedarse unos cuantos días a no hacer nada, sin otro propósito que desconectar y relajarse.
Al acercarnos al pueblo paramos en alguna que otra terraza, de estas que están no en una acera si no que ocupan toda la calle. Allí permanecimos un buen rato recostados sobre nuestras sillas bebiendo unos mojitos que estaban de muerte.

Ya en el centro, los puestos de los hippies en el camino a la playa grande, eran un auténtico hervidero del que también disfrutanos hasta la hora de regresar al recinto.

Antes del anochecer unos procuramos algo de comida mientras otros calentaban motores en el minibotellon que todos acabamos disfrutando en el furgón. Daba la sensación de que estábamos en el salón de nuestra casa pero con las primeras notas del festival comenzando a sonar de fondo.
Cuando nos quisimios dar cuenta estábamos cada uno por su lado disfrutando de la enorme y sobervia actuación que nos ofrecieron los FNM. La verdad que estuvieron sembrados (superiores incluso en la estética del escenario) y justificaron se sobras mi asistencia al Festival do Sudoeste.Disfrutamos juntos el resto de la noche, hasta que poco a poco fuimos cayendo reunidos de nuevo en el furgón.
El día siguiente fue un continuo maratón de regreso a casa sin nada que señalar aparte de los hemosos paiasajes que se podían ver desde los escasos tramos que no discurrieron por autopista y alguna que otra equivocación causada en parte por la resaca de piloto y copiloto o por el placentero sueño que los ocupantes de los asientos traseros disfrutaban.
Bueno, antes de las 23:00 estábamos de vuelta. La sensación final es la de que tendría que madurar el viaje y el conjunto de vivencias dentro del mismo. De veras que no recomiendo estas salidas tan fugaces, prefiero disfrutar de la lentitud de las cosas, despreocuparme y olvidarme de cualquier tipo de agobio, pero debemos ver el lado positivo de todo esto y es que siempre nos quedará volver con más calma. Si hiciese una analogía gastronómica la situción se parece a ese pinchito que tomas por primera vez con cierto apuro en medio de un ambiente bullicioso y te da pie a profundizar en ese plato (en tamaño ración) cuando se te presente la oportunidad.